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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn publication-format="print">0210-1963</issn>
			<issn publication-format="electronic">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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					<subject>Debate</subject>
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				<article-title>Fred Cottrell. <italic>Energ&#xed;a y sociedad (selecci&#xf3;n)</italic>
					<xref ref-type="fn" rid="fn0">
						<sup>*</sup>
					</xref>
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		<sec id="sec1">
			<label>Extractos del cap&#xed;tulo I</label>
			<title>Naturaleza y caracter&#xed;sticas de la energ&#xed;a</title>
			<p>[&#x2026;]</p>
			<sec id="sec1.1">
				<title>Planteamiento del problema</title>
				<p>La tesis de este libro es sencilla. Sostiene que la energ&#xed;a de que el hombre dispone, limita lo que <italic>puede</italic> realizar e influye en lo que <italic>habr&#xe1;</italic> de realizar. Esto no ser&#xe1; f&#xe1;cil de establecer por cuanto los convertidores de energ&#xed;a que el hombre emplea est&#xe1;n comprendidos en una matriz social en la cual resulta dif&#xed;cil distinguir las relaciones vinculadas primariamente con las operaciones t&#xe9;cnicas, de aquellas que son de origen primariamente social. Sin embargo, este esfuerzo debe emprenderse, porque la &#xfa;nica manera de saber en qu&#xe9; medida lo que el hombre trata de hacer es accesible es separando los efectos de los dos tipos de factores de control.</p>
				<p>[&#x2026;]</p>
				<p>La contribuci&#xf3;n del cient&#xed;fico puede condensarse en la siguiente f&#xf3;rmula: si usted hace esto y esto, suceder&#xe1; aquello. En otras palabras, la ciencia prescribe las condiciones necesarias para producir un cambio y predice sus consecuencias. Se pueda o no influir directamente en los hombres para que realicen o se abstengan de realizar ciertos actos con el fin de obtener o evitar consecuencias previstas, esto no se puede determinar bas&#xe1;ndose en la posici&#xf3;n cient&#xed;fica misma. Si vamos a predecir si un grupo dado desear&#xe1; o no cambiar en la medida necesaria para aprovechar nuevos combustibles y convertidores de energ&#xed;a, tendremos que saber qu&#xe9; conviene cambiar en la situaci&#xf3;n en particular que encaramos, para que esos combustibles y convertidores de energ&#xed;a se puedan aprovechar. Esto significa que es menester dedicar un cuidadoso esfuerzo para trazar una distinci&#xf3;n entre las relaciones sociales que dependen de la utilizaci&#xf3;n de los convertidores actuales y aqu&#xe9;llas que probablemente persistan, aunque nuevas fuentes de energ&#xed;a las abastezcan. S&#xf3;lo en la medida que sepamos qu&#xe9; debe cambiarse podremos conocer los costes de este cambio y estimar as&#xed; la disposici&#xf3;n del hombre a alterar su sociedad.</p>
				<p>Existen, y han existido muchos tipos de expresiones para explicar por qu&#xe9; el hombre persiste en su conducta o la modifica. En esencia, se le ha definido como un animal pol&#xed;tico ambicioso de poder, o como ser econ&#xf3;mico &#xe1;vido de dinero, un ser dotado de sangre, tierra y de instintos raciales que orientan sus preferencias, t&#xed;tere impotente de fuerzas f&#xed;sicas o biol&#xf3;gicas que lo animan, elemento an&#xe1;rquico en el tiempo y en el espacio s&#xf3;lo guiado por su voluntad, como muchos otros tipos de criaturas. Los que acu&#xf1;aron estas expresiones, habiendo asignado al hombre una naturaleza b&#xe1;sica, procedieron seguidamente a deducir c&#xf3;mo habr&#xed;a de comportarse un individuo as&#xed; y de hecho predijeron c&#xf3;mo actuar&#xed;a. En esta obra s&#xf3;lo tratamos de descubrir las relaciones entre los convertidores de energ&#xed;a, los combustibles empleados por los hombres y los tipos de sociedad que &#xe9;stos construyen.</p>
				<p>Los m&#xe9;todos aplicados para tratar de llegar a la verdad con respecto a esas relaciones son diversos. Las ciencias f&#xed;sicas y biol&#xf3;gicas pueden indicarnos la naturaleza y cantidad de energ&#xed;a que se puede obtener de un combustible o convertidor de energ&#xed;a dado. El an&#xe1;lisis de estos datos permite que nos formemos una idea de la forma en que el hombre proceder&#xed;a si se le limitase esa fuente de energ&#xed;a en particular. Tambi&#xe9;n podemos calcular c&#xf3;mo podr&#xed;a proceder si quisiera utilizar esa fuente con la mayor eficiencia posible.</p>
				<p>Apart&#xe1;ndonos de este ideal, examinaremos evidencias hist&#xf3;ricas para determinar c&#xf3;mo han procedido realmente los pueblos que quedaron confinados al empleo de fuentes dadas de energ&#xed;a. Esto nos revelar&#xe1; el grado en que su conducta ha correspondido con la idealmente necesaria para explotar sus fuentes de energ&#xed;a.</p>
				<p>Tambi&#xe9;n estudiaremos los cambios de valores y de estructura social que han acompa&#xf1;ado a la modificaci&#xf3;n de las fuentes de energ&#xed;a, junto con los elementos de juicio en cuanto a si tales cambios trasuntan o no un molde com&#xfa;n. El an&#xe1;lisis de estos datos nos ofrecer&#xe1; un medio para determinar por qu&#xe9; algunos pueblos no han aprovechado ciertas fuentes conocidas de energ&#xed;a que en ciertos sentidos eran claramente superiores a las que realmente aprovecharon.</p>
				<p>No hacemos a priori ninguna presunci&#xf3;n en cuanto a la funci&#xf3;n que la energ&#xed;a desempe&#xf1;a en la conducta del hombre. Nos esforzaremos en esclarecer esta funci&#xf3;n, en la creencia de que al hacerlo contribuiremos a crear una correspondencia m&#xe1;s estrecha entre las expectativas de los hombres y lo que es m&#xe1;s probable que acontezca.</p>
				<p>Incluso el conocimiento m&#xe1;s rudimentario de la fisiolog&#xed;a y de la termodin&#xe1;mica pone en evidencia que el hombre s&#xf3;lo puede existir mientras sea capaz de reponer la energ&#xed;a que consume en el proceso de la vida. Para ello normalmente debe estar en condiciones de controlar una energ&#xed;a igual o superior a este m&#xed;nimo. Todo d&#xe9;ficit permanente es incompatible con la vida.</p>
				<p>M&#xe1;s all&#xe1; de este m&#xed;nimo biol&#xf3;gico, la cantidad de energ&#xed;a requerida por el hombre est&#xe1; condicionada a los objetivos que &#xe9;ste se establece a s&#xed; mismo. Hay pocas sociedades, o ninguna, en las cuales los hombres prefieren no extraer m&#xe1;s energ&#xed;a que la necesaria para conservar un abastecimiento normal de comestibles, protecci&#xf3;n frente a los elementos ambientales y procreaci&#xf3;n. En cambio, existe una amplia gama de valores que inducen al hombre a luchar por la conquista de una gran cantidad de objetivos que exigen para su logro el control de diversas formas y cantidades de energ&#xed;a. La preservaci&#xf3;n de un sistema de valores exige un suministro continuo de energ&#xed;a que sea igual a las demandas impuestas por ese sistema de valores. A la rec&#xed;proca, como veremos m&#xe1;s adelante, los cambios operados en la cantidad o forma de energ&#xed;a disponible dan origen a condiciones que tienden a producir cambios en los valores, para que hombres que comparten valores comunes efect&#xfa;en cambios similares en sus preferencias cuando confrontan cambios similares en las consecuencias de sus actos. Estos cambios de preferencia no s&#xf3;lo est&#xe1;n influidos por los valores aprendidos sino por la modificaci&#xf3;n de los l&#xed;mites establecidos en lo que f&#xed;sicamente pueden hacer. Por lo tanto, la posibilidad de predecir cambios depende por igual del conocimiento de las potencialidades f&#xed;sicas de una situaci&#xf3;n como del conocimiento de los valores que los hombres sostienen.</p>
				<p>Es probable que, a ra&#xed;z de los errores de los deterministas f&#xed;sicos y de los marxistas, haya existido, particularmente en los Estados Unidos, una acentuada reticencia a examinar las consecuencias sociales de los ordenamientos f&#xed;sicos mediante los cuales los hombres viven. Ha habido, sin embargo, varias investigaciones fruct&#xed;feras. Entre los cient&#xed;ficos sociales, W. F. Ogburn, Lewis Mumford, George K. Zipf, John Q. Stewart, Leslie White, Hornell Hart y muchos otros han prestado particular atenci&#xf3;n a las repercusiones sociales de la tecnolog&#xed;a y de la energ&#xed;a que esta brinda. Este libro empieza con un tipo de investigaci&#xf3;n un tanto distinta con respecto a las de ellos, y llega a conclusiones tambi&#xe9;n un tanto diferentes, aunque no intentaremos, en general, discutir las contribuciones que han hecho.</p>
				<p>El enfoque adoptado aqu&#xed; trasciende muchas veces a las tradicionales l&#xed;neas divisorias de trabajo fijadas por los cient&#xed;ficos sociales. Esto hace surgir algunas dificultades del mismo tipo que las encontradas por otros cient&#xed;ficos que emplearon a la energ&#xed;a como denominador com&#xfa;n. Muchas cosas que resultan elementales para el especialista en un campo, se deben decir para conocimiento de los lectores que no est&#xe1;n familiarizados con ese campo. Por eso, los lectores avezados en cualquiera de los aspectos tratados hallar&#xe1;n que la obra es una mezcla de cuestiones elementales y de cuestiones m&#xe1;s avanzadas. </p>
				<p>[&#x2026;]</p>
			</sec>
			<sec id="sec1.2">
				<title>Energ&#xed;a excedente</title>
				<p>En esta obra empleamos otro concepto general que conviene definir aqu&#xed;: se trata del concepto de <italic>energ&#xed;a excedente</italic> (a menudo abreviada como excedente). Esta es la energ&#xed;a que el hombre posee en exceso con respecto a la que ha consumido para liberar energ&#xed;a. A semejanza del concepto de &#x201c;eficiencia&#x201d;, la energ&#xed;a excedente representa la apreciaci&#xf3;n social de un hecho f&#xed;sico. Al igual que la eficiencia, a veces ha inducido a error porque se la ha interpretado exclusivamente como hecho f&#xed;sico, m&#xe1;s que como un concepto que entra&#xf1;a el proceso de valoraci&#xf3;n. Para tener la seguridad de que no se har&#xe1; cuesti&#xf3;n en cuanto al significado del t&#xe9;rmino, explicaremos con m&#xe1;s detalle nuestra definici&#xf3;n. En todo momento, el hombre, el grupo o cualquier otra unidad socialmente operativa dispone de una cantidad limitada de energ&#xed;a. Esta energ&#xed;a puede aprovecharse inmediatamente en su forma actual. Tambi&#xe9;n se puede invertir en una operaci&#xf3;n destinada a incrementar la cantidad de energ&#xed;a disponible en el futuro. El ejemplo m&#xe1;s sencillo ser&#xed;a la semilla de cereal; que podr&#xed;a comerse o plantarse. Es obvio que la planta habr&#xe1; incurrido en d&#xe9;ficit si ni siquiera obtiene de la cosecha la cantidad de semilla sembrada, pues tendr&#xe1; a su disposici&#xf3;n menos energ&#xed;a que antes. Por otra parte, si cosecha grano suficiente como para reemplazar la semilla, para compensar la cantidad de energ&#xed;a invertida en el trabajo de plantar, cultivar, cosechar su cultivo y obtener algo m&#xe1;s, habr&#xe1; ganado una energ&#xed;a superior a la que previamente ten&#xed;a bajo su control: cuenta ahora con energ&#xed;a excedente. El caminante que come las guindas que crecen a lo largo del camino, s&#xf3;lo consume en las operaciones necesarias para conseguir esas guindas una peque&#xf1;a cantidad de la energ&#xed;a que obtiene de ellas. Ha obtenido un excedente de energ&#xed;a. Por otra parte, el hombre que para cazar una liebre recorre un campo de treinta hect&#xe1;reas, probablemente consume m&#xe1;s energ&#xed;a de la que puede conseguir a ra&#xed;z de la operaci&#xf3;n.</p>
				<p>En las actividades m&#xe1;s complejas de la sociedad moderna, a menudo resulta extraordinariamente dif&#xed;cil descubrir todos los costes y todas las ganancias que entran en juego desde el punto de vista de la energ&#xed;a. Sin embargo, es evidente que las mismas premisas sobre la energ&#xed;a rigen para acciones complejas como para los ejemplos m&#xe1;s sencillos que hemos dado m&#xe1;s arriba. La continua realizaci&#xf3;n de proyectos que producen menos energ&#xed;a de la que consumen, conduce inevitablemente a un d&#xe9;ficit que debe compensarse con otras operaciones que arrojen excedente. De lo contrario, la sociedad se encontrar&#xe1; con menos energ&#xed;a de la que pose&#xed;a antes de iniciar los proyectos en cuesti&#xf3;n. Seg&#xfa;n demostraremos m&#xe1;s adelante, en las sociedades antiguas los d&#xe9;ficits se percib&#xed;an con bastante prontitud. O se daban r&#xe1;pidamente los pasos necesarios para corregirlos, o la cultura no tardaba en desintegrarse. En las sociedades m&#xe1;s modernas, estos hechos son extraordinariamente dif&#xed;ciles de determinar.</p>
				<p>La lucha por establecer el punto en que el consumo excede a la producci&#xf3;n, o por asegurar que la energ&#xed;a excedente de algunas operaciones pueda destinarse a compensar los d&#xe9;ficits de otras, no es concluyente y suele prolongarse hasta que alguna crisis obliga a reconocer el d&#xe9;ficit o provoca el desmoronamiento del sistema.</p>
				<p>Suponemos aqu&#xed; que el valor de la energ&#xed;a permanece invariable cuando se la utiliza para obtener nueva energ&#xed;a y, a su vez, aparece energ&#xed;a excedente, pudi&#xe9;ndose comparar entonces ambas cantidades de energ&#xed;a. En otras palabras, partimos de la base de que no existe cambio cualitativo en la energ&#xed;a que se aporta al proceso y la que se obtiene como producto del mismo. Suponemos, por ejemplo, que la energ&#xed;a en forma de semilla podr&#xed;a considerarse, en cuanto a energ&#xed;a, como el mismo producto que resulta de la cosecha o, dicho de otro modo, que los kilovatios de electricidad que se invierten en la extracci&#xf3;n de carb&#xf3;n de una mina son comparables a los kilovatios de electricidad producidos mediante el carb&#xf3;n extra&#xed;do de la mina. Interpretamos aqu&#xed; que la energ&#xed;a es capaz de convertirse con tanta facilidad de una forma en otra, que con fines de c&#xe1;lculo se la puede considerar neutra como mercanc&#xed;a y, por lo tanto, susceptible de tratamiento sobre una base estrictamente cuantitativa. La inconvertibilidad de otros combustibles en alimentos constituye una significativa excepci&#xf3;n de este criterio, por lo cual m&#xe1;s adelante habremos de tratar extensamente esta diferencia. En todo el curso de nuestra exposici&#xf3;n deberemos conservar una clara distinci&#xf3;n entre las operaciones que producen energ&#xed;a excedente y determinan su cantidad y forma, y las operaciones que determinan las caracter&#xed;sticas sociales que se les asignan.</p>
				<p>Algunos economistas han tratado de encarar el problema de la energ&#xed;a excedente bas&#xe1;ndose en proposiciones morales y religiosas derivadas de la experiencia humana en &#xe9;pocas pret&#xe9;ritas. Lo cierto es que la lucha por crear morales que ofrezcan una norma racional para la disposici&#xf3;n de la energ&#xed;a excedente, quiz&#xe1; constituya uno de los cruciales puntos de conflicto en la sociedad moderna. Es obvio que, dado que la cantidad excedente est&#xe1; claramente relacionada con el sistema social bajo el cual se la produce, ambas actividades no son netamente separables, sino que <italic>es</italic> posible medir el primero de este conjunto de hechos con instrumentos cuya fidelidad no depende de presunciones peculiares respecto de la situaci&#xf3;n en que se los emplea. La posibilidad de hacer esto representa una ventaja real.</p>
