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				<article-title>Rese&#xf1;as de libros</article-title>
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		<p>&#xab;La vida est&#xe1; llena de sorpresas y cuando las cosas empiezan a fallar, suelen hacerlo con la suficiente rapidez como para que utilicemos t&#xe9;rminos como colapso o ruina&#xbb; (Bardi, 2022, p. 19). Con estas palabras encuadra el doctor en qu&#xed;mica de la Universidad de Florencia Ugo Bardi el centro de gravedad reflexiva de su libro <italic>Antes del colapso. Una gu&#xed;a para el otro lado del crecimiento</italic>, publicado por Catarata y prologado por Jorge Riechmann. Un ensayo en el que profundiza en las tesis sobre el &#xab;efecto S&#xe9;neca&#xbb; acerca del que Bardi lleva teorizando desde hace a&#xf1;os en diversos medios acad&#xe9;micos y divulgativos, especialmente en su blog <italic>Cassandra&#xb4;s Legaccy</italic>, ahora reconvertido en <italic>The Seneca Effect</italic>. El nombre se inspira en el modo en que el fil&#xf3;sofo romano capt&#xf3; una suerte de teor&#xed;a universal de la quiebra en los asuntos humanos. &#xab;Los incrementos son de lento crecimiento pero el camino a la ruina es r&#xe1;pido&#xbb;, escribe S&#xe9;neca es sus cartas a Lucilio. <italic>Antes del colapso</italic> resulta ser una muestra significativa de una galaxia te&#xf3;rica e ideol&#xf3;gica en formaci&#xf3;n, con una creciente influencia en el pensamiento ecologista, que algunos hemos agrupado bajo el t&#xe9;rmino <italic>colapsismo</italic>. Una corriente de pensamiento de la que Bardi, con algunos matices importantes, podr&#xed;a considerarse uno de los autores internacionales m&#xe1;s destacados. </p>
		<p>Estos matices alejan a Bardi de ciertos lugares comunes que el colapsismo est&#xe1; consolidando en el debate ecologista. Por ejemplo, Bardi toma una prudente distancia respecto al discurso del pico del petr&#xf3;leo, que hasta hace pocos a&#xf1;os abanderaba. A su vez, Bardi mantiene una posici&#xf3;n sobre las expectativas de las renovables considerablemente m&#xe1;s optimista que el promedio de otros autores As&#xed;, cita su propio trabajo (en un estudio junto a los investigadores Perissi, Csala y Sgouridis) para defender que la e&#xf3;lica y la fotovoltaica son suficientemente buenas para sustituir el flujo de energ&#xed;a f&#xf3;sil sin provocar emisiones de efecto invernadero. Otro matiz importante es que Bardi, a diferencia de ciertas proyecciones del colapso como un proceso largo y lento que son comunes en otras versiones del colapsismo, s&#xed; maneja un concepto de colapso fuerte. Esto es, un derrumbe destructivo muy r&#xe1;pido en el tiempo. Pero -y con esto el marco prospectivo cambia sustancialmente- seguido por posibilidades de fuertes recuperaciones (el rebote de S&#xe9;neca). Lo que equiparar&#xed;a su noci&#xf3;n de colapso a una idea de crisis muy destructiva, pero reversible. </p>
		<p>Con todo, en lo esencial el planteamiento de Bardi est&#xe1; elaborado con los mismos ingredientes emp&#xed;ricos y los mismos procedimientos l&#xf3;gicos que hacen del colapsismo un paraguas intelectual identificable, por lo que se puede tomar su libro como una expresi&#xf3;n representativa de esta sensibilidad ideol&#xf3;gica, y evaluar desde sus p&#xe1;ginas los aportes, pero tambi&#xe9;n las contraindicaciones, de situar el colapso en el epicentro tanto del an&#xe1;lisis como del discurso ecologista. </p>
		<p>Como sucede en otras posiciones colapsistas, el planteamiento de Bardi revela que delimitar categorialmente bien eso que se llama colapso dista mucho de ser una tarea concluida. En estas p&#xe1;ginas Bardi ofrece varias definiciones, algunas m&#xe1;s emp&#xed;ricas (&#xab;un declive r&#xe1;pido, incontrolado, inesperado y ruinoso de algo que antes iba bien&#xbb;) y otras con aspiraciones m&#xe1;s te&#xf3;ricas (&#xab;una transici&#xf3;n de fase abrupta que lleva a un estado de complejidad reducida&#xbb;). Pero sirven de poco porque en el desarrollo del argumento el concepto de colapso se estira tanto como para ejemplificarlo con fen&#xf3;menos como un divorcio (&#xab;el colapso de un matrimonio&#xbb;), una maniobra de <italic>dumping</italic> econ&#xf3;mico (&#xab;el colapso de un competidor&#xbb;), unos insultos (&#xab;el colapso en el debate&#xbb;) o un hipot&#xe9;tico desastre c&#xf3;smico en las din&#xe1;micas gravitatorias del sistema solar en la escala del tiempo geol&#xf3;gico. Cuando Bardi desciende de la teor&#xed;a al an&#xe1;lisis del colapso en hechos recurre por igual al derrumbe f&#xed;sico del puente Morandi en G&#xe9;nova, a la ruina financiera de una empresa como Blockbuster o a una cat&#xe1;strofe natural como un tsