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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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				<article-title>&#xbf;Por qu&#xe9; recordar la sociolog&#xed;a de Fred Cottrell? Introducci&#xf3;n a una selecci&#xf3;n de <italic>energ&#xed;a y sociedad</italic>
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		<p>
			<italic>&#xab;</italic>La energ&#xed;a disponible limita lo que los seres humanos pueden hacer e influye en lo que har&#xe1;n<italic>&#xbb;</italic>. As&#xed; sintetiza <xref ref-type="bibr" rid="B3">Cottrell (1958, p. 15-16)</xref> la tesis principal de <italic>Energ&#xed;a y sociedad</italic>, su importante trabajo acerca de las relaciones entre energ&#xed;a, tecnolog&#xed;a, estructura y cambio social. &#xab;Est&#xe1; entre los mejores libros sobre energ&#xed;a que se han escrito nunca&#xbb; afirm&#xf3; el prologuista de la versi&#xf3;n revisada que, preparada por sus familiares y sus continuadores en la universidad, sobre la base de las notas que el propio Cottrell hab&#xed;a ido tomando a lo largo de su vida, vio la luz cincuenta y cuatro a&#xf1;os despu&#xe9;s de la primera edici&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cleveland, 2009, p. xvi</xref>).</p>
		<p>En los 1970s, Cottrell fue citado con respeto por los iniciadores norteamericanos de la sociolog&#xed;a medioambiental, que le consideraron un precursor y elogiaron su capacidad para explorar las interdependencias entre las tecnolog&#xed;as, los recursos naturales y la organizaci&#xf3;n de las actividades econ&#xf3;micas y otros rasgos de la estructura social (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Dunlap y Catton, 1979, p. 261</xref>). Un buen ejemplo de esa capacidad es el an&#xe1;lisis de las condiciones y los efectos de la industrializaci&#xf3;n de la agricultura, una de las dos partes del libro que son reproducidas a continuaci&#xf3;n. Otro tanto cabr&#xed;a decir del brillante cap&#xed;tulo sobre los impactos socioecon&#xf3;micos de la navegaci&#xf3;n a vela. En esas y otras secciones del libro se hace patente un rasgo muy peculiar de la sociolog&#xed;a de Cottrell, que le distingue de muchos otros exponentes de la sociolog&#xed;a industrial: su conocimiento detallado y cercano de los procesos t&#xe9;cnicos, algo a lo que quiz&#xe1;s no sean del todo ajenas sus experiencias laborales como ferroviario, carpintero y otros oficios. Y no se trata s&#xf3;lo de conocimiento directo o de proximidad: es interesante, por ejemplo, lo que hay de ecol&#xf3;gicamente visionario en su anuncio (hecho en unos tiempos en que la opini&#xf3;n contraria era del todo dominante) de que el ferrocarril volver&#xed;a a ganar importancia a medida que los combustibles f&#xf3;siles entraran en su fase hist&#xf3;rica de agotamiento. </p>
		<p>Adem&#xe1;s de la huella dejada en la sociolog&#xed;a medioambiental, hay que rese&#xf1;ar otra aportaci&#xf3;n de Cottrell, m&#xe1;s transdisciplinar: su idea del excedente energ&#xe9;tico, que se conecta muy estrechamente con los estudios actuales que eval&#xfa;an el EROI (<italic>energy return on investment</italic>, o tasa de retorno energ&#xe9;tico) como algo que condiciona formas o niveles diferentes de la civilizaci&#xf3;n. La conexi&#xf3;n con los mencionados estudios es muy obvia y directa. V&#xe9;ase, por ejemplo, el texto siguiente tomado de uno de los libros fundacionales de esa l&#xed;nea de investigaci&#xf3;n sobre la calidad de los recursos naturales. El contenido del p&#xe1;rrafo reproduce muy fielmente el esp&#xed;ritu del libro de Cottrell (e incluso su lenguaje, con la excepci&#xf3;n del t&#xe9;rmino EROI):</p>
		<disp-quote>
			<p>&#xab;El EROI agregado de las energ&#xed;as es importante porque establece el l&#xed;mite superior a cu&#xe1;nto trabajo puede hacer un sistema econ&#xf3;mico y, en &#xfa;ltima instancia, al nivel de vida posible. Hay otros factores f&#xed;sicos importantes, como la eficiencia con que los suministros de energ&#xed;a neta son convertidos en bienes y servicios &#xfa;tiles. Hay tambi&#xe9;n una buena cantidad de factores culturales y pol&#xed;ticos que afectan al producto econ&#xf3;mico y a su distribuci&#xf3;n. Debido a esos factores humanos, existe un amplio abanico de posibilidades dentro de los l&#xed;mites impuestos por la oferta de energ&#xed;a neta. As&#xed; pues, los recursos naturales no determinan lo que los seres humanos pueden hacer y lo que no, pero imponen constricciones sustanciales. Los factores humanos no pueden anular las constricciones termodin&#xe1;micas, de forma que, siendo lo dem&#xe1;s igual, las econom&#xed;as que tienen acceso a energ&#xed;as con un EROI m&#xe1;s alto pueden hacer m&#xe1;s trabajo econ&#xf3;mico &#xfa;til que las que tienen un EROI m&#xe1;s bajo&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Hall, Cleveland y Kaufmann, 1986, p. 29</xref>). </p>
		</disp-quote>
		<p>La tasa de retorno o EROI se define como la divisi&#xf3;n de la energ&#xed;a obtenida mediante una actividad de captaci&#xf3;n de energ&#xed;a entre la energ&#xed;a usada para obtenerla (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Hall, 2017, p. 66</xref>). Energ&#xed;a excedente, que es el concepto introducido por Cottrell, &#xab;es la energ&#xed;a que el hombre posee en exceso con respecto a la que ha consumido para liberar energ&#xed;a&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">1958, p. 25-26</xref>). Es evidente la proximidad entre ambos conceptos: en realidad, se trata de dos maneras de expresar la que es esencialmente la misma idea. Una idea cuyas implicaciones socioecon&#xf3;micas pueden sintetizarse as&#xed;: m&#xe1;s energ&#xed;a excedente, m&#xe1;s variedad de actividades (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Cottrell, 1958, p. 45</xref>). La idea es a la vez sencilla y poderosa. Quiz&#xe1;s la forma m&#xe1;s minuciosa de formularla y comprenderla puede elaborarse a partir de la representaci&#xf3;n anal&#xed;tica del proceso econ&#xf3;mico debida a Georgescu-Roegen. En toda sociedad, dice el economista y matem&#xe1;tico rumano, el sector de la actividad humana que produce energ&#xed;a, es decir, el subproceso que produce energ&#xed;a controlada a partir de energ&#xed;a <italic>in situ</italic>, ha de producir la suficiente para automantenerse y para cubrir las necesidades de todos los otros sectores (el que extrae materiales y los transforma en la forma requerida, el que produce bienes de capital, el que produce bienes de consumo, el que recicla los residuos reciclables y el que mantiene viva y permite reproducirse a la poblaci&#xf3;n) (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Georgescu-Roegen, 1984, p. 27-28</xref>). El concepto de excedente de Cottrell coincide con el que Georgescu considera necesario para mantener en funcionamiento a los otros subprocesos econ&#xf3;micos. Por eso, cuanto mayor es el excedente de energ&#xed;a (y cuanto menor es el esfuerzo requerido para obtenerlo, cuanto mayor es la eficiencia de los convertidores), mayores son las opciones de organizaci&#xf3;n que se abren para esos otros subprocesos. No resulta muy sorprendente, entonces, que <xref ref-type="bibr" rid="B1">Cutler Cleveland (1999)</xref> se refiriera al libro de Cottrell como la m&#xe1;s completa evaluaci&#xf3;n del papel de la energ&#xed;a en las sociedades humanas.</p>
		<p>A alg&#xfa;n comentarista reciente de la obra de Cottrell le ha parecido dif&#xed;cil encuadrarle en la sociolog&#xed;a de su tiempo e identificar a sus referentes en la disciplina (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Gunderson, 2018</xref>). Aunque es cierto que no fue muy expl&#xed;cito al respecto, ni dedic&#xf3; demasiado tiempo a dejar constancia de sus deudas intelectuales, yo dir&#xed;a que detectarlas es bastante menos dif&#xed;cil de lo que podr&#xed;a parecer. En m&#xe1;s de un aspecto, si se except&#xfa;a su muy original inter&#xe9;s en el papel de la energ&#xed;a, fue un soci&#xf3;logo bastante t&#xed;pico de su &#xe9;poca y su geograf&#xed;a (las d&#xe9;cadas centrales del siglo XX en los Estados Unidos de Am&#xe9;rica). Comparte preocupaciones con la sociolog&#xed;a industrial: es perceptible, por ejemplo, su alineamiento con las teorizaciones que, por aquel entonces, insist&#xed;an en la convergencia de las sociedades industriales en el Este y el Oeste, en Norteam&#xe9;rica y en la Uni&#xf3;n Sovi&#xe9;tica. Y, por se&#xf1;alar otro rasgo significativo, puede rese&#xf1;arse que uno de los prop&#xf3;sitos expl&#xed;citos de <italic>Energ&#xed;a y sociedad</italic> es ofrecer una respuesta a una de las preguntas sociol&#xf3;gicas m&#xe1;s frecuentes de la &#xe9;poca (las condiciones y los obst&#xe1;culos para el <italic>despegue</italic> del desarrollo en las sociedades del Tercer Mundo). En el texto sobre la industrializaci&#xf3;n de la agricultura, como la lectora o lector sin duda apreciar&#xe1;, &#xe9;ste es un punto recurrente.</p>
		<p>La obra de Cottrell es una versi&#xf3;n peculiar, original en su concreci&#xf3;n, pero bastante menos en su planteamiento, de la sociolog&#xed;a de la modernizaci&#xf3;n (es decir, de la versi&#xf3;n sociol&#xf3;gica m&#xe1;s habitual de las teor&#xed;as del desarrollo). Son reiteradas, por ejemplo, las menciones a trabajos de Moore, o de Lewis. Incluso en la percepci&#xf3;n de la tecnolog&#xed;a, uno de sus puntos fuertes, est&#xe1; muy anclado en su tiempo: la sociedad moderna de Cottrell es la sociedad del carb&#xf3;n y el acero (como la que dio origen al proceso de uni&#xf3;n europea). Hay en esto una ambig&#xfc;edad interesante. Por una parte, minusvalor&#xf3; el impacto del petr&#xf3;leo, tan decisivo en la segunda mitad del siglo XX (digamos que en el medio siglo que sigui&#xf3; a la publicaci&#xf3;n de su libro). Por otra parte, hay algo de premonitorio en sus palabras cuando se constata c&#xf3;mo, en la actualidad, el carb&#xf3;n est&#xe1; manteniendo la llamada <italic>transici&#xf3;n energ&#xe9;tica</italic>, siendo la fuente de energ&#xed;a que m&#xe1;s ha crecido en lo que llevamos del siglo XXI. </p>
		<p>La cuesti&#xf3;n de si Cottrell ofrece o no una versi&#xf3;n original del evolucionismo social ha sido una de las m&#xe1;s debatidas (relativamente debatidas, claro est&#xe1;, pues no ha sido nunca un autor muy presente en los debates sociol&#xf3;gicos). La historia de la sociolog&#xed;a ha estado muy impregnada por el evolucionismo social (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Juan, 2006</xref>), esto es, por la convicci&#xf3;n de que la din&#xe1;mica de las sociedades sigue una cierta l&#xf3;gica, de direcci&#xf3;n predeterminada, usualmente progresiva, aunque el camino del progreso no sea recorrido necesariamente (esto es, el sentido del cambio est&#xe1; determinado, pero no est&#xe1; garantizado que se haga efectivo). El evolucionismo social ha tenido una versi&#xf3;n, digamos, culturalista, que puede seguirse desde la fe de Condorcet en el triunfo de la raz&#xf3;n hasta el principio weberiano de la racionalizaci&#xf3;n; y que tiene su expresi&#xf3;n m&#xe1;s se&#xf1;alada en la comtiana ley de los tres estadios, que prescribe el tr&#xe1;nsito de la humanidad desde la fase fetichista o religiosa, pasando por la fase metaf&#xed;sica, hasta la cient&#xed;fica y positiva. Ha tenido versiones econ&#xf3;mico-tecnol&#xf3;gicas, como la sucesi&#xf3;n marxiana de los modos de producci&#xf3;n impulsada por el desarrollo de las fuerzas productivas materiales y su choque con las relaciones de producci&#xf3;n a medida que &#xe9;stas van convirti&#xe9;ndose en un freno. En este sentido (el del evolucionismo social en general), las filiaciones de Cottrell son evidentes. Si bien se mira, su distinci&#xf3;n entre sociedades de baja energ&#xed;a y de alta energ&#xed;a es paralela a la diferenciaci&#xf3;n durkheimiana entre solidaridad mec&#xe1;nica y solidaridad org&#xe1;nica: bastar&#xed;a con sustituir las referencias a las formas de la solidaridad por referencias al tipo de convertidores de la energ&#xed;a para obtener caracter&#xed;sticas muy similares de la organizaci&#xf3;n social. M&#xe1;s obvio, todav&#xed;a, es el lazo con las sociolog&#xed;as de la modernizaci&#xf3;n del &#x201c;antes y despu&#xe9;s&#x201d;, de la polarizaci&#xf3;n entre sociedades premodernas y sociedades modernas y del cambio social como transici&#xf3;n de las primeras a las segundas. La versi&#xf3;n de Cottrell pertenece a un subgrupo particular de las doctrinas de la evoluci&#xf3;n social, digamos, m&#xe1;s materialistas, el subgrupo que podr&#xed;a describirse con la expresi&#xf3;n <italic>teor&#xed;a energ&#xe9;tica del cambio social</italic>. Algunas influencias perceptibles, como la de Mumford en cuanto a las relaciones entre t&#xe9;cnica y civilizaci&#xf3;n, o la de Gordon Childe en cuanto a la fundamentaci&#xf3;n t&#xe9;cnica de las grandes transformaciones sociales, refuerzan esa orientaci&#xf3;n.</p>
		<p>De entre los autores que atribuyen un papel central a la energ&#xed;a, Cottrell insisti&#xf3; siempre en evitar un determinismo extremo. Repiti&#xf3; una y otra vez que los fen&#xf3;menos sociales dependen de la <italic>energ&#xed;a disponible</italic> y de la <italic>opci&#xf3;n humana</italic>: </p>
		<disp-quote>
			<p>&#xab;&#x2026; las condiciones necesarias para hacer que un pueblo o una cultura se desplacen a lo largo del trayecto que va de la sociedad de baja energ&#xed;a a la de alta energ&#xed;a, comprenden m&#xe1;s que el deseo com&#xfa;n de un pueblo para que se siga ese camino. Es necesario determinar si la energ&#xed;a requerida para posibilitar la transici&#xf3;n est&#xe1; disponible o no, y cu&#xe1;les son los valores de los que est&#xe1;n en poder de esa energ&#xed;a&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Cottrell, 1958, p. 302</xref>). </p>