				<p>[&#x2026;]</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<title>Cap&#xed;tulo VII</title>
			<sec id="sec2.1">
				<title>La industrializaci&#xf3;n de la agricultura</title>
				<p>Como hemos visto, es dif&#xed;cil separar las ganancias que se obtienen en la agricultura mediante la aplicaci&#xf3;n de la energ&#xed;a proveniente del petr&#xf3;leo, el carb&#xf3;n, el gas y los saltos de agua, de las que se derivan de la aplicaci&#xf3;n de otros medios destinados a incrementar el rendimiento. Sin embargo, si queremos predecir el futuro de la agricultura mecanizada deberemos intentar ese an&#xe1;lisis.</p>
				<p>En la econom&#xed;a mercantil, donde los hombres tienen la alternativa de trabajar en los campos o en las f&#xe1;bricas, quiz&#xe1;s en t&#xe9;rminos monetarios resulte m&#xe1;s barato reemplazar a los hombres por m&#xe1;quinas que a la inversa. Este es el caso en los Estados Unidos y otras regiones de occidente. Como estamos acostumbrados a estas condiciones, tendemos a traducir los costes monetarios en costes f&#xed;sicos y a suponer que cuando los costes monetarios son menores, los costes de energ&#xed;a tambi&#xe9;n tienen que ser menores. Esto no es necesariamente as&#xed;, puesto que grandes cantidades de energ&#xed;a provenientes de fuentes no alimenticias pueden igualarse en t&#xe9;rminos monetarios con peque&#xf1;as cantidades de energ&#xed;a en forma de alimentos. Lo cierto es que, seg&#xfa;n comprobaremos si reflexionamos un poco, <italic>los costes energ&#xe9;ticos de las tareas comprendidas en la producci&#xf3;n mecanizada de alimentos son mayores que los incurridos en el cultivo a mano.</italic> Para mayor claridad, damos a continuaci&#xf3;n las razones por las cuales es as&#xed;.</p>
				<list list-type="order">
					<list-item>
						<p>Se consume m&#xe1;s energ&#xed;a porque las tareas se efect&#xfa;an con mayor rapidez. Se recordar&#xe1; que la energ&#xed;a necesaria para realizar un trabajo no s&#xf3;lo var&#xed;a seg&#xfa;n la masa y la distancia en juego sino tambi&#xe9;n con el tiempo empleado. La cantidad de energ&#xed;a no es di&#xad;rectamente proporcional al aumento de la velocidad, sino que var&#xed;a en funci&#xf3;n del cuadrado de la velocidad. Por lo tanto, la disminuci&#xf3;n del tiempo se consigue a costa de mayores y mayores gastos en la energ&#xed;a empleada.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Las herramientas que permiten aumentar considerablemente la potencia tienen que ser por s&#xed; mismas m&#xe1;s grandes, pesadas y complejas que los instrumentos manuales a los cuales reemplazan. Por lo tanto, la producci&#xf3;n, mantenimiento y reparaci&#xf3;n de estas herramientas tambi&#xe9;n consume m&#xe1;s energ&#xed;a.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>La mayor superficie por unidad de producci&#xf3;n exige el empleo de una mayor cantidad de energ&#xed;a para ir y venir hacia y desde el lugar de trabajo, y para transportar el producto hasta el sitio de consumo.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>En la mayor&#xed;a de los casos la productividad de la tierra var&#xed;a de acuerdo con las zonas que se cultivan. Al utilizarse maquinaria m&#xe1;s grande y potente que trabaja a mayor velocidad, se sacrifica gran parte de la selectividad que es posible con el cultivo a mano. El resultado es un rendimiento menor para un gasto dado de energ&#xed;a.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>En muchas zonas donde se opera el cambio de granjas m&#xe1;s grandes, ya existen bienes fijos en forma de casas y graneros, caminos, cercas y lindes que se tornan in&#xfa;tiles en la unidad m&#xe1;s grande. Tambi&#xe9;n puede haber bienes como iglesias, capillas y talleres de artesan&#xed;a, adem&#xe1;s de las viviendas de quienes trabajan en ellos, que pierden su utilidad a medida que la merma de la densidad de poblaci&#xf3;n reduce la cantidad de gente que pueden atender m&#xe1;s all&#xe1; del punto necesario para su existencia. Por lo tanto, aparte de los costes de operaci&#xf3;n del nuevo sistema, se producen p&#xe9;rdidas f&#xed;sicas iniciales que deben compensarse, o de lo contrario se debe vencer la resistencia de sus propietarios por el da&#xf1;o que experimentan.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Existe tambi&#xe9;n el hecho, se&#xf1;alado anteriormente, de que los sentimientos y h&#xe1;bitos humanos producen inercia. Para superar esto se requiere gasto de energ&#xed;a.<xref ref-type="fn" rid="fn1">
								<sup>1</sup>
							</xref>
						</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Por &#xfa;ltimo, desde luego, est&#xe1; el problema de brindar empleo en t&#xe9;rminos favorables a la poblaci&#xf3;n que ya no es &#xfa;til localmente por haber sido reemplazada por la adopci&#xf3;n de otros convertidores energ&#xe9;ticos. Es probable que &#xe9;ste sea el problema de m&#xe1;s dif&#xed;cil soluci&#xf3;n.</p>
					</list-item>
				</list>
			</sec>
			<sec id="sec2.2">
				<title>La azada frente al tractor</title>
				<p>Antes de seguir adelante, examinaremos algunos casos concretos como los que hemos venido tratando en forma abstracta. Afortunadamente contamos con un estudio reciente<xref ref-type="fn" rid="fn2">
						<sup>2</sup>
					</xref> que revela algo sobre los costes relativos entre los cultivos con la azada y con el arado en t&#xe9;rminos susceptibles de convertirse en unidades de energ&#xed;a. Oscar Lewis compar&#xf3; ambos sistemas en la villa mejicana de Tepoztl&#xe1;n, y ofrece cifras espec&#xed;ficas tomadas de una muestra que probablemente sirva de prototipo para muchas otras regiones. Comprueba que el cultivo de ma&#xed;z con la azada requiere m&#xe1;s del triple de hombres-d&#xed;as que el cultivo con el arado. Las cifras arrojan un promedio de unos 50 d&#xed;as para el arado y de 165 d&#xed;as para la azada por cada hect&#xe1;rea cultivada. No menciona en las zonas de arado la proporci&#xf3;n de d&#xed;as en que se usan bueyes, en comparaci&#xf3;n con los d&#xed;as en que los hombres trabajan sin arado. Sin embargo, por la descripci&#xf3;n de las tareas resulta indudable que los bueyes trabajan buena parte del tiempo. Estableciendo la potencia de una yunta de bueyes en un caballo y medio y suponiendo que, de los 50 d&#xed;as utilizados en labrar la tierra con el arado, en 30 de ellos la yunta trabaja diez horas diarias, obtenemos un total de 450 caballos-hora para los bueyes y de 50 (calculando al hombre en 1/10 de caballo, o sea un caballo-hora por d&#xed;a) para los hombres, o sea un total completo de 500 caballos-hora para producir una hect&#xe1;rea de ma&#xed;z, en comparaci&#xf3;n con 165 caballos-hora para el cultivo con azada. </p>
				<p>Como el buey convierte plantas en energ&#xed;a mec&#xe1;nica con un rendimiento casi igual que el hombre, para producir combustible para una yunta de bueyes calculada en 15 caballos-hora por d&#xed;a se requiere una tierra cuya vegetaci&#xf3;n rinda 15 veces la cantidad de energ&#xed;a necesaria para un hombre. Esto no quiere decir que se necesite una superficie de tierra cultivable 15 veces mayor, porque el buey come plantas que se dan en tierras no aptas para el cultivo; adem&#xe1;s, no consume productos animales que derrochan energ&#xed;a ni necesita ninguna tierra para la producci&#xf3;n de fibras para vestir, como suceder&#xed;a con el hombre. Sin embargo, estos costes son reales y parte de la tierra destinada al mantenimiento de los bueyes debe restarse a la que de otro modo ser&#xed;a empleada por el agricultor del cultivo con azada para producir alimentos. Si hubiese tierras disponibles en cantidad suficiente y si la temporada de crecimiento fuera breve, esta p&#xe9;rdida se compensar&#xed;a con la mayor cosecha derivada del aumento de la superficie cultivable mediante la utilizaci&#xf3;n del buey. Sin embargo, en Tepoztl&#xe1;n las temporadas de siembra y crecimiento son prolongadas y la tierra no abunda. En la actualidad en muchas otras regiones basadas en el cultivo con la azada se presenta la misma situaci&#xf3;n.</p>
				<p>A veces se argumenta que la p&#xe9;rdida de energ&#xed;a ocasionada por el buey o el caballo se contrarresta con la mayor fertilidad debida a la roturaci&#xf3;n m&#xe1;s profunda que realiza el arado. Lo cierto es que cada vez se va poniendo m&#xe1;s en evidencia que en la mayor&#xed;a de los lugares la capa m&#xe1;s f&#xe9;rtil del suelo est&#xe1; en los primeros cent&#xed;metros; por lo tanto, al arar profundo tiende a disminuir el rendimiento, en vez de aumentarlo. En el caso estudiado, Lewis<xref ref-type="fn" rid="fn3">
						<sup>3</sup>
					</xref> hall&#xf3; que &#x201c;la comparaci&#xf3;n de los rendimientos de los dos tipos de agricultura revela que el cultivo con azada rinde igual que el mejor cultivo con arado y que, por lo general, llega a duplicar el rendimiento por t&#xe9;rmino medio del cultivo con arado&#x201d;. Esto se debe principalmente a que quien cultiva con azada puede seleccionar suelos de mayor fertilidad que quien siembra un tipo de ma&#xed;z no cultivable con arado. Curwen<xref ref-type="fn" rid="fn4">
						<sup>4</sup>
					</xref> demostr&#xf3; que el cambio de la forma del campo motivado por la introducci&#xf3;n del arado es un fen&#xf3;meno antiguo. </p>
				<p>Con la azada el campo tiende a adoptar la forma circular o, de lo contrario, a seguir un contorno que revela lo que ha producido la fertilidad del suelo. En el arado con caballos, como la masa puesta en movimiento es considerable, la inercia induce al agricultor a arar m&#xe1;s o menos en l&#xed;nea recta, cultivando as&#xed; al mismo tiempo las porciones m&#xe1;s y menos f&#xe9;rtiles y, dicho sea de paso, fomentando la erosi&#xf3;n. En la zona estudiada por Lewis el agricultor con arado ha aprovechado al m&#xe1;ximo la tierra arable; dejando &#xfa;nicamente al agricultor con azada las partes marginales y las porciones en las que las piedras, el suelo escaso y otros factores impiden arar. La necesidad de diseminar sus esfuerzos en una superficie grande ha hecho que el agricultor de azada consuma una gran cantidad de energ&#xed;a y de tiempo yendo hasta el lugar de trabajo y regresando a la villa. Por lo tanto, la agricultura con azada, tal como se la practica ahora, es menos productiva en general de lo que habr&#xed;a sido si toda la villa se dedicase a ella. Si se pudiera comparar el cultivo con azada de m&#xe1;xima eficiencia con el cultivo con arado, tal como ahora se practica, la disparidad general en los costes de energ&#xed;a entre ambos sistemas podr&#xed;a resultar todav&#xed;a mayor que el c&#xe1;lculo que acabamos de dar.</p>
				<p>El crecimiento de la poblaci&#xf3;n de Tepoztl&#xe1;n ha obligado a un n&#xfa;mero cada vez mayor de agricultores de azada a volver a los m&#xe9;todos que caracterizaban a la comarca en un per&#xed;odo anterior, cuando se despejaban los bosques quemando los &#xe1;rboles y se obten&#xed;an dos cosechas anuales en esas tierras. Pero, cuando se la ha cultivado de esta manera, la tierra tarda tanto en recuperar la fertilidad que esto no ofrece ninguna soluci&#xf3;n. Mientras tanto, la creciente presi&#xf3;n impuesta sobre el agricultor del cultivo con azada lo induce a ofrecer alquileres cada vez mayores por el empleo de tierras m&#xe1;s convenientes. Por el momento el agricultor de arado est&#xe1; ligado por la venta de sus excedentes a las zonas urbanas, que lo abastecen de suficientes productos como para compensar su relativa ineficiencia en la producci&#xf3;n de energ&#xed;a excedente. Pero el cultivo con arado, que limita la dimensi&#xf3;n de la poblaci&#xf3;n local, est&#xe1; sometido a constante y creciente presi&#xf3;n, y los mayores alquileres resultantes de esto hacen posible que, con el correr del tiempo, al propietario de la tierra sometida actualmente al cultivo con arado le rinda m&#xe1;s beneficios arrend&#xe1;ndola a agricultores con azada, que a los que utilizan animales de tiro que produzcan excedentes para vender a los moradores de las zonas urbanas.</p>
				<p>En Yun-nan,<xref ref-type="fn" rid="fn5">
						<sup>5</sup>
					</xref> antes de la segunda guerra mundial, los que pose&#xed;an tan poco como 2 a 4 hect&#xe1;reas ya no pensaban en trabajar porque consegu&#xed;an mano de obra por una peque&#xf1;a fracci&#xf3;n del producto total de sus tierras. Es f&#xe1;cil colegir c&#xf3;mo en tales condiciones la tirantez entre el terrateniente y la mano de obra agraria tiende a acentuarse y porqu&#xe9; los campesinos son inducidos f&#xe1;cilmente a respaldar un movimiento que propugne la redistribuci&#xf3;n de la tierra, por ineficaz que seg&#xfa;n las normas occidentales pueda parecer este cultivo con azada, la reducci&#xf3;n del tama&#xf1;o de la heredad individual hab&#xed;a tornado necesario. Al mismo tiempo podemos anticipar que el creciente coste de los alimentos en las zonas urbanas dar&#xe1; como resultado el apoyo a medidas pol&#xed;ticas para impedir que el agricultor de azada agote de antemano el abastecimiento de comestibles para la urbe.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.3">
				<title>El caballo frente al tractor</title>
				<p>Comparar el cultivo con azada con la agricultura mecanizada es m&#xe1;s dif&#xed;cil todav&#xed;a que compararlo con el cultivo con arado que utiliza animales de tiro, porque muchos de los factores que intervienen en el cultivo mecanizado no son de origen local y no se ha llevado cuenta exacta de sus costes energ&#xe9;ticos. Esos costes s&#xf3;lo se suelen conocer en t&#xe9;rminos monetarios y, en consecuencia, no se los puede aplicar directamente. Adem&#xe1;s, el hecho de que el tractor no necesita alimentaci&#xf3;n, y por lo tanto no implica una reducci&#xf3;n de la tierra cultivable, elimina una fuente de resistencia a la introducci&#xf3;n de la agricultura mecanizada. A pesar de estas complicaciones se pone de manifiesto la misma notable disparidad. Las investigaciones practicadas hasta ahora limitan los casos ilustrativos que estamos en condiciones de citar y hacen dif&#xed;cil determinar con certeza en qu&#xe9; medida los ejemplos que presentamos son apropiados, <italic>aunque &#xe9;stas son meras ilustraciones;</italic> los principios en juego no dependen de la verificaci&#xf3;n que se les haga sino de abundantes estudios en el campo de la f&#xed;sica y de la agrobiolog&#xed;a.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.4">
				<title>Producci&#xf3;n de arroz: Jap&#xf3;n y los Estados Unidos</title>
				<p>Probablemente los cultivadores japoneses de arroz h&#xfa;medo produzcan m&#xe1;s que cualquier otra clase importante de pueblo que cultiva con azada. El rendimiento por t&#xe9;rmino medio es de unos 50 bushels por acre. El cultivo y la recolecci&#xf3;n requieren alrededor de 90 hombres-d&#xed;a por acre, o sea, 90 caballos-hora. Comparemos estas cifras con las de un estudio realizado en Arkansas en 1947, donde el cultivo de arroz h&#xfa;medo tambi&#xe9;n rend&#xed;a unos 50 bushels por acre.<xref ref-type="fn" rid="fn6">
						<sup>6</sup>
					</xref> Este estudio ha sido hecho en forma muy minuciosa y representa una muestra adecuada para esa zona. Para obtener 50 bushels de arroz en Arkansas se requirieron 14,1 hombre-hora, 4,3 tractor-hora, 1,3 cami&#xf3;n-hora y 434 kilovatios-hora de electricidad para bombeo. Adem&#xe1;s, se depositaron en la tierra fertilizantes que conten&#xed;an 32 libras de nitr&#xf3;geno aprovechable. Los tractores consumieron 3,6 galones de gasoil y 0,05 galones de gasolina por hora. El consumo del cami&#xf3;n se ha calculado en 1 gal&#xf3;n de gasolina por hora.</p>
				<p>Como m&#xe1;s adelante volveremos a hacer alusi&#xf3;n a cifras de esta naturaleza, damos en detalle el m&#xe9;todo empleado para efectuar la conversi&#xf3;n a caballos-hora. El gasoil (tipo N&#xba; 4) rinde 56,96 caballos-hora de energ&#xed;a cal&#xf3;rica por gal&#xf3;n. La energ&#xed;a cal&#xf3;rica de la gasolina para motores se calcula en 48,83 caballos-hora por gal&#xf3;n. Planteamos el c&#xe1;lculo de la siguiente manera:</p>
				<disp-formula id="e1">
					<mml:math id="mml-1">
						<mml:mrow>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>4,3</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>tractor</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>hora a raz&#xf3;n de</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>3,6</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>galones de gasoil y</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>0,05</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>galones de gasolina por hora</mml:mtext>
							<mml:mo>.</mml:mo>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e2">
					<mml:math id="mml-2">
						<mml:mrow>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>56,96</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>x</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>3,6</mml:mn>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mo>=</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>205,6</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h por h de gasoil</mml:mtext>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e3">
					<mml:math id="mml-3">
						<mml:mrow>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>48,83</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>x</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>0,05</mml:mn>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mo>=</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>2,4</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h por h de gasolina</mml:mtext>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e4">
					<mml:math id="mml-4">
						<mml:mrow>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mo>=</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>208</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h por h de combustible para tractor</mml:mtext>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e5">
					<mml:math id="mml-5">
						<mml:mrow>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>4.3</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>horas utilizadas</mml:mtext>
							<mml:mo>=</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>894,4</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h de valor cal&#xf3;rico del combustible consumido por el tractor</mml:mtext>
							<mml:mo>.</mml:mo>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e6">
					<mml:math id="mml-6">
						<mml:mrow>
							<mml:mtext>Para el cami&#xf3;n</mml:mtext>
							<mml:mo>:</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>1,3</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>hora a</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>1</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>gal&#xf3;n de gasolina por hora</mml:mtext>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<disp-formula id="e7">
					<mml:math id="mml-7">
						<mml:mrow>
							<mml:mn>1,3</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>x</mml:mtext>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mn>48,8</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h</mml:mtext>
							<mml:mo>=</mml:mo>
							<mml:mtext>&#xa0;</mml:mtext>
							<mml:mn>63,44</mml:mn>
							<mml:mo>&#xa0;</mml:mo>
							<mml:mtext>HP</mml:mtext>
							<mml:mo>&#x2212;</mml:mo>
							<mml:mtext>h de valor cal&#xf3;rico</mml:mtext>
						</mml:mrow>
					</mml:math>
				</disp-formula>
				<p>Convertido con un rendimiento del 20 por ciento esto proporciona:</p>
				<table-wrap id="t1">
					<table>
						<colgroup>
							<col/>
							<col/>
						</colgroup>
						<tbody>
							<tr>
								<td align="left">Para el tractor&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;...</td>
								<td align="right">178,88 HP-h</td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">Para el cami&#xf3;n&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;..</td>
								<td align="right">12,69 HP-h</td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">Operarios rurales&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;..</td>
								<td align="right">1,41 HP-h</td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">Bombeo, 434 Kwh de electricidad a 1,34 HP-h por Kwh&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;..</td>
								<td align="right">581,46 HP-h</td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">Fertilizante<xref ref-type="fn" rid="fn7">
										<sup>7</sup>
									</xref>* 32 libras de nitr&#xf3;geno libre a 1 HP-h por libra&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;...</td>
								<td align="right">32,00 HP-h</td>
							</tr>
							<tr>
								<td align="left">TOTAL&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;&#x2026;.</td>
								<td align="right">806,54 HP-h</td>
							</tr>
						</tbody>
					</table>
				</table-wrap>
				<p>Haciendo una comparaci&#xf3;n resulta que solamente los costes energ&#xe9;ticos de operaci&#xf3;n van 9 a 1 en contra de la agricultura mecanizada. La producci&#xf3;n por t&#xe9;rmino medio japonesa arrojaba un valor cal&#xf3;rico de 5.663 caballos-hora por acre, o sea, el 20 por ciento, 1.132,6 caballos hora de energ&#xed;a mec&#xe1;nica. Restando 90 caballos-hora por los 90 hombres-d&#xed;a utilizados en el cultivo, el excedente fue de 1.042,6 caballos-hora de energ&#xed;a mec&#xe1;nica. Considerando la misma cifra para el producto de Arkansas, restando solamente los costes de la energ&#xed;a realmente invertida en las tareas y no dejando margen para la reparaci&#xf3;n y amortizaci&#xf3;n de las m&#xe1;quinas, el excedente s&#xf3;lo asciende a 326,06 caballos-hora por acre. Por otra parte, el excedente japon&#xe9;s era de 1,25 por caballos-hora por hombre-hora, mientras que el excedente norteamericano fue de 23,1 caballos-hora por hombre-hora.</p>
				<p>Para aumentar su productividad f&#xed;sica los japoneses han utilizado en gran proporci&#xf3;n los medios que ofrece la tecnolog&#xed;a moderna, mientras segu&#xed;an empleando el trabajo manual. La aplicaci&#xf3;n que han dado a los abonos org&#xe1;nicos y sus m&#xe9;todos de siembra, de selecci&#xf3;n de plantas de cultivo y de recolecci&#xf3;n, elevan su productividad por acre al mismo nivel que el de los Estados Unidos. Por lo tanto, al menos en cuanto al arroz, es posible conseguir una cantidad de energ&#xed;a total equivalente, o alimentar al mismo n&#xfa;mero de personas, con un acre trabajado a mano que con un acre trabajado a m&#xe1;quina en los Estados Unidos. Desde el punto de vista japon&#xe9;s la utilizaci&#xf3;n en agricultura de una gran cantidad de energ&#xed;a, que de otro modo se destinar&#xed;a a la industria, creando as&#xed; desocupaci&#xf3;n entre los trabajadores rurales, quienes en consecuencia deber&#xed;an padecer hambre o comer sin producir, no parecer&#xed;a significar una aplicaci&#xf3;n eficiente de la energ&#xed;a disponible. </p>
				<p>Desde el punto de vista norteamericano -o considerado estrictamente con base en la producci&#xf3;n de energ&#xed;a excedente- los 23 caballos-hora de energ&#xed;a excedente por hombre-hora que se obtienen invirtiendo energ&#xed;a en la producci&#xf3;n de arroz, comparados con los 1.500 caballos-hora de energ&#xed;a excedente por hombre-hora del minero de carb&#xf3;n y m&#xe1;s a&#xfa;n de otras fuentes, llevan a la conclusi&#xf3;n de que la operaci&#xf3;n de producir arroz representa una elecci&#xf3;n poco acertada. Por supuesto, antes de tomar ninguna cifra en firme tambi&#xe9;n se deben calcular los costes relativos de los convertidores necesarios para producir y conservar las herramientas que utilizan el minero de carb&#xf3;n y el cultivador de arroz.</p>
				<p>Hemos elegido el caso del arroz porque cont&#xe1;bamos con cifras disponibles y no porque sea representativo. La producci&#xf3;n japonesa de arroz es muy grande en comparaci&#xf3;n con la de la India, por ejemplo, donde en 1932 s&#xf3;lo se obtuvieron 14 bushels por acre, aunque el rendimiento en Jap&#xf3;n representa m&#xe1;s o menos la quinta parte menos que en Italia, que produce cantidades relativamente peque&#xf1;as. Por otra parte, en los Estados Unidos la producci&#xf3;n de arroz tuvo en 1950 un promedio de 49,11 bushels por acre. Por lo tanto, la comparaci&#xf3;n entre la producci&#xf3;n norteamericana y japonesa de arroz no est&#xe1; del todo fuera de lugar.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.5">
				<title>Otras comparaciones</title>
				<p>Hay un ejemplo m&#xe1;s representativo en relaci&#xf3;n con el trigo. Buck<xref ref-type="fn" rid="fn8">
						<sup>8</sup>
					</xref> hall&#xf3; que en 1933 se tardaba en China 26 d&#xed;as, para producir un acre de trigo, ascendiendo el rendimiento promedio a 16 bushels por acre. Un estudio practicado en Idaho, donde, con tierras irrigadas, la producci&#xf3;n por t&#xe9;rmino medio giraba en torno a los 30 bushels por acre (o sea m&#xe1;s del doble que el promedio norteamericano de 14,1 bushels en 1949), demostr&#xf3; un consumo de unos 45 caballos-hora por acre. En este caso, si bien la energ&#xed;a gastada por bushel en los Estados Unidos fue casi igual que en China, el gasto por acre en Estados Unidos fue 19 caballos-hora mayor que en China, sin tener en cuenta la energ&#xed;a necesaria para compensar los instrumentos utilizados ni los costes del sistema de riego, que en Idaho se reflejan principalmente en el precio de las tierras, en vez de en los costes de bombeo como en Arkansas. Sobre 30 bushels de trigo por acre con un gasto de 45 caballos-hora, el excedente por acre es de 891,33 caballos-hora. Suponiendo 12 hombres-hora por acre, el excedente producido en los Estados Unidos es de alrededor de 75 caballos-hora por hombre-hora, o sea considerablemente m&#xe1;s que el obtenido con el arroz regado mediante bombeo en Arkansas. Sin embargo, sobre el promedio nacional de aproximadamente 15 bushels, el excedente s&#xf3;lo llega a 34,43 caballos-hora por hombre-hora, suponiendo que los costes de Idaho sean caracter&#xed;sticos.</p>
				<p>Comparemos los costes en t&#xe9;rminos de ma&#xed;z, que se utiliza ampliamente en los Estados Unidos para alimentar ganado. El cotejo de los costes del ma&#xed;z norteamericano con los del ma&#xed;z cultivado en una villa mejicana resulta revelador. En 1949 la producci&#xf3;n promedio de ma&#xed;z norteamericano era de 37 bushels por acre. Esto equivale a unas 1.500 libras de ma&#xed;z sin deschalar. Lewis<xref ref-type="fn" rid="fn9">
						<sup>9</sup>
					</xref> informa que en Tepoztl&#xe1;n la producci&#xf3;n por t&#xe9;rmino medio utilizando el arado es de &#x201c;9,6 cargas de ma&#xed;z sin deschalar por hect&#xe1;rea&#x201d;, o sea, 1.181 libras de ma&#xed;z sin deschalar por acre. Seg&#xfa;n su c&#xe1;lculo de que el cultivo con azada produce mucho m&#xe1;s que el cultivo con arado, llegando a duplicar el promedio de la tierra arada, podemos suponer con fines comparativos que la producci&#xf3;n por t&#xe9;rmino medio asciende a 1.500 libras de ma&#xed;z sin deschalar. Por otra parte, el coste promedio del ma&#xed;z de Tepoztl&#xe1;n, que previamente hab&#xed;amos demostrado que era de 66,8 caballos-hora por acre, debe compararse con los 158 caballos-hora gastados directamente en Arkansas para producir &#xfa;nicamente 25 bushels, o 1.000 libras de ma&#xed;z sin deschalar. Si recordamos que el cultivo con azada en Tepoztl&#xe1;n comprend&#xed;a la limpieza de la tierra, adem&#xe1;s de la siembra y la recolecci&#xf3;n de la cosecha, el contraste resulta m&#xe1;s notable.</p>
				<p>Otro tipo de comparaci&#xf3;n, basado en un estudio sobre las granjas de Indiana podr&#xed;a ser ilustrativo.<xref ref-type="fn" rid="fn10">
						<sup>10</sup>
					</xref> Se hall&#xf3; que para producir un acre de ma&#xed;z se necesitaban 8,8 horas de tractor. A raz&#xf3;n de 3,5 galones de gasolina por hora, el coste de combustible resulta en unos 31 galones. Ayres y Scarlott estiman que, por t&#xe9;rmino medio, un acre de ma&#xed;z rinde unos 89 galones de alcohol, cuyo poder cal&#xf3;rico es, m&#xe1;s o menos, las cuatro quintas partes del de la gasolina; de manera que el ma&#xed;z equivaldr&#xed;a a 71,2 galones de gasolina. Deduciendo los costes energ&#xe9;ticos tenemos un rendimiento equivalente a s&#xf3;lo 40 galones de gasolina por hombre y por d&#xed;a de 8,8 horas para el ma&#xed;z, cultivo que proporciona m&#xe1;s energ&#xed;a que todos los otros ampliamente adoptados en los Estados Unidos.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.6">
				<title>D&#xf3;nde es indispensable la azada</title>
				<p>En todos estos casos el cultivo con azada produce m&#xe1;s energ&#xed;a excedente por acre que los m&#xe9;todos mecanizados. Habr&#xed;amos podido, por supuesto, mencionar sociedades de baja energ&#xed;a menos eficientes. Las comparaciones que hemos hecho indican que <italic>es posible</italic> que el cultivo con azada produzca en una superficie determinada m&#xe1;s alimentos y m&#xe1;s energ&#xed;a excedente que la agricultura mecanizada. En verdad, el cultivo con azada puede sacar mayor provecho de pr&#xe1;cticas cient&#xed;ficas como la selecci&#xf3;n de plantas y semillas, hibridaci&#xf3;n, raleo y poda, elecci&#xf3;n de suelos y la aplicaci&#xf3;n selectiva de fertilizantes e insecticidas, que el cultivo con m&#xe1;quinas. Por lo tanto, una vez desarrolladas las t&#xe9;cnicas, se pueden obtener m&#xe1;s alimentos y energ&#xed;a de una misma unidad de tierra <italic>sin</italic> m&#xe1;quinas que <italic>con</italic> ellas. Otras modificaciones en las pr&#xe1;cticas de cultivo consagradas que suelen limitar la productividad, como el exceso de pastoreo (con la erosi&#xf3;n resultante) y la quema de la bosta como combustible, tambi&#xe9;n se pueden llevar a cabo sin adoptar m&#xe1;quinas. El suministro directo de combustible para calefacci&#xf3;n, por ejemplo, conducir&#xed;a al aumento de la bosta como fertilizante. Como las dificultades para modificar cualquiera o todos los factores en juego al respecto podr&#xed;an ser sumamente grandes, no aseguramos que en todos los casos se puedan vencer con buen &#xe9;xito. Sin embargo, estas alternativas son reales y, en caso de ser adoptadas, podr&#xed;an redundar en un aumento del nivel de vida y/o de la supervivencia en regiones rurales. Es m&#xe1;s probable que la gente de campo est&#xe9; dispuesta a aceptar esas pr&#xe1;cticas que la introducci&#xf3;n de m&#xe9;todos que significar&#xed;an para algunos la migraci&#xf3;n forzosa y una continua limitaci&#xf3;n de la oportunidad de utilizar la tierra para la subsistencia propia y de sus familiares. Adem&#xe1;s, estas pr&#xe1;cticas son m&#xe1;s susceptibles de ser introducidas bajo los auspicios de los mismos movimientos humanitarios que tratan de reducir la mortandad infantil y materna y el &#xed;ndice de defunciones por enfermedades, tendiendo a promover el crecimiento de la poblaci&#xf3;n en las mismas zonas en las cuales, mediante el cultivo a m&#xe1;quina, sus miembros tendr&#xed;an menos perspectivas de trabajar localmente. Con la magnitud de la base de poblaci&#xf3;n existente en Asia, Europa oriental y gran parte de Ocean&#xed;a y Am&#xe9;rica Central, es probable que, como en el Jap&#xf3;n, la introducci&#xf3;n de una agricultura m&#xe1;s cient&#xed;fica d&#xe9; como resultado una mayor productividad agr&#xed;cola, aunque tambi&#xe9;n la acompa&#xf1;en cambios que incrementen en tal medida la poblaci&#xf3;n que la continuidad de los m&#xe9;todos manuales intensivos se torne absolutamente necesaria para evitar la inanici&#xf3;n de muchos habitantes.</p>