		</disp-quote>
		<p>Explicita que &#xab;en la tecnolog&#xed;a de alta energ&#xed;a no hay nada que garantice por s&#xed; mismo su adopci&#xf3;n universal&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Cottrell, 1958, p. 300-301</xref>). El excedente de energ&#xed;a determina lo que se puede o no se puede hacer, pero no explica lo que se hace entre las muchas opciones posibles. Es un principio parecido al del antrop&#xf3;logo Leslie White, quien m&#xe1;s o menos al mismo tiempo elabor&#xf3; tambi&#xe9;n una doctrina energ&#xe9;tica del cambio social. White mantuvo que &#xab;la cultura se desarrolla cuando aumenta la cantidad de energ&#xed;a utilizada por persona y a&#xf1;o; o cuando aumenta la eficiencia de los medios tecnol&#xf3;gicos para poner esa energ&#xed;a a trabajar; o cuando ambos factores aumentan simult&#xe1;neamente&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B10">White, 1943, p. 338</xref>). Suena m&#xe1;s contundente y menos precavido que la formulaci&#xf3;n de Cottrell. Tal vez por eso, a veces se interpreta a White como m&#xe1;s determinista. Sin embargo, la diferencia entre ambos en este aspecto es m&#xe1;s de acento que de sustancia. A fin de cuentas, White aclar&#xf3; que la energ&#xed;a explica muchas cosas, pero no explica por qu&#xe9; en algunas culturas se cree que los humanos tenemos tres almas. Siempre hay que tener en cuenta la energ&#xed;a y los valores, habr&#xed;a dicho Cottrell: m&#xe1;s o menos lo mismo. </p>
		<p>Efectivamente: si se introduce m&#xe1;s energ&#xed;a en un sistema, pasan m&#xe1;s cosas (se incrementa la complejidad, si quiere decirse as&#xed;). Formulada con los matices que introdujo Cottrell, opino que esa tesis es bastante indiscutible. El problema es, por una parte, que el reconocimiento de los l&#xed;mites explica mejor lo que no puede hacerse que lo que efectivamente se hace, y, por otra parte, que la palabra &#x2018;influye&#x2019; sustituye la r&#xed;gida determinaci&#xf3;n por una muy borrosa y a menudo indetectable incidencia. Esto es algo perceptible en varias partes del libro de Cottrell, como los cap&#xed;tulos sobre el consumo, la organizaci&#xf3;n, la distribuci&#xf3;n o el orden internacional, en los cuales los elementos originales de su enfoque se difuminan bastante, reduci&#xe9;ndose a algunas pinceladas sugerentes en un contexto que fundamentalmente suena como una versi&#xf3;n m&#xe1;s de los t&#xf3;picos de la sociolog&#xed;a de la modernizaci&#xf3;n, sin que la insistencia en que todos los fen&#xf3;menos examinados son posibles por el hecho de disponer de convertidores de alta energ&#xed;a a&#xf1;ada gran cosa (aunque, desde luego, no por eso deja de ser cierto). Seg&#xfa;n el propio Cottrell, el p&#xe1;rrafo citado a continuaci&#xf3;n es el resumen de su posici&#xf3;n acerca de la influencia de la energ&#xed;a en la organizaci&#xf3;n del esfuerzo productivo (de la divisi&#xf3;n del trabajo social, que habr&#xed;a dicho Durkheim a prop&#xf3;sito de fen&#xf3;menos sociales similares). Y no est&#xe1; de m&#xe1;s recordar que Spencer ya hab&#xed;a afirmado que las sociedades evolucionan aumentando su tama&#xf1;o, diversificando sus actividades, aumentando la interdependencia y la integraci&#xf3;n&#x2026;</p>
		<disp-quote>