				<p>
					<italic>Parece que, si el objetivo consiste en asegurar el sustento de una poblaci&#xf3;n lo m&#xe1;s numerosa posible, los m&#xe9;todos manuales de cultivo intensivo ofrecen la soluci&#xf3;n.</italic> Si se busca un nivel de vida m&#xe1;s alto, s&#xf3;lo se lo podr&#xe1; lograr limitando la poblaci&#xf3;n a un n&#xfa;mero que pueda sostenerse con los m&#xe9;todos basados en convertidores de alta energ&#xed;a, que permiten que los hombres abandonen el campo. Debe tenerse claramente en mente que el conseguir una poblaci&#xf3;n lo m&#xe1;s numerosa posible y el logro de un nivel de vida material m&#xe1;s elevado son objetivos que se excluyen mutuamente.</p>
				<p>El otro m&#xe9;todo para aumentar la producci&#xf3;n de alimentos en los sitios donde la tierra es relativamente abundante y la <italic>mano de obra</italic> resulta insuficiente en ciertos per&#xed;odos, ya lo hemos mencionado: se trata del uso temporal de mano de obra migratoria en esos per&#xed;odos, complementado con ocupaciones en otras partes. La dificultad con que se tropieza aqu&#xed;, en una sociedad que depende por completo o principalmente de los convertidores de baja energ&#xed;a, es que el aumento de energ&#xed;a disponible para esta parte m&#xf3;vil de la poblaci&#xf3;n no puede ser mayor que el aumento de productividad resultante de su empleo en las operaciones de urgencia. El aumento, salvo condiciones desusadas, es necesariamente peque&#xf1;o, y los costes de transporte, el mantenimiento de facilidades de vivienda dobles y/o los costes de transporte y mantenimiento de las familias migratorias, por lo general conspiran contra todo empleo de trabajadores migratorios en escala considerable.</p>
				<p>Ciertas relaciones especiales entre sociedades de alta energ&#xed;a que ofrecen empleo temporal a la mano de obra sobrante de las regiones agr&#xed;colas superpobladas, ayudan, por supuesto, a esas regiones a resolver su problema del exceso de poblaci&#xf3;n y, a la vez, contribuyen a satisfacer la demanda de alimentos en las regiones urbanas con las cuales est&#xe1;n relacionadas. Pero esto constituye simplemente un ejemplo m&#xe1;s de la forma en que un sistema de alta energ&#xed;a puede complementarse con otro de baja energ&#xed;a, y no ofrece ninguna soluci&#xf3;n para los problemas de la zona de baja energ&#xed;a, tomada como unidad autosuficiente.</p>
				<p>En los lugares donde se permite que los que se dedican a la agricultura act&#xfa;en en el mismo sistema econ&#xf3;mico y pol&#xed;tico que los que emplean convertidores de alta energ&#xed;a, teniendo la poblaci&#xf3;n libertad para decidir el ingresar en la industria o quedarse en la granja, y donde los precios reflejan las consecuencias monetarias de la elecci&#xf3;n, las cotizaciones urbanas de los alimentos gravitar&#xe1;n frente a las demandas de alimentos y de otros art&#xed;culos por parte de los que se encuentran en las regiones rurales, quienes pueden optar por quedarse y producir alimentos o por marcharse y tomar empleo en la ciudad para producir all&#xed; la maquinaria agr&#xed;cola que habr&#xe1; de reemplazarlos en la producci&#xf3;n de alimentos. En una zona exclusivamente agr&#xed;cola, donde la gente no tiene oportunidad de migrar hacia regiones productoras de alta energ&#xed;a y no puede elegir los productos de esas regiones, salvo mediante el intercambio de alimentos o mercanc&#xed;as producidos con ayuda de hombres y/u otros convertidores que consumen vegetales, la adquisici&#xf3;n de maquinaria agr&#xed;cola y de combustible para hacerla funcionar conduce a un tipo de juicio distinto sobre el empleo de hombres frente a la utilizaci&#xf3;n de m&#xe1;quinas.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.7">
				<title>Primac&#xed;a de los alimentos como fuente de energ&#xed;a</title>
				<p>Los alimentos, por supuesto, son una fuente de energ&#xed;a distinta de las dem&#xe1;s porque pueden substituir a otras formas de energ&#xed;a, aunque &#xe9;stas, a su vez, no pueden reemplazarlos. Como la vida misma depende de los alimentos, su valor para el consumidor puede ser tan grande que &#xe9;ste llegue a canjearlos por cualquier cantidad de otro tipo de energ&#xed;a que est&#xe1; en poder del que los necesita. En los lugares donde existe suficiente escasez de alimentos, la obtenci&#xf3;n de &#xe9;stos puede requerir servicios equivalentes a toda la energ&#xed;a proporcionada por el hombre que consume esos alimentos y que produce otro combustible, aunque este combustible rinda cien veces la energ&#xed;a de los alimentos consumidos. El minero de carb&#xf3;n, por ejemplo, como aparentemente sucede en Rusia, podr&#xed;a tener que entregar todo el carb&#xf3;n que extrae en un d&#xed;a a cambio de poco m&#xe1;s que los alimentos que &#xe9;l y sus familiares consumen ese d&#xed;a, a pesar de que el valor cal&#xf3;rico del carb&#xf3;n obtenido equivalga a mil veces el consumido por &#xe9;l y su familia. En el sistema ruso el minero de carb&#xf3;n no puede tratar directamente con los que tienen alimentos disponibles para la venta. Entre &#xe9;l y ellos no s&#xf3;lo se interpone la autoridad del gobierno sino tambi&#xe9;n todos los que deben colaborar para fabricar y manejar los convertidores con los cuales el carb&#xf3;n se transforma en los productos que demanda el agricultor. Todos ellos deben compartir esta energ&#xed;a y en el juicio sobre la validez de sus pretensiones sobre la misma se deben tomar en cuenta las condiciones tecnol&#xf3;gicas, geogr&#xe1;ficas y sociales.</p>
				<p>Lo que el industrial demanda de la granja no es la m&#xe1;xima energ&#xed;a que puede conseguir, o necesariamente alguna fuerza obrera, sino los alimentos mismos en cantidades suficientes como para sostener a la poblaci&#xf3;n industrial y asegurar su crecimiento. Sin embargo, una vez satisfecha esta necesidad espec&#xed;fica, los alimentos, junto con los dem&#xe1;s bienes y servicios, se tratan de obtener con el m&#xed;nimo sacrificio de los valores prevalecientes en la sociedad industrial. Podr&#xed;a ser indiferente que los productos adquiridos se produzcan con la energ&#xed;a de los alimentos aplicada a trav&#xe9;s de un hombre o de otro animal, o con la del carb&#xf3;n, el petr&#xf3;leo o el salto de agua aplicada a trav&#xe9;s de la m&#xe1;quina. El agricultor del cultivo con azada confronta otras alternativas: est&#xe1; obligado a utilizar su cuerpo, que consume alimentos como combustible, ya sea directamente para producir lo que desea o bien dedicarse a producir alimentos para canjearlos por otros bienes. En ambos casos ofrece un producto de baja energ&#xed;a. Los que controlan la utilizaci&#xf3;n de la tierra pueden considerar el reemplazo de la mano de obra que debe ser alimentada con comestibles de alto coste por las ventajas que ofrece un combustible de bajo coste. Si este sistema social lo permite, el terrateniente puede optar por canjear el abastecimiento de un d&#xed;a de comestibles por s&#xf3;lo una fracci&#xf3;n de la energ&#xed;a proporcionada por el minero de carb&#xf3;n en un d&#xed;a, en lugar del d&#xed;a de trabajo de un pe&#xf3;n dispuesto a trabajar por el precio de su subsistencia, pero s&#xf3;lo capaz de suministrar mediante su trabajo un producto que ofrece la cent&#xe9;sima parte de la energ&#xed;a que se podr&#xed;a conseguir utilizando al minero de carb&#xf3;n. As&#xed;, aparte de los derechos que se puedan invocar por parentesco y otros medios de identificaci&#xf3;n social, la mano de obra producida en los sistemas de baja energ&#xed;a puede verse privada de todo derecho, hasta incluso a una creciente productividad.</p>
				<p>Cada vez se est&#xe1; considerando m&#xe1;s para ciertos fines que los hombres modernos son simplemente una alternativa de las m&#xe1;quinas, a las cuales se puede hacer funcionar con los excedentes baratos del carb&#xf3;n, el petr&#xf3;leo, el gas y la ca&#xed;da de agua. En comparaci&#xf3;n, los alimentos constituyen un combustible de alto coste que se aplica a un convertidor costoso. Un solo hombre con convertidores que utilizan energ&#xed;a barata puede desplazar a muchos hombres cuyos costes de combustible los vuelven ineptos en una econom&#xed;a que no toma en cuenta las pretensiones que no se basen en el c&#xe1;lculo racional de la proporci&#xf3;n entre las entradas y salidas. Si una poblaci&#xf3;n que tiene igual acceso a ambos tipos de combustibles y convertidores llegase a crecer hasta el punto que presionase sobre los alimentos disponibles, y si se le ofreciera alimentos en el mercado libre, el productor de alimentos podr&#xed;a absorber toda la energ&#xed;a restante producida en la sociedad como compensaci&#xf3;n por su tarea de proveer alimentos. Estas situaciones se presentan raras veces o nunca. Existen pruebas suficientes que revelan la forma en que la poblaci&#xf3;n est&#xe1; limitada en la sociedad primitiva. Tambi&#xe9;n hay datos similares sobre las primitivas civilizaciones. Asimismo, es cierto que hasta hace poco los alimentos eran consumidos, en su mayor&#xed;a, directamente por sus productores y s&#xf3;lo ingresaban en el mercado en cantidades limitadas.</p>
				<p>En los tiempos feudales, la poblaci&#xf3;n de occidente estaba limitada por el hecho de que la productividad se hallaba en funci&#xf3;n de los convertidores org&#xe1;nicos. La participaci&#xf3;n del trabajador era una fracci&#xf3;n fija de esa productividad y no aumentaba en la misma proporci&#xf3;n en que crec&#xed;a su familia. A ra&#xed;z de esto, la poblaci&#xf3;n s&#xf3;lo pod&#xed;a aumentar en a&#xf1;os de bonanza, pero en los a&#xf1;os de escasez los individuos m&#xe1;s d&#xe9;biles eran propensos a morir. El se&#xf1;or feudal exig&#xed;a el excedente m&#xe1;ximo, y si la masa trabajadora aumentaba m&#xe1;s all&#xe1; de un punto dado, produc&#xed;a menos que los alimentos consumidos por ella misma. Muchas veces los terratenientes demasiado &#x201c;humanitarios&#x201d; como para reconocer este hecho eran conquistados por aquellos que restring&#xed;an el n&#xfa;mero de trabajadores, criaban caballos que proporcionaban excedentes mayores, y arrollaban a sus vecinos m&#xe1;s d&#xe9;biles. El se&#xf1;or feudal sol&#xed;a ser la &#xfa;nica persona que dispon&#xed;a de alimentos en exceso con relaci&#xf3;n a sus necesidades; pose&#xed;a m&#xe1;s poder pol&#xed;tico y militar que aquellos que, de otro modo, lo habr&#xed;an obligado a disponer de esos alimentos seg&#xfa;n sus propias condiciones. Exig&#xed;a la lealtad de sus protegidos y era due&#xf1;o de la tierra en que pastaban sus caballos. Como con las t&#xe9;cnicas de baja energ&#xed;a la mayor parte de la poblaci&#xf3;n debe estar atada a la tierra, lograba subordinar a otros hombres y sus valores a aquellos a quienes favorec&#xed;a. El equilibrio entre la poblaci&#xf3;n y los recursos se manten&#xed;a en un punto por encima del de subsistencia, y al productor de alimentos le estaba vedado participar en el mercado libre.</p>
				<p>Hemos visto de qu&#xe9; manera el ascendiente del se&#xf1;or feudal fue destruido en Inglaterra. En otras partes del mundo ha corrido una suerte similar. Hoy los industriales dominan cantidades de energ&#xed;a enormemente mayores, con fines militares, que los agricultores. En consecuencia, se puede hacer, a sangre y fuego si fuese necesario, que la tierra est&#xe9; al servicio de los valores de las poblaciones industriales. Los que se encuentran en regiones industriales poseen ahora los medios para obligar a persuadir a los terratenientes a utilizar la tierra &#x201c;con derroche&#x201d; en t&#xe9;rminos de la poblaci&#xf3;n m&#xe1;xima que &#xe9;sta puede sostener, mientras niegan a los pueblos de las zonas de baja energ&#xed;a el acceso a la tierra con la cual podr&#xed;an sostener a una poblaci&#xf3;n m&#xe1;s numerosa. Por su parte, el agricultor que fiscalice tierra suficiente y que tenga acceso a los trabajadores industriales tambi&#xe9;n puede asegurarse m&#xe1;s de sus propios valores a costa de un menor sacrificio de esos valores, produciendo productos de vacuno, aves de corral y de cremer&#xed;a, que significan un &#x201c;derroche&#x201d;, produciendo lo que necesita mediante la cooperaci&#xf3;n de los que est&#xe1;n dispuestos a trabajar por el pan pero que s&#xf3;lo pueden ofrecer sus propios cuerpos para que hagan las veces de convertidores. El trabajador industrial, que suministra de 20 a 30 caballos de energ&#xed;a diaria, puede, aunque exija carne como recompensa, producir lo suficiente como para entregar su producto a un coste menor para el agricultor que su equivalente de baja energ&#xed;a. Por lo tanto, el agricultor, al adherirse al sistema de alta energ&#xed;a, puede reducir la eficiencia de la tierra que emplea -en t&#xe9;rminos de la cantidad de personas que se alimentan de ella- mientras aumenta la cantidad de los otros art&#xed;culos que obtiene a cambio de los alimentos.</p>
				<p>La misma situaci&#xf3;n prevalece entre los que utilizan hombres para cualquier otro fin. Pueden optar por dar trabajo a obreros que est&#xe1;n en condiciones de demandar un salario que ofrezca a cada uno de ellos muchos m&#xe1;s art&#xed;culos de los que podr&#xed;an demandar los productores de baja energ&#xed;a, pero que producen tanto m&#xe1;s por hora o por d&#xed;a que el coste de sus servicios resulta inferior que la alternativa de emplear trabajadores manuales. En los Estados Unidos, por ejemplo, el minero de carb&#xf3;n suele utilizar en la mina alrededor de un kilovatio-hora diario de energ&#xed;a proveniente de los alimentos. Por esa energ&#xed;a se le paga un t&#xe9;rmino medio de 18 d&#xf3;lares. Diariamente extrae unas 7,3 toneladas de carb&#xf3;n, y cada libra del mismo puede producir alrededor de un kilovatio-hora de energ&#xed;a mec&#xe1;nica. Por lo tanto, aun a 18 d&#xf3;lares por d&#xed;a, la energ&#xed;a obtenida de los alimentos suministrados al minero apenas cuesta algo m&#xe1;s de 12 cent&#xe9;simos de centavo de d&#xf3;lar por kilovatio-hora. Por otra parte, un hombre que vive del arroz y cuyo rendimiento es del 20 por ciento, debe comer 2,35 libras de arroz para producir un kilovatio-hora de energ&#xed;a en el d&#xed;a. Como el arroz cuesta 20 centavos de d&#xf3;lar la libra, ese kilovatio-hora de energ&#xed;a mec&#xe1;nica tiene que costar, por lo menos, 47 centavos. El cultivador de arroz japon&#xe9;s produce un excedente aproximado de 10 kilovatios-hora por d&#xed;a. Por lo tanto, costando el arroz 20 centavos de libra, la energ&#xed;a que proporciona vale alrededor de 4,7 centavos, o sea casi 40 veces el coste de la energ&#xed;a que se obtiene con el minero de carb&#xf3;n norteamericano, a pesar de que &#xe9;ste cobra 38 veces m&#xe1;s la cantidad que el cultivador de arroz debe percibir para su sustento solamente.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.8">
				<title>Costes energ&#xe9;ticos de la agricultura industrial</title>
				<p>La ventaja de la aplicaci&#xf3;n de convertidores de alta energ&#xed;a en la granja no es una mayor cantidad total de alimentos, ni m&#xe1;s producto por unidad de energ&#xed;a consumida ni m&#xe1;s energ&#xed;a excedente, sino <italic>una reducci&#xf3;n del tiempo que los seres humanos deben perder para producir alimentos.</italic> Por cada unidad de energ&#xed;a alimenticia que se consigue mediante esta substituci&#xf3;n se deben invertir muchas unidades de energ&#xed;a proveniente de los combustibles. Debido a que el coste de tiempo representado por la obtenci&#xf3;n de esa energ&#xed;a mediante el carb&#xf3;n, el petr&#xf3;leo o el salto de agua es mucho menor que el necesario para conseguirla directamente de los alimentos, el agricultor que posee m&#xe1;s tierras de las que puede cultivar s&#xf3;lo trata de invertir esta energ&#xed;a de tiempo barato en reemplazo de una mano de obra de tiempo m&#xe1;s caro. Por otra parte, <italic>lo que el trabajador urbano busca es el alimento mismo</italic>, y para ello sacrificar&#xe1; cualquier porci&#xf3;n de la energ&#xed;a de que dispone para conseguirlo. La liberaci&#xf3;n de mano de obra por el empleo de convertidores de alta energ&#xed;a en la agricultura tiene el efecto, en las zonas en que la poblaci&#xf3;n ha llegado previamente a su producci&#xf3;n culminante con un cultivo con azada o arado, de dejar disponibles a los hombres para otras ocupaciones o de crear desocupaci&#xf3;n. Pero raras veces el objetivo buscado es &#xe9;ste, sino que se trata del inevitable resultado de este proceso de sustituci&#xf3;n.</p>
				<p>Ahora podremos estar en condiciones de ver con un poco m&#xe1;s de claridad los factores que indujeron a los hombres a decidir si aumentar o no el n&#xfa;mero y capacidad de los convertidores de alta energ&#xed;a en la agricultura. La clave debe hallarse en la relaci&#xf3;n entre el coste del tiempo y el coste de energ&#xed;a. Cuando el coste del tiempo que se emplea supera al coste de la energ&#xed;a proveniente de fuentes ajenas a la mano de obra requerida en su reemplazo, las m&#xe1;quinas pasan a sustituir a los hombres. Cuando el coste del tiempo es inferior al coste de la energ&#xed;a necesaria en su reemplaz&#xf3;, los hombres no son sustituidos. Por lo tanto, entran en juego dos conjuntos de factores, pudi&#xe9;ndose representar cada uno de ellos mediante una serie matem&#xe1;tica. Una serie refleja el ritmo de crecimiento de la poblaci&#xf3;n, que determina al mismo tiempo la oferta m&#xe1;xima de mano de obra y la demanda m&#xed;nima de alimentos. La otra corresponde al ritmo con que se van acumulando los dem&#xe1;s convertidores. Esto establece limitaciones sobre la energ&#xed;a mec&#xe1;nica disponible de fuentes ajenas al trabajo humano. La relaci&#xf3;n entre ambas constituye un factor cr&#xed;tico en el curso de la industrializaci&#xf3;n. </p>
				<p>Un ritmo dado de crecimiento de poblaci&#xf3;n suministra cierto n&#xfa;mero de cuerpos como convertidores potenciales. Las disposiciones sociales podr&#xe1;n determinar qu&#xe9; proporci&#xf3;n de esas personas que <italic>podr&#xed;an</italic> utilizarse en la producci&#xf3;n ser&#xe1;n empleadas realmente en ella, y estas disposiciones var&#xed;an enormemente de un lugar a otro y entre una &#xe9;poca y otra.<xref ref-type="fn" rid="fn11">
						<sup>11</sup>
					</xref> Las disposiciones sociales tambi&#xe9;n pueden dictar de qu&#xe9; manera se alimentar&#xe1; a esas bocas, o sea si todas comer&#xe1;n pan antes que nadie coma torta, o si la demanda de carne por parte de algunos ser&#xe1; satisfecha antes de que se d&#xe9; leche a todos los ni&#xf1;os. Pero estas disposiciones <italic>tienen</italic> que proveer una dieta m&#xed;nima para que la poblaci&#xf3;n se sostenga, y <italic>no pueden</italic> utilizar m&#xe1;s mano de obra que toda la que puede conseguirse en la poblaci&#xf3;n que consume esos alimentos. Por ejemplo, para sostener los 45 millones de habitantes de Inglaterra se debe suministrar alimentos para todos ellos, aunque para eso (sea import&#xe1;ndolos o produci&#xe9;ndolos en Inglaterra misma) haya que sacrificar una cantidad de energ&#xed;a proveniente del carb&#xf3;n, que es diez veces la que se obtiene con los alimentos. A su vez, la proporci&#xf3;n de la poblaci&#xf3;n que debe obtener alimentos brit&#xe1;nicos -sea produciendo directamente esos alimentos en las granjas brit&#xe1;nicas, mediante la provisi&#xf3;n directa de la energ&#xed;a necesaria para trocarla por alimentos o produci&#xe9;ndolos con ayuda de dispositivos como los invernaderos, que aumentan su coste energ&#xe9;tico- limita la cantidad de residentes de Inglaterra que pueden producir otras formas de energ&#xed;a y, a su vez, limita tambi&#xe9;n los productos obtenibles mediante el empleo de esas personas. Si la poblaci&#xf3;n aumenta los problemas se agravan en la misma medida.</p>
				<p>La otra serie, o sea el ritmo de acumulaci&#xf3;n de convertidores no humanos, representa los medios por los cuales la energ&#xed;a de otras fuentes puede tornarse disponible para reemplazar a hombres que consumen alimentos o para suministrar a &#xe9;stos los productos que no pueden obtener mediante el esfuerzo humano solamente. Aqu&#xed; el factor limitante es la rapidez con que pueden producirse los convertidores no humanos. Como se ha visto, el bajo coste de la producci&#xf3;n de energ&#xed;a excedente del carb&#xf3;n, petr&#xf3;leo, gas y el salto de agua hace que el hombre sea un convertidor relativamente costoso que consume un combustible tambi&#xe9;n caro. El c&#xe1;lculo de los costes de oportunidad favorecer&#xe1; entonces el constante aumento de la utilizaci&#xf3;n de las m&#xe1;quinas, siempre que reemplacen eficazmente a los hombres. Aqu&#xed; la opci&#xf3;n consiste en consumir energ&#xed;a para fabricar convertidores que aumenten la capacidad para aprovechar energ&#xed;a excedente barata o en consumir energ&#xed;a para incrementar la producci&#xf3;n de alimentos, de manera que se pueda retirar a los hombres de la agricultura. A menudo este &#xfa;ltimo camino simplemente inutiliza a un sector de la mano de obra, cuyas demandas de alimentos requieren el desv&#xed;o de combustible barato para producir alimentos relativamente costosos. Si se logra limitar la poblaci&#xf3;n, el mayor n&#xfa;mero de convertidores podr&#xe1; destinarse a incrementar la oferta de energ&#xed;a excedente y de convertidores de alta energ&#xed;a adicionales a un ritmo que dar&#xe1; como resultado una creciente producci&#xf3;n <italic>per c&#xe1;pita</italic> de los art&#xed;culos producidos a m&#xe1;quina. En consecuencia, los costes para reproducir convertidores de alta energ&#xed;a descienden y su mayor utilizaci&#xf3;n hace que la disparidad entre sus costes y los de la mano de obra se acent&#xfa;e todav&#xed;a m&#xe1;s. As&#xed;, limitando el crecimiento demogr&#xe1;fico y la migraci&#xf3;n, y acelerando el ritmo de acumulaci&#xf3;n de convertidores la sociedad obtiene los medios para acrecentar su bienestar material. De ah&#xed; que, si la serie que representa el ritmo de acumulaci&#xf3;n de convertidores se acelera m&#xe1;s que el crecimiento de la poblaci&#xf3;n, la sociedad tender&#xe1; a desplazarse hacia la alta energ&#xed;a. Si sucede lo contrario, cabe esperar un cambio hacia la baja energ&#xed;a.</p>
				<p>Al determinar si se deben emplear convertidores para aumentar la oferta de alimentos o de otros art&#xed;culos, los que controlan la energ&#xed;a excedente pueden calcular los resultados de ambos caminos. Las inversiones en maquinaria agr&#xed;cola compiten con las inversiones en maquinaria industrial. Si los convertidores tendieran a ofrecer el mismo rendimiento en ambos campos, esta carrera conducir&#xed;a a una creciente mecanizaci&#xf3;n en la agricultura y en la industria al mismo tiempo. Sin embargo, si la agricultura presenta cualquier caracter&#xed;stica inherente que limite necesariamente la efectividad con que se pueden emplear en ella los convertidores de alta energ&#xed;a, debe esperarse un ritmo diferencial de inversiones entre ambos campos hasta un grado regido por consideraciones puramente econ&#xf3;micas. Por lo tanto, debemos determinar si las inversiones de energ&#xed;a necesarias para asegurar una reducci&#xf3;n dada en los costes agr&#xed;colas tender&#xe1;n en los hechos a ser iguales o mayores que las inversiones similares en la industria. La significaci&#xf3;n de la diferencia variar&#xe1; seg&#xfa;n los costes energ&#xe9;ticos representen una fracci&#xf3;n mayor o menor de todos los costes que habr&#xe1;n de tomarse en consideraci&#xf3;n.</p>
				<p>En muchas operaciones fabriles la mayor productividad proviene directamente del aumento de la energ&#xed;a utilizada. En muchas operaciones agrarias, sin embargo, no sucede lo mismo. La energ&#xed;a convertida por el vegetal est&#xe1; en funci&#xf3;n de las caracter&#xed;sticas de esa especie, de las substancias nutritivas y del agua obtenida del suelo y de la cantidad de sol que reciba. Ninguno de estos factores guarda relaci&#xf3;n directa con la velocidad con que el cultivo se coloca o se retira del suelo, puesto que estas actividades conciernen primariamente al empleo de convertidores de alta energ&#xed;a. La roturaci&#xf3;n mec&#xe1;nica s&#xf3;lo influye en la medida limitada en que algunas semillas lleguen a la tierra antes y otras sean recogidas despu&#xe9;s que si el trabajo se realizase a mano. Como el coste de la mayor rapidez aumenta en funci&#xf3;n de la velocidad al cuadrado, el aumento de la velocidad de las operaciones agr&#xed;colas mediante el empleo de maquinarias elevar&#xe1; finalmente el coste de esa energ&#xed;a hasta un punto igual a la energ&#xed;a que depende de m&#xe9;todos manuales para obtener los mismos resultados. Pero mucho antes de llegar a ese punto es probable que intervengan las exigencias de que se d&#xe9; otro destino a la energ&#xed;a por haber aparecido un inconveniente serio en el empleo de maquinaria industrial. Pocas m&#xe1;quinas agr&#xed;colas pueden utilizarse por tiempo parangonable a la cantidad de horas anuales que suelen funcionar com&#xfa;nmente las m&#xe1;quinas fabriles. El tractor se est&#xe1; utilizando m&#xe1;s y m&#xe1;s en los campos, pero est&#xe1; en competencia con equipos de autopropulsi&#xf3;n y tambi&#xe9;n con la corriente el&#xe9;ctrica, cuyo car&#xe1;cter es m&#xe1;s flexible en las operaciones estacionarias. El uso, por t&#xe9;rmino medio, de los tractores de los Estados Unidos todav&#xed;a es de 600 horas al a&#xf1;o, comparado con las 2.000 horas comunes para la m&#xe1;quina industrial. El arado raras veces puede emplearse m&#xe1;s de 20 a 30 d&#xed;as anuales, y la sembradora menos que eso. La enfardadora de pasto raras veces trabaja m&#xe1;s de 50 horas al a&#xf1;o, y la segadora y elevadora no m&#xe1;s que eso. Hasta una trilla&#xad; dora dif&#xed;cilmente se utilizar&#xed;a m&#xe1;s de 300 horas al a&#xf1;o, y la cosechadora de algod&#xf3;n no m&#xe1;s de unas 200.</p>
				<p>La econom&#xed;a capitalista, para obtener todos los equipos que necesita el agricultor debe rivalizar con la industria por el empleo de las m&#xe1;quinas herramientas y la energ&#xed;a requerida para construir sus m&#xe1;quinas. Si en vez de comprarlas contrata la realizaci&#xf3;n de esas tareas por otros, paga un alquiler que refleja este hecho, o mientras espera las m&#xe1;quinas (que no est&#xe1;n disponibles para todos los que las necesitan al mismo tiempo) pierde en cosechas la misma cantidad que perder&#xed;a comprando o pagando un alquiler suficiente para evitar esas p&#xe9;rdidas. Por otra parte, en una sociedad &#x201c;socialista&#x201d; alguien tiene que decidir el empleo de m&#xe1;quinas herramientas y energ&#xed;a para producir maquinaria agr&#xed;cola o de otra &#xed;ndole, y, si es racional, tendr&#xe1; que calcular la ventaja o desventaja de invertir energ&#xed;a en m&#xe1;quinas agr&#xed;colas, cuya utilidad es sumamente limitada, frente a m&#xe1;quinas cuya utilidad es mucho m&#xe1;s amplia. </p>
				<p>Por lo tanto, los abastecedores de alimentos que buscan la cooperaci&#xf3;n de los industriales est&#xe1;n en desventaja, excepto en los per&#xed;odos en que existe escasez de alimentos entre las poblaciones industriales. S&#xf3;lo entonces tendr&#xe1;n perspectivas de incrementar la producci&#xf3;n mecanizada. En otros momentos el precio de los alimentos no suele ser tan alto como para ofrecer m&#xe1;rgenes de ganancias iguales a las que obtienen los comerciantes que satisfacen las demandas de productos no alimenticios. No s&#xf3;lo el coste de los alimentos es necesariamente mayor que una cantidad equivalente de combustible, sino que tambi&#xe9;n el coste diferencial de los convertidores aumenta. En los primeros pasos hacia la industrializaci&#xf3;n, o en zonas que dependen por entero de la venta de productos de baja energ&#xed;a para conseguir convertidores de alta energ&#xed;a, puede que sea posible criar a un ni&#xf1;o hasta el momento en que se le puede dar empleo a un coste inferior al que significa la obtenci&#xf3;n de su equivalente mec&#xe1;nico. En la sociedad de alta energ&#xed;a, la m&#xe1;quina que suministra energ&#xed;a equivalente a la de un hombre adulto por lo general se puede obtener por un importe menor que los honorarios de la partera que ha hecho dar a luz un ni&#xf1;o. Si la energ&#xed;a dedicada a llevar a un hombre hasta la madurez fuese puesta directamente en operaci&#xf3;n a trav&#xe9;s de la mina de carb&#xf3;n, producir&#xed;a convertidores de capacidad enormemente mayor que un hombre para realizar las tareas en que las m&#xe1;quinas pueden sustituir a los hombres. Esto conspirar&#xed;a contra la expansi&#xf3;n ilimitada de las inversiones agr&#xed;colas, aunque no fuese cierto, como es el caso, de que los costes subsiguientes de operaci&#xf3;n y mantenimiento de las m&#xe1;quinas s&#xf3;lo representan una pizca de los costes necesarios para mantener a los hombres.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.9">
				<title>Distribuci&#xf3;n de los excedentes de energ&#xed;a</title>
				<p>Por lo que antecede no debe caber duda de que en la actualidad interviene un n&#xfa;mero de factores que induce a las poblaciones industriales en general a reclamar energ&#xed;a excedente para s&#xed; mismas, rivalizando con las poblaciones agrarias. Esto es cierto para la poblaci&#xf3;n en general, pero puede que no lo sea para los que desean invertir excedentes en un mercado distante, donde los costes monetarios son inferiores a los de las zonas industriales. Haya sido o no este coste diferencial el que decidi&#xf3; a los capitalistas ingleses a invertir en el exterior, como lo sostendr&#xed;a la interpretaci&#xf3;n de clase de la historia, Inglaterra export&#xf3; realmente una gran porci&#xf3;n de los art&#xed;culos que su sistema industrial estaba en condiciones de producir. La gran mayor&#xed;a de los residentes en Inglaterra que estaban en posici&#xf3;n de dirigir el caudal de energ&#xed;a cre&#xed;an en las virtudes del comercio. Si bien es cierto que el traficante se ve&#xed;a forzado a hacer alguna concesi&#xf3;n a los terratenientes y al estado, y a dispersar en otros sentidos parte de su excedente en el pa&#xed;s, visto a la luz de las normas modernas, ten&#xed;a absoluta libertad para dispersar la mayor&#xed;a de ese excedente en el exterior, si as&#xed; lo deseaba. Con la creencia fundamental de que &#x201c;a largo plazo&#x201d; recuperar&#xed;a todo lo que hab&#xed;a invertido y todav&#xed;a m&#xe1;s, trocaba mercanc&#xed;as por instalaciones, muchas de las cuales despu&#xe9;s result&#xf3; que nunca lleg&#xf3; a retener. A veces la energ&#xed;a invertida en las mercanc&#xed;as que iban a Inglaterra, en compensaci&#xf3;n por la gastada para producir lo que se exportaba desde ella, era &#xed;nfima.</p>