			<p>&#xab;La serie, por lo tanto, se desarrollar&#xed;a m&#xe1;s o menos de la siguiente manera: La mayor utilizaci&#xf3;n de convertidores de alta energ&#xed;a conduce a la creaci&#xf3;n de grandes unidades de producci&#xf3;n. Esto, a su vez, requiere la concentraci&#xf3;n del mando. El empleo de una tecnolog&#xed;a de alta energ&#xed;a tambi&#xe9;n exige un enorme aumento de la especializaci&#xf3;n del trabajo, con el creciente desarrollo de c&#xf3;digos especializados que rigen ciertos aspectos espec&#xed;ficos de actuaci&#xf3;n. El cambio suele ser r&#xe1;pido, obligando a reconsiderar relaciones entre los medios y los fines sancionados previamente. El antiguo proceso por el cual la producci&#xf3;n econ&#xf3;mica era sancionada localmente bajo un sistema social &#x201c;sagrado&#x201d; y unido, es sometido as&#xed; a un ataque apenas entran en uso los convertidores de alta energ&#xed;a. Como s&#xf3;lo se trata de una de las muchas estructuras que desempe&#xf1;an funciones econ&#xf3;micas, en la sociedad de alta energ&#xed;a, la comunidad local &#xfa;nicamente puede servir a la sociedad m&#xe1;s grande por medio de v&#xed;nculos permanentes con otras comunidades especializadas. Con frecuencia, los esfuerzos por integrar la comunidad interfiriendo otros tipos de organizaci&#xf3;n, amenazan el bienestar de los individuos, grupos e instituciones que dependen de la red m&#xe1;s amplia de relaciones&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Cottrell, 1958, p. 242</xref>).</p>
		</disp-quote>
		<p>Destacar&#xe9;, por &#xfa;ltimo, otro rasgo interesante del trabajo de Cottrell: el acierto a la hora de expresar las tensiones y los aspectos contradictorios en los fen&#xf3;menos estudiados. Leyendo el cap&#xed;tulo sobre agricultura se percibe bien. Es ejemplarmente clara y precisa, por ejemplo, la explicaci&#xf3;n de algo que se ha repetido muchas veces, aquello de que ahora comemos petr&#xf3;leo, de que la agricultura moderna consume hasta diez veces m&#xe1;s energ&#xed;a obtenida de los combustibles f&#xf3;siles que la contenida en los alimentos que produce. Como lo es, tambi&#xe9;n, la especificaci&#xf3;n de las opciones sociales y econ&#xf3;micas que han desembocado en algo aparentemente tan absurdo. Es asimismo instructivo el an&#xe1;lisis de c&#xf3;mo y por qu&#xe9; se establece una disyuntiva entre, por una parte, situaciones de mucha poblaci&#xf3;n y bajo consumo (en la agricultura de subsistencia que describe como <italic>agricultura de azada</italic>) y, por otra parte, situaciones con menos poblaci&#xf3;n, aunque m&#xe1;s urbana y m&#xe1;s desarrollada. Como el petr&#xf3;leo es barato, explica Cottrell, un solo agricultor puede utilizarlo para producir comida para un n&#xfa;mero elevado de personas. Y entonces el precio de los alimentos disminuye mucho. Si, por el contrario, se mide en t&#xe9;rminos de energ&#xed;a, el alimento procedente de la agroindustria puede ser enormemente m&#xe1;s costoso que cuando se produce usando s&#xf3;lo las manos. Asegurar la poblaci&#xf3;n m&#xe1;s grande posible y un nivel de vida material alto son objetivos mutuamente excluyentes, generaliza de forma contundente.</p>
		<p>Quien se detenga a leer las partes del libro de Cottrell que se han seleccionado aqu&#xed;, comprender&#xe1; que hay buenas razones para ver en &#xe9;l un cl&#xe1;sico del pensamiento ecol&#xf3;gico-social.</p>
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					<article-title>Explaining technological impacts without determinism: Fred Cottrell&#x2019;s sociology of technology and energy</article-title>
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