				<p>Hoy, en Inglaterra y otros pa&#xed;ses, el comerciante ocupa una posici&#xf3;n menos estrat&#xe9;gica que en otros tiempos. Muchos de los que integran el sistema econ&#xf3;mico y pol&#xed;tico que utilizan muchos convertidores de alta energ&#xed;a, van reclamando derechos sobre lo producido, hayan sido o no directamente responsables como tales por el aumento de productividad. Si el aparato mercantil los deja &#x201c;sin privilegios&#x201d; tienden a dirigirse a instituciones que reconozcan sus pretensiones. Los m&#xe9;dicos y otros profesionales calculan sus honorarios seg&#xfa;n los ingresos de sus clientes, de manera que todo aumento en las pretensiones de los trabajadores o comerciantes se traduce en mayores pretensiones de los profesionales. Del mismo modo, los oficinistas del gobierno y del comercio, los maestros, los carteros y los repartidores pueden organizarse para defender su posici&#xf3;n frente al trabajador o propietario industrial, pese a que siguen desempe&#xf1;ando exactamente las mismas operaciones f&#xed;sicas que antes. Tampoco los agricultores se muestran dispuestos a permitir que se reduzca su participaci&#xf3;n en el producto nacional.</p>
				<p>Debido a esto los propietarios de industrias y los comerciantes ya no tienen la libertad de que gozaban los traficantes e industriales de Gran Breta&#xf1;a en el siglo XIX. Los gobiernos nacionales toman para s&#xed; una porci&#xf3;n sumamente considerable del excedente, sea por razones militares, para obras p&#xfa;blicas o para destinarlo con fines de beneficencia. Despu&#xe9;s de los impuestos, antes de que el propietario de los convertidores pueda echar mano a los excedentes producidos con ellos, tiene que lidiar con los trabajadores sindicalizados y con los administradores y otros que distribuyen el producto. Por otra parte, limitan sus actividades los esfuerzos nacionalistas de otras regiones por preservar sus propios mercados, sus recursos naturales o su manera de vivir. S&#xf3;lo dentro de esos l&#xed;mites est&#xe1; en libertad de hacer una inversi&#xf3;n en el exterior, y de invertir all&#xed; en empresas agr&#xed;colas o de otra &#xed;ndole. Debido, como hemos vito, a razones inherentes a la naturaleza misma de la agricultura, la productividad f&#xed;sica tender&#xe1; a ser mayor en la industria y es improbable que la inversi&#xf3;n en la agricultura resulte tentadora.</p>
				<p>Debemos comprender que casi siempre, y para la mayor&#xed;a de los productos, la opci&#xf3;n de comerciar o no comerciar, de invertir o no invertir, es principalmente de car&#xe1;cter unilateral. Esto significa que los que est&#xe1;n en las regiones de alta energ&#xed;a pueden elegir entre utilizar los productos de las zonas de baja energ&#xed;a o producir esos productos o sus derivados en el propio pa&#xed;s. Los pueblos basados en una tecnolog&#xed;a de alta energ&#xed;a y que est&#xe1;n en condiciones de elegir entre la producci&#xf3;n de art&#xed;culos para su intercambio con zonas de baja energ&#xed;a, o aprovechar su propia energ&#xed;a excedente para producir, a costa de m&#xe1;s energ&#xed;a, pero de menos tiempo, los art&#xed;culos que podr&#xed;an conseguir mediante el intercambio con la sociedad de baja energ&#xed;a, probablemente tomar&#xe1;n la decisi&#xf3;n en t&#xe9;rminos de sus propios valores. Las consecuencias perjudiciales para aquellos a quienes pueden no haber visto jam&#xe1;s y en quienes a menudo no tienen ning&#xfa;n inter&#xe9;s, no los disuadir&#xe1;n de seguir una pol&#xed;tica que eleve al m&#xe1;ximo sus propios valores. As&#xed;, en los casos en que en una sociedad de alta energ&#xed;a se puede producir un sustituto del producto de la sociedad de baja energ&#xed;a, es probable que la primera opte por producirlo aunque el coste de energ&#xed;a sea mayor que la que se canjear&#xed;a por ese art&#xed;culo.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.10">
				<title>Consideraciones pol&#xed;ticas</title>
				<p>Muchos factores influyen en pro de esta decisi&#xf3;n. Uno de los m&#xe1;s significativos es la oportunidad de dar empleo a los que, en la sociedad industrial, han sido desplazados por los cambios tecnol&#xf3;gicos y, particularmente, de remover del campo a la poblaci&#xf3;n que ya no se necesita en las zonas agr&#xed;colas de la sociedad de alta energ&#xed;a. Este esfuerzo hacia la ocupaci&#xf3;n plena constituye un importante aspecto del continuo cambio tecnol&#xf3;gico de la sociedad de alta energ&#xed;a.<xref ref-type="fn" rid="fn12">
						<sup>12</sup>
					</xref> Otro factor importante es el creciente coste de asegurar y mantener en la sociedad de baja energ&#xed;a condiciones favorables al desarrollo del comercio. Hemos expuesto las razones por las cuales las sociedades de baja energ&#xed;a tienden a resistir los cambios. La resistencia local, organizada en movimientos nacionalistas y equipada con armas bastante baratas pero leales, blandidas por un n&#xfa;mero superabundante de trabajadores, hace que el comercio exterior resulte costoso hoy en muchas de las antiguas regiones coloniales, comparado con la &#xe9;poca en que se pod&#xed;a contar con una fuerza expedicionaria desembarcada de un crucero para mantener a raya extensas zonas. El coste de la conservaci&#xf3;n de imperios surgidos merced al velero puede hacer que el comercio deje de ser lucrativo en la actualidad. Esos costes se podr&#xed;an suprimir en gran parte reduciendo la dependencia en regiones de baja energ&#xed;a. Esto es factible otorgando subsidios para investigaciones qu&#xed;micas y metal&#xfa;rgicas para desarrollar nuevas industrias y para fomentar los m&#xe9;todos de fertilizaci&#xf3;n sint&#xe9;tica y otros medios llamados a aumentar la producci&#xf3;n agr&#xed;cola. A las poblaciones industriales les resulta cada vez m&#xe1;s f&#xe1;cil y menos costoso invertir energ&#xed;a en investigaciones que les permitan satisfacer sus necesidades dentro de las zonas que dominan pol&#xed;ticamente, que depender de productos naturales de regiones situadas fuera de ese control. En la actualidad las universidades de Estados Unidos y Alemania, por ejemplo, se especializan en preparar cient&#xed;ficos capaces de determinar los hechos que posibiliten esta sustituci&#xf3;n, en vez de instruir hombres en los conocimientos necesarios para el diplom&#xe1;tico o el administrador colonial. Las inversiones van a parar en las anilinas, el caucho y las fibras sint&#xe9;ticas. Se hacen estudios cient&#xed;ficos sobre aleaciones o procesos para con&#xad; centrar o aumentar el rendimiento de minerales. El manipuleo barato de materiales y los equipos excavadores permiten aprovechar minerales de baja concentraci&#xf3;n en forma econ&#xf3;micamente ventajosa; como tambi&#xe9;n invertir energ&#xed;a dentro de las fronteras de un determinado sistema pol&#xed;tico y econ&#xf3;mico. Estas pr&#xe1;cticas est&#xe1;n reemplazando a ese sistema de exploraci&#xf3;n y conquista o de dominio pol&#xed;tico de tierras extranjeras que antiguamente se consideraba imprescindible para la prosperidad.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.11">
				<title>Restricciones de la difusi&#xf3;n de la agricultura industrial</title>
				<p>La experiencia brit&#xe1;nica con la &#x201c;&#x2018;maduraci&#xf3;n&#x201d; de las colonias y el surgimiento del nacionalismo en sus zonas &#x201c;atrasadas&#x201d; pone en evidencia que el aumento de la energ&#xed;a disponible debido a las inversiones extranjeras tiene a menudo el efecto de fomentar con creciente vigor el sentimiento nacionalista surgido como reacci&#xf3;n ante los desajustes ocasionados por la introducci&#xf3;n de nuevas t&#xe9;cnicas (o de los productos de nuevas t&#xe9;cnicas), que trastornan las relaciones aceptadas. En tales casos la autarqu&#xed;a resultante descarta la posibilidad de obtener ninguna recompensa por las inversiones en el exterior y suprime el incentivo para toda inversi&#xf3;n ulterior. Esto lleva a los estados industriales a acumular art&#xed;culos espec&#xed;ficos destinados al trueque, antes que a fomentar el comercio libre y las inversiones en el extranjero. Ciertamente, la experiencia del Jap&#xf3;n en China, Manchuria y Corea -como tambi&#xe9;n la brit&#xe1;nica all&#xed; y en la India e Ir&#xe1;n- demuestra el hecho de que la reacci&#xf3;n que sobreviene cuando se entabla comercio y se hacen inversiones puede ser mucho m&#xe1;s costosa de lo que se anticipa cuando se contempl&#xf3; inicialmente ese comercio. Esos costes, aunque no estaban comprendidos en los que el comerciante o inversor hab&#xed;a calculado son, sin embargo, reales y debe soportarlos el sistema en que ese comerciante o inversor act&#xfa;a. A ra&#xed;z de esto, otros grupos del sistema que comparten los costes pueden optar entre seguir sufrag&#xe1;ndolos o tomar cualquier otra alternativa que se presente.</p>
				<p>Quienes prev&#xe9;n la r&#xe1;pida expansi&#xf3;n de los convertidores industriales en el mundo entero pasan por alto muchos ejemplos aleccionadores. Uno de los m&#xe1;s sobresalientes es la experiencia de los brit&#xe1;nicos en Irlanda, donde, a pesar de un tremendo esfuerzo respaldado por un poder&#xed;o abrumador, los brit&#xe1;nicos fueron obligados finalmente a desistir de la idea de que se pod&#xed;a lograr que las grandes estancias irlandesas rindiesen mediante su cultivo grandes excedentes agr&#xed;colas para Gran Breta&#xf1;a. En los Estados Unidos ni siquiera una guerra civil, que cost&#xf3; cuatrocientas mil vidas, cuarenta mil millones de d&#xf3;lares e incontables privaciones, no logr&#xf3; crear inmediatamente una nueva base energ&#xe9;tica para el Sur. Hasta hace muy poco, al lado de la concentraci&#xf3;n de los convertidores industriales m&#xe1;s grandes del mundo, los sure&#xf1;os conservaron una cultura que, en t&#xe9;rminos de energ&#xed;a, poco difer&#xed;a b&#xe1;sicamente de la del Egipto en la &#xe9;poca de los faraones. La negativa del campesino franc&#xe9;s, al que se entreg&#xf3; una porci&#xf3;n unificada de tierra despu&#xe9;s de la Primera Guerra Mundial, a mantenerla intacta para que se pudiese emplear en ella maquinaria en forma efectiva, constituye otro caso similar. La teor&#xed;a occidental ha ignorado por demasiado tiempo las inferencias de este tipo de reacci&#xf3;n frente a los cambios operados por el comercio.</p>
				<p>Hemos prestado muy poca consideraci&#xf3;n a la forma en que el comercio descalabr&#xf3; la cultura oriental. En China, por ejemplo, la introducci&#xf3;n del algod&#xf3;n y la seda desde los pa&#xed;ses industriales tuvo el efecto de reducir la productividad de los campesinos que hasta entonces utilizaban ovejas para convertir el pasto de los cementerios y gusanos de seda para convertir las hojas de morera, que crec&#xed;an a lo largo de los canales, en fibras que, frecuentemente, no se destinaban para vestirlos a ellos, sino que tambi&#xe9;n creaban excedentes con los cuales pagaban impuestos y adquir&#xed;an en las ciudades los art&#xed;culos que les hac&#xed;an falta. El algod&#xf3;n, la lana y el ray&#xf3;n baratos de occidente destruyeron sus mercados. Desaparecida esta fuente de ingresos, muchos campesinos dejaron de estar en condiciones de retener sus tierras. Seg&#xfa;n plantean las cosas Fei y Chiang,<xref ref-type="fn" rid="fn13">
						<sup>13</sup>
					</xref> &#x201c;parece que el principal motivo de la concentraci&#xf3;n de la propiedad de la tierra en manos de los moradores de las ciudades ha sido principalmente la decadencia de la industria rural&#x201d;. En consecuencia, gran parte de la &#x201c;libertad&#x201d; que obtuvo el mercader con la intervenci&#xf3;n occidental tuvo el efecto de acarrear penurias para el campesino. Los esfuerzos del Kuomintang por imponer en China los m&#xe9;todos japoneses para la cr&#xed;a del gusano de seda y el hilado y arrollado de la seda con ayuda de motores el&#xe9;ctricos de velocidad constante en estaciones centrales fracasaron porque esos m&#xe9;todos tambi&#xe9;n tuvieron el efecto de reducir la oportunidad de que desempe&#xf1;asen actividades productivas los campesinos que ten&#xed;an que vivir de esas actividades.</p>
				<p>En todo momento se debe tener presente que la agricultura mecanizada <italic>reduce</italic> el n&#xfa;mero de personas que pueden vivir localmente de la tierra, de manera que, si se llega a adoptar la mecanizaci&#xf3;n, debe existir un factor que siempre intervenga en la zona productora de alimentos para que la poblaci&#xf3;n local se reduzca. Provenga esa reducci&#xf3;n del hambre, de la migraci&#xf3;n, del infanticidio o de la regulaci&#xf3;n de la natalidad, s&#xf3;lo en parte queda librado a la opci&#xf3;n local, puesto que a veces lo determinan de manera absoluta forasteros con poder suficiente como para hacer cumplir sus demandas. En efecto, las zonas industriales pueden disponer que haya hambre en las regiones rurales al impedir el movimiento migratorio desde esas regiones y al retirar de ellas al mismo tiempo los alimentos excedentes. Pueden invocar simult&#xe1;neamente valores conducentes a una mayor supervivencia (condenar, por ejemplo, el infanticidio y la regulaci&#xf3;n de la natalidad) y adue&#xf1;arse de los medios que posibilitan esa supervivencia. Por lo tanto, no debe sorprender que en tales circunstancias haya confusi&#xf3;n, cinismo y desorganizaci&#xf3;n social.</p>
				<p>Esta desorganizaci&#xf3;n ha sido intensificada grandemente por la inestabilidad social y econ&#xf3;mica de los pa&#xed;ses industriales. Las guerras repetidas han tenido el efecto de producir reiteradamente una situaci&#xf3;n en la cual por momentos el precio de los comestibles es muy alto. En esos per&#xed;odos la agricultura mecanizada tiende a propagarse ampliamente. Entonces, cuando cesan las hostilidades, las zonas que durante la guerra importaban alimentos deben elegir entre seguir import&#xe1;ndolos o comprar los productos de la tecnolog&#xed;a de alta energ&#xed;a. Cuando los alimentos y los esfuerzos humanos entran en competencia con los combustibles y sus convertidores por obtener ocupaci&#xf3;n, los costes reales de la agricultura mecanizada empiezan a ponerse de manifiesto. En muchos casos se hace obvio que los costes de la agricultura mecanizada son demasiado elevados y se vuelven insostenibles frente a la competencia de la m&#xe1;quina industrial o de los cultivos de azada y su mano de obra &#x201c;barata&#x201d;. Entonces, a menos que se establezca alg&#xfa;n factor cultural para proteger a los productores de alimentos, sobreviene el desastre. Apenas aparece un excedente de alimentos, que se debe medir al menos por algunos de sus usuarios potenciales en t&#xe9;rminos de la energ&#xed;a que su convertidor, el hombre, rendir&#xe1; en competencia con otros convertidores, los alimentos ya no alcanzar&#xe1;n un precio que refleje su funci&#xf3;n excepcional. La relativa ineficiencia de la agricultura para producir energ&#xed;a excedente rebaja el precio de los alimentos hasta un nivel que provee a su productor apenas m&#xe1;s de lo necesario para su subsistencia personal, y aun as&#xed; gran parte de los productos alimenticios dejan de tener salida en el mercado. Mientras tanto, los productores de alimentos dejan de estar en condiciones de absorber los art&#xed;culos que otras industrias deb&#xed;an suministrarles.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.12">
				<title>Problemas agr&#xed;colas de la sociedad de alta energ&#xed;a</title>
				<p>Como se&#xf1;alaremos m&#xe1;s adelante, el empleo generalizado de la tecnolog&#xed;a de alta energ&#xed;a ha tenido el efecto de disminuir enormemente la gama de ajustes que se efect&#xfa;a mediante la aplicaci&#xf3;n del mecanismo de precios. Esto ha sido particularmente desastroso para la agricultura. Es imposible aumentar o disminuir r&#xe1;pidamente los factores que afectan la oferta o la demanda de alimentos, aunque en las sociedades industriales de mercado libre los precios de los alimentos fluct&#xfa;an mucho m&#xe1;s que los de cualquier otro producto. En la agricultura tomada en conjunto, a diferencia de un grupo de agricultores diversificados de una regi&#xf3;n privilegiada, los cambios de oferta no se pueden realizar con rapidez y, en consecuencia, los precios fluct&#xfa;an de acuerdo con la demanda. La demanda, a su vez, var&#xed;a seg&#xfa;n condiciones sobre las cuales los agricultores no pueden ejercer ninguna influencia. Esto se complica por el hecho de que un vuelco en la demanda desde la carne de vaca o de ave, por ejemplo, hacia los cereales, da como resultado el aumento de la oferta de cereales en relaci&#xf3;n con la demanda existente para &#xe9;stos. Por lo tanto, la desocupaci&#xf3;n industrial se traduce en efectos inmediatos representados por una menor demanda y una mayor oferta de ciertos alimentos. Adem&#xe1;s, como muchos trabajadores industriales pertenecen a familiar rurales y vuelven a la granja cuando carecen de empleo, la desocupaci&#xf3;n industrial tambi&#xe9;n acrecienta la oferta de mano de obra agr&#xed;cola en momentos en que s&#xf3;lo encontrar&#xed;a ocupaci&#xf3;n aumentando la oferta de alimentos o disminuyendo el empleo de la maquinaria agr&#xed;cola. Esto tambi&#xe9;n acent&#xfa;a la inestabilidad de la demanda de los productos industriales. No debe maravillar, por lo tanto, que en el mundo entero las poblaciones agr&#xed;colas se hayan rebelado contra las operaciones del sistema de precios. Schultz<xref ref-type="fn" rid="fn14">
						<sup>14</sup>
					</xref> se&#xf1;ala que &#x201c;la oferta excesiva de recursos en la agricultura consiste principalmente en mano de obra&#x201d; y, por otra parte, que &#x201c;el movimiento de los recursos de mano de obra hacia y desde la agricultura no ha marchado paralelamente con las variaciones de precios&#x201d;. El motivo de esta paradoja es que una fuerza econ&#xf3;mica ajena ha superado los efectos de los cambios en los precios relativos. La disponibilidad o la no disponibilidad de empleos (en la industria) ha sido la fuerza predominante.</p>
				<p>El tama&#xf1;o m&#xed;nimo de la granja capaz de emplear con efectividad grandes cantidades de energ&#xed;a mec&#xe1;nica va aumentando constantemente. Adem&#xe1;s, para conservar la fertilidad de una buena parte de la tierra los cultivos se deben hacer en forma rotativa. Esto no plantea ning&#xfa;n inconveniente en particular cuando las herramientas son sencillas y el propulsor primario es barato, pero cuando se utilizan m&#xe1;quinas especiales, como la enfardadora, la cosechadora de algod&#xf3;n y la trilladora, significa que se deben emplear tres juegos completos de m&#xe1;quinas y que la superficie anualmente en uso para cada uno de esos juegos tiene que ser suficientemente extensa para justificar su empleo. Un estudio<xref ref-type="fn" rid="fn15">
						<sup>15</sup>
					</xref> ha demostrado que en Kentucky, para emplear la rastra de disco con una intensidad que compensara con los precios de 1946 los costes de la m&#xe1;quina y del cultivo, se necesitaban, por lo menos, 80 hect&#xe1;reas. Las segadoras a tractor requer&#xed;an 40 hect&#xe1;reas. Las enfardadoras necesitaban una cantidad de 150 toneladas; la trilladora, 40 hect&#xe1;reas, y la cosechadora de ma&#xed;z, 30. Por lo tanto, para utilizar eficazmente la segadora y enfardadora para heno, la trilladora para el trigo y la recolectora para el ma&#xed;z en un programa de rotaci&#xf3;n de tres a&#xf1;os, se requieren, por lo menos, 120 hect&#xe1;reas de tierra, aun existiendo una relaci&#xf3;n favorable entre los precios de los alimentos y los de la maquinaria agr&#xed;cola. En las granjas m&#xe1;s peque&#xf1;as que &#xe9;sta el agricultor paga al fabricante de los inputs parte de la productividad derivada de su tierra y de su trabajo. Como hemos indicado ya, en 1950 las granjas de Estados Unidos ten&#xed;an una superficie, por t&#xe9;rmino medio, mayor de 86 hect&#xe1;reas, y ese a&#xf1;o hab&#xed;a m&#xe1;s de 780.000 granjas mayores de 104 hect&#xe1;reas en explotaci&#xf3;n.</p>
				<p>Los efectos combinados de los precios cambiantes, de la ocupaci&#xf3;n industrial variable, de la mayor superficie de la unidad rural y de la mayor inversi&#xf3;n de capital son numerosos y han revolucionado la vida y las comunidades rurales tradicionales. El consumo de combustible y de electricidad, y el empleo de maquinaria rural se han duplicado casi, mientras que la proporci&#xf3;n de ingresos que se destinan a bienes adquiridos y a compensar la depreciaci&#xf3;n ha aumentado en m&#xe1;s o menos la quinta parte desde 1930.<xref ref-type="fn" rid="fn16">
						<sup>16</sup>
					</xref> Tradicionalmente los ingresos rurales estaban representados principalmente por pagos por servicios prestados en la granja, o sea que los ingresos quedaban principalmente a disposici&#xf3;n de su poseedor. Hoy el agricultor hace las veces de cobrador para muchos otros hombres situados en distintos sectores de la econom&#xed;a y sobre los cuales s&#xf3;lo ejerce el mismo dominio que cualquier otro comprador de ese mercado y en los mismos t&#xe9;rminos. La extrema variaci&#xf3;n de los ingresos rurales, en contraste con la estabilizaci&#xf3;n de precios mediante recursos institucionales y con la situaci&#xf3;n m&#xe1;s estable de los productores industriales, coloca gran parte del riesgo sobre los hombros del agricultor. &#xc9;ste tiene que pagar a los abastecedores de los bienes y servicios que emplea lo mismo que &#xe9;stos pueden conseguir de otros compradores, sin ninguna relaci&#xf3;n con lo que &#xe9;l mismo puede obtener de su propio producto. El resultado ha sido una creciente demanda de alguna forma de seguro frente a estos riesgos. Las operaciones del mercado libre, que brindan al agricultor ganancias mucho mayores en per&#xed;odo de escasez de alimentos, se convierten en una carga imposible de sobrellevar cuando el n&#xfa;mero de los que tienen acceso a los alimentos se limita mientras la productividad de los trabajadores industriales aumenta. En muchas partes de occidente la reacci&#xf3;n a esto se ha materializado en la demanda de protecci&#xf3;n frente a la agricultura industrializada del exterior y a la &#x201c;explotaci&#xf3;n&#x201d; por parte de los centros urbanos dentro del pa&#xed;s. Las pol&#xed;ticas tradicionalmente &#x201c;liberales&#x201d; s&#xf3;lo favorecen al agricultor grande que posee tierras adecuadas en lugares donde pueda modificar r&#xe1;pidamente las pr&#xe1;cticas de producci&#xf3;n para hacer frente a los cambios que experimenta la demanda. Para hacer esto debe estar en condiciones de contratar mano de obra migratoria barata, de la cual s&#xf3;lo es responsable una peque&#xf1;a parte del a&#xf1;o, y ser en muchos otros sentidos muy distinto de los productores de alimentos en general.</p>
				<p>La agricultura industrializada tambi&#xe9;n plantea otras consecuencias inevitables que est&#xe1;n re&#xf1;idas con la pol&#xed;tica del pasado y que tornan menos eficientes a las instituciones antiguas. El aumento de la superficie m&#xed;nima de la granja significa una reducci&#xf3;n del n&#xfa;mero de propietarios rurales y un considerable aumento del valor de las posesiones. Ya no es tan f&#xe1;cil que un hombre adquiera la superficie necesaria para una producci&#xf3;n eficiente y resulta casi imposible que ahorre lo suficiente para ofrecer otras granjas a sus hijos. El agricultor que ya posee grandes extensiones de tierra puede estar en mejores condiciones de pagar m&#xe1;s por tierras adicionales en las cuales utilizar los equipos que ahora emplea en parte, que aqu&#xe9;l otro cuya tierra es tan peque&#xf1;a que torna prohibitiva la aplicaci&#xf3;n de tales equipos. La fusi&#xf3;n de grandes granjas, a su vez, posibilita el creciente uso de equipos m&#xe1;s especializados todav&#xed;a, cuyas utilidades pueden destinarse a incrementar todav&#xed;a m&#xe1;s la unidad productora. El capital va a las granjas cuyo tama&#xf1;o alcanza para sacarle provecho.<xref ref-type="fn" rid="fn17">
						<sup>17</sup>
					</xref> El resultado de esto es una situaci&#xf3;n en la cual las granjas de &#x201c;tama&#xf1;o familiar&#x201d;, en el sentido de que pueden ser atendidas por una familia por t&#xe9;rmino medio, son enormemente mayores que las granjas de tama&#xf1;o familiar en el sentido de que las familias habr&#xe1;n de ser capaces de acumular lo suficiente para adquirirlas, o para atenderlas una vez adquiridas, frente a la competencia de los grandes agricultores. Adem&#xe1;s, en muchos pa&#xed;ses el sistema tradicional de la herencia requiere el reparto de la tierra entre los hijos al morir los padres. Por eso la fusi&#xf3;n de las tierras en unidades m&#xe1;s grandes s&#xf3;lo se puede efectuar despu&#xe9;s de la muerte del propietario mediante la venta de la granja y la distribuci&#xf3;n de lo recaudado entre los hijos, o merced a alg&#xfa;n tipo de arreglo que separe la funci&#xf3;n del propietario de la funci&#xf3;n administrativa.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.13">
				<title>Repercusiones demogr&#xe1;ficas y ecol&#xf3;gicas</title>
				<p>El aumento del tama&#xf1;o de la granja ha representado una gran disminuci&#xf3;n de la poblaci&#xf3;n rural en las zonas agr&#xed;colas. En los Estados Unidos el advenimiento del ferrocarril, que pod&#xed;a transportar por poco precio el producto de las granjas grandes a los centros urbanos distantes, sumado a las pr&#xe1;cticas que ya hemos comentado, condujo a la residencia en la granja, modalidad de vida rural completamente distinta a la de otros pa&#xed;ses m&#xe1;s antiguos como China, donde, en las regiones productoras de alimentos, las villas distan entre s&#xed; m&#xe1;s o menos lo mismo que las granjas de Iowa y Kansas. Aqu&#xed; la residencia en la granja hizo sumamente dif&#xed;cil obtener localmente los art&#xed;culos y servicios que suministraban las villas de Europa y Asia. Para llenar ese claro fueron surgiendo la casa que atend&#xed;a pedidos por correspondencia y la plaza mercantil central. La disminuci&#xf3;n de la demanda local de esos servicios redujo la demanda de otros servicios por debajo del punto necesario para que pudiesen sostenerse. Por ejemplo, el servicio de pedidos por correo redujo la demanda local de servicios eclesi&#xe1;sticos, escuelas, alojamientos, protecci&#xf3;n contra incendios, teatros, m&#xe9;dicos y hospitales, como tambi&#xe9;n de tiendas, en la medida en que los fabricantes de m&#xe1;quinas y los agentes de los fabricantes de herramientas fueron reemplazados por la casa que entregaba por correo. Lo mismo reza, por supuesto, para muchos otros ramos, como elementos de calefacci&#xf3;n y plomer&#xed;a, ferreter&#xed;a, materiales de construcci&#xf3;n, etc&#xe9;tera. </p>
				<p>Por lo tanto, la reducci&#xf3;n de la poblaci&#xf3;n local tuvo el efecto de reducir la demanda efectiva de servicios locales mucho m&#xe1;s all&#xe1; que la diferencia en el n&#xfa;mero de personas necesario para trabajar en las granjas. El resultado fue una gran reducci&#xf3;n de la vitalidad de la comunidad de la villa en las regiones agrarias y el traslado de funciones a centros m&#xe1;s grandes y m&#xe1;s distantes. Stewart ha presentado pruebas estad&#xed;sticas seg&#xfa;n las cuales el movimiento operado en los Estados Unidos desde las granjas hacia las zonas urbanas, si sigue describiendo la curva actual, terminar&#xe1; con una poblaci&#xf3;n rural de cero. A esta situaci&#xf3;n se est&#xe1; llegando en algunas zonas donde anteriormente viv&#xed;an agricultores que s&#xf3;lo produc&#xed;an lo necesario para su propia subsistencia. En ciertos condados de Wisconsin que estaban pobl&#xe1;ndose en creciente medida con agricultores que viv&#xed;an en parcelas dispersas de tierra f&#xe9;rtil, los costes de mantenimiento de las escuelas, carreteras, instalaciones p&#xfa;blicas, obra social y servicios sanitarios para esa poblaci&#xf3;n, y que gravitaban en el presupuesto de todos los votantes del estado, llegaron a cifras extraordinarias. Para resolver esta situaci&#xf3;n, en 1929 el electorado decidi&#xf3; la expulsi&#xf3;n completa de los agricultores de esas zonas y prohibi&#xf3; seguir trabajando las tierras all&#xed;.</p>
				<p>En algunas partes del semi&#xe1;rido oeste de Estados Unidos, donde la agricultura s&#xf3;lo es provechosa mediante el empleo en gran escala de convertidores de alta energ&#xed;a, el n&#xfa;mero de residentes permanentes ha declinado mucho y, por lo tanto, el coste global del mantenimiento de las familias se ha vuelto sumamente elevado. No conven&#xed;a trabajar la tierra si hab&#xed;a que proveer servicios adecuados a las familias, fuese por cuenta directa del propietario o mediante el pago por &#xe9;ste de salarios adecuados o de mayores impuestos. Por ejemplo, en los lugares donde para obtener ganancias se deben trabajar 2.000 hect&#xe1;reas de tierra en una sola unidad, y en las cuales las m&#xe1;quinas (para sembrar y cosechar) s&#xf3;lo son &#xfa;tiles de 20 a 30 d&#xed;as al a&#xf1;o, el sostenimiento de familias durante todo el a&#xf1;o para que suministren la mano de obra necesaria resulta muy antiecon&#xf3;mico. Si en esas unidades tan grandes quedan familias, el reunir suficientes alumnos en una escuela. o pacientes en un hospital dotado de los equipos y profesionales avezados que suministren los servicios que se esperan, hace que los costes por cada unidad de servicio asciendan a niveles prohibitivos, excepto si se pudiesen obtener grandes rendimientos de la tierra. Como resultado de esta alternativa econ&#xf3;mica, se importan temporalmente hombres y m&#xe1;quinas para la siembra, que despu&#xe9;s regresan para la cosecha. En los a&#xf1;os en que la cosecha es tan peque&#xf1;a que su recolecci&#xf3;n resultar&#xed;a demasiado costosa, se deja pastar suficiente ganado como para que consuma lo poco que se ha cultivado. En los intervalos s&#xf3;lo se requiere un cuidador que repare las cercas e impida la presencia de intrusos que causen da&#xf1;os. A menudo en estos casos, como en las zonas laneras de Nevada, este trabajo se encomienda a solterones o a matrimonios sin hijos dispuestos a vivir en aislamiento casi completo por largos per&#xed;odos. Lo mismo sucede en Australia y Nueva Zelandia, donde la refrigeraci&#xf3;n, los barcos y el ferrocarril ha dado lugar a una situaci&#xf3;n en que la cr&#xed;a de ganado para un mercado distante produce m&#xe1;s ganancias que trabajar la tierra para la subsistencia. Tambi&#xe9;n all&#xed; la comunidad de la villa ha perdido muchas de sus funciones y una parte muy grande de la poblaci&#xf3;n es urbana.</p>
				<p>No anticipamos que con el grueso de las granjas suceda lo mismo, pues, como hemos indicado, los crecientes costes de la agricultura mecanizada tienden a detener en alg&#xfa;n punto la evoluci&#xf3;n del proceso, excepto en las circunstancias especiales que hemos se&#xf1;alado m&#xe1;s arriba. Pero es sumamente probable que los l&#xed;mites finales hasta los cuales se puede llegar no hayan sido alcanzados todav&#xed;a.</p>
				<p>La disminuci&#xf3;n del n&#xfa;mero de personas dedicadas a la agricultura modifica en gran medida el car&#xe1;cter de las relaciones pol&#xed;ticas entre los agricultores y otros productores. El ascendiente del terrateniente brit&#xe1;nico, como hemos visto, fue destruido por la abrogaci&#xf3;n de las leyes del ma&#xed;z. El poder&#xed;o del bloque agrario en el Senado norteamericano podr&#xed;a desaparecer de manera tan repentina como el predominio de los antiguos tories en el Parlamento brit&#xe1;nico. En tales circunstancias la poblaci&#xf3;n rural quedar&#xe1; a merced de la poblaci&#xf3;n urbana.</p>
				<p>Los resultados que ocasiona el limitar el acceso a la tierra laborable a un n&#xfa;mero de personas que produzca la ganancia m&#xe1;xima para el propietario de la granja, se ponen de manifiesto con mayor evidencia en la esfera de las relaciones internacionales. Aqu&#xed; los que s&#xf3;lo poseen una cantidad limitada de tierra arable pueden ejercer una presi&#xf3;n menor aun para que esa tierra se utilice para alimentar a sus hijos, de lo que pueden presionar en la pol&#xed;tica municipal o el mercado local.</p>
				<p>Podr&#xed;a hacerse, por ejemplo, que las llanuras argentinas diesen subsistencia a millones de personas emigradas de Europa central o mediterr&#xe1;nea, o bien de Asia, pero es mucho m&#xe1;s probable que esas llanuras sigan suministrando principalmente carne para Europa occidental. Las planicies para ovinos de Australia, que podr&#xed;an sostener a una poblaci&#xf3;n mayor de agricultores y pastores, tender&#xe1;n a seguir suministrando lana y cordero, al menos mientras los Estados Unidos y Gran Breta&#xf1;a dominen los mares y tengan inter&#xe9;s en esos productos. El probable futuro de Dinamarca ser&#xe1; el de seguir proveyendo carne, leche y queso para las poblaciones de trabajadores industriales de otras partes de Europa occidental, en vez de aumentar su propia poblaci&#xf3;n al extremo de que se torne menester consumir alimentos en forma de productos vegetales. El ochenta por ciento de la superficie agr&#xed;cola de los Estados Unidos se destina a manutenci&#xf3;n para el ganado. S&#xf3;lo la novena parte de las calor&#xed;as que producir&#xed;a esta manutenci&#xf3;n queda disponible para consumo humano. Pero con el creciente n&#xfa;mero de trabajadores industriales que solicitan carne, leche, aves y productos de lecher&#xed;a, es improbable que el medio oeste norteamericano vuelva a la modalidad antigua de exportar grandes cantidades de cereales, cerdo y grasa. Al contrario, es mucho m&#xe1;s probable que los productores de trigo canadienses y argentinos cedan a la demanda de productos de alto coste y de grandes beneficios, para abastecer las mesas de los trabajadores industriales en vez de seguir entregando productos alimenticios a las zonas de baja energ&#xed;a o de fraccionar las tierras para que puedan utilizarlas m&#xe1;s agricultores para su subsistencia local.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.14">
				<title>Algunas inferencias pol&#xed;ticas</title>
				<p>El estado moderno ha venido aumentando de magnitud. Para que un estado pueda hacer cumplir realmente sus edictos tiene que contar con poder suficiente. En la actualidad muchos estados son en realidad menos poderosos, tanto en influencia como en capacidad para dirigir fuerzas, que algunas organizaciones que act&#xfa;an dentro de sus fronteras. El crecimiento de grandes centros de poder&#xed;o industrial absorbe el poder de los estados vecinos que utilizan t&#xe9;cnicas de baja energ&#xed;a. La necesidad de un mercado de consumo en masa y de otros elementos que determinan la escala de operaciones requiere un campo de acci&#xf3;n muy extenso. Por otra parte, la posibilidad de crear una cultura com&#xfa;n capaz de sostener y de mantener un estado muy grande es limitada. No parece que la dimensi&#xf3;n de la unidad necesaria para la protecci&#xf3;n militar o la eficiencia industrial coincida con esos l&#xed;mites. Por el momento no es evidente que haga falta una detallada organizaci&#xf3;n social mundial para el funcionamiento eficiente de la tecnolog&#xed;a moderna. Tampoco, dados los l&#xed;mites culturales, geogr&#xe1;ficos y psicol&#xf3;gicos que han contribuido hist&#xf3;ricamente a configurar el mundo tal cual es en estos momentos, esa organizaci&#xf3;n parece posible. La dimensi&#xf3;n de la unidad social efectiva parece tener sus limitaciones: m&#xe1;s all&#xe1; de cierto punto es imposible que la organizaci&#xf3;n posea coherencia suficiente para que las sucesivas generaciones aprendan a dirigirla. Por lo tanto, da la impresi&#xf3;n de que unidades grandes como la U.R.S.S., la Comunidad Brit&#xe1;nica de Naciones y quiz&#xe1;s los Estados Unidos, han llegado al punto en que todas las ventajas tecnol&#xf3;gicas susceptibles de conseguirse mediante el aumento de magnitud ser&#xed;an contrarrestadas por los mayores costes que representa el mantenimiento del necesario control social, pol&#xed;tico y jur&#xed;dico. Suponiendo que tales organizaciones son suficientemente grandes como para llevar a cabo su defensa militar, toda ampliaci&#xf3;n de las mismas tender&#xed;a m&#xe1;s a debilitarlas que a fortalecerlas. En unidades como &#xe9;stas parece evidente que los mayores excedentes de energ&#xed;a per c&#xe1;pita se pueden conseguir mediante la limitaci&#xf3;n de los productores de alimentos y de la poblaci&#xf3;n a un m&#xed;nimo establecido por la agricultura mecanizada, y mediante el incremento al m&#xe1;ximo de la producci&#xf3;n obtenible con ayuda de la energ&#xed;a de otras fuentes. Para las regiones en que la relaci&#xf3;n entre la poblaci&#xf3;n y las tierras es tan grande que exige la continua producci&#xf3;n de alimentos, aunque ello signifique una &#x201c;regresi&#xf3;n&#x201d; hacia el cultivo con azada, parecen existir pocas perspectivas de que reciban ayuda de quienes poseen convertidores en abundancia y carb&#xf3;n, petr&#xf3;leo, saltos de agua, gas y uranio, salvo que la gran masa de los pueblos industriales del mundo acepten alguna moral y c&#xf3;digo religioso que conduzcan al propio sacrificio en bien de los dem&#xe1;s.</p>
			</sec>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn0">
				<label>
					<sup>*</sup>
				</label>
				<p>
					<italic>Nota de los editores del n&#xfa;mero</italic>. Con ligeras correcciones, se reproduce aqu&#xed; la traducci&#xf3;n realizada por M.A. Marino relativa a algunos extractos del cap&#xed;tulo 1 (pp. 15-28) y el cap&#xed;tulo VII (pp. 149-180) del libro de Fred Cottrell (1958). <italic>Energ&#xed;a y sociedad</italic>. Buenos Aires: Editorial &#xc1;gora (versi&#xf3;n original de 1955).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>Moore, Wilbert Ellis (1951). <italic>lndustrialization and Labor</italic> (Industrializaci&#xf3;n y Trabajo). lthaca, Nueva York: Cornell University Press. Este libro, publicado para la New-School for Social Research, Institute of World Affairs. Este libro trata extensamente y con amplia documentaci&#xf3;n las consecuencias sociales de la industrializaci&#xf3;n de varias sociedades de baja energ&#xed;a. Demuestra c&#xf3;mo surge la resistencia, las formas que adquiere y algunos de los resultados. El material casu&#xed;stico sobre situaciones especiales en M&#xe9;jico ofrece un medio para calcular a grandes rasgos la energ&#xed;a que necesitar&#xed;a para superar algunos de los obst&#xe1;culos con que se tropez&#xf3;.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>Lewis, Oscar (1951). <italic>Life in a Mexican Village: Tepoztl&#xe1;n Revisited</italic> (La Vida en una Villa Mejicana: Nueva Visita a Tepoztl&#xe1;n). Urbana: University of Illinois Press, 1951. Este es un nuevo an&#xe1;lisis de Tepoztl&#xe1;n, una de las villas estudiadas por Redfield en el curso de su trabajo sobre la clasificaci&#xf3;n popular-urbana de las sociedades. Para la caracterizaci&#xf3;n de las que he denominado aqu&#xed; &#x201c;sociedades de baja energ&#xed;a&#x201d;, me he basado principalmente en estudios como estos, por supuesto. El libro de Lewis es particularmente valioso porque revela en forma tan inequ&#xed;voca y en t&#xe9;rminos cuantitativos la base &#x201c;econ&#xf3;mica&#x201d; de la comunidad, que permite hacer comparaciones con otros sistemas. El tenor general de esta obra y de la de Redfield parece basarse en la idea de que la industrializaci&#xf3;n proseguir&#xe1; indefinidamente en M&#xe9;jico. De esto. no estoy tan seguro como ellos.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>
					<sup>3</sup>
				</label>
				<p>Lewis: <italic>Op. cit.,</italic> p. 156.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>
					<sup>4</sup>
				</label>
				<p>Curwen: <italic>Op. cit.,</italic> pp. 48-49.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>
					<sup>5</sup>
				</label>
				<p>Fei, Hsiao-Tung y Chang, Chih-i (1945). <italic>Earthbound China: a study of rural economy in Yunnan</italic>. Chicago: University of Chicago Press.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>
					<sup>6</sup>
				</label>
				<p>Mullins, Troy y Slusher, Melvin W. (1951). <italic>Comparison of Farming Systems for Large Rice Farms in Arkansas</italic> (Comparaci&#xf3;n de Sistemas Agr&#xed;colas para Grandes Granjas&#xb7;Arroceras en Arkansas). Estaci&#xf3;n Agr&#xed;cola Experimental del Colegio de Agricultura de la Universidad de Arkansas, en cooperaci&#xf3;n con la Oficina de Econom&#xed;a Agr&#xed;cola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Fayetteville, Ark., Bolet&#xed;n 509, p. 36. Este es uno de los muy pocos informes que he podido localizar y que suministraban todos los datos necesarios para medir las operaciones en t&#xe9;rminos energ&#xe9;ticos. Indudablemente un considerable n&#xfa;mero de otros informes publicados en t&#xe9;rminos de costes monetarios contienen muchos datos que se pueden expresar con base en la energ&#xed;a. Si este enfoque fuese fruct&#xed;fero, particularmente en relaci&#xf3;n con proposiciones como el programa del Punto Cuatro, la publicaci&#xf3;n de esos datos podr&#xed;a resultar ilustrativa.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>
					<sup>7</sup>
				</label>
				<p>Esta cifra ha sido tomada del Bolet&#xed;n de la Comisi&#xf3;n de la Energ&#xed;a de los Estados Unidos, &#x201c;Requisitos de Energ&#xed;a de las Industrias Electroqu&#xed;micas, Electrometal&#xfa;rgicas y Afines&#x201d;, 1938. Es probable que desde entonces se hayan producido notables disminuciones de costes en este terreno.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>
					<sup>8</sup>
				</label>
				<p>Buck, John Lossing (1937). <italic>Land Utilization in China: a study of 16,786 farms in 168 localities, and 38,256 farm families in twenty-two provinces in China, 1929-1933</italic> (Utilizaci&#xf3;n de las Tierras en China: un estudio de 16,786 granjas en 168 localidades y 38,256 familias de granjeros en veintid&#xf3;s provincias en China, 1929-1933). Jiangsu: University of Nankin, p.26.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>
					<sup>9</sup>
				</label>
				<p>Lewis: <italic>Op. cit</italic>., p. 143.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>
					<sup>10</sup>
				</label>
				<p>Bottum, Joe Carroll (1944). <italic>Low-cost labor, power, and machinery setups for Indiana farms.</italic>
				</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>
					<sup>11</sup>
				</label>
				<p>Jaffe, Abraham J. y Stewart, Charles D. (1951). <italic>Manpower Resources and Utilization</italic> (Recursos y Utilizaci&#xf3;n de Mano de Obra). Nueva York: John Wiley &amp; Sons, Inc. Esta exposici&#xf3;n muestra c&#xf3;mo cambian el n&#xfa;mero y el tipo de trabajadores variando las condiciones sociales.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>
					<sup>12</sup>
				</label>
				<p>Keynes, John Maynard (1936). <italic>The General Theory of Employment, lnterest, and Money</italic> (La Teor&#xed;a General del Empleo, el Inter&#xe9;s y el Dinero). Nueva York: Harcourt, Brace and Company, lnc. Como el trabajo de Keynes ha sido comentado tan ampliamente, es casi superfluo citarlo aqu&#xed;. Sin embargo, la lucha entre los keynesianos y antikeynesianos no se ha resuelto todav&#xed;a. Lo hemos tra&#xed;do a colaci&#xf3;n aqu&#xed; principalmente para exponer c&#xf3;mo un cambio en el objetivo social, desde la formulaci&#xf3;n de la teor&#xed;a de que la exaltaci&#xf3;n del lucro da la medida adecuada de bienestar social, hasta la teor&#xed;a que pr&#xe1;cticamente coloca al &#x201c;empleo&#x201d; en esa situaci&#xf3;n, est&#xe1; relacionado con el uso de la energ&#xed;a.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>
					<sup>13</sup>
				</label>
				<p>Fei y Chiang: <italic>Op. cit.</italic>, p. 6.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>
					<sup>14</sup>
				</label>
				<p>Schultz, Theodore W. (1949): <italic>Production and Welfare of Agriculture</italic>. Nueva York. The Macmillan Company, pp. 87 y 94. Schultz urge a substituir o complementar los precios como medio para regular la producci&#xf3;n agr&#xed;cola. Hace &#xe9;nfasis en los efectos que las operaciones del mercado pueden ejercer en la realizaci&#xf3;n de la meta social de &#x201c;preservar la agricultura como medio de vida&#x201d;. La relativa efectividad con que los agricultores, en comparaci&#xf3;n con sus competidores, pueden encarar los acontecimientos que rigen su destino seg&#xfa;n la mediaci&#xf3;n del mercado merece cuidadosa atenci&#xf3;n y deber&#xed;a d&#xe1;rsele consideraci&#xf3;n m&#xe1;s amplia de la que parece hab&#xe9;rsele prestado.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>
					<sup>15</sup>
				</label>
				<p>&#x201c;Farm Horsepower&#x201d;, <italic>Fortune</italic>, vol. 38, N&#xba; 4, p. 198, octubre de 1948.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>
					<sup>16</sup>
				</label>
				<p>Bachman, Kenneth L.: &#x201c;Changes in Scale in Commercial Farming and Their Implications&#x201d;, <italic>Journal of Farm Economics,</italic> vol. 34, N&#xba; 2, p&#xe1;gs. 157-172, mayo de 1952.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>
					<sup>17</sup>
				</label>
				<p>Schultz: <italic>Op. cit.,</italic> p. 138. </p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
</article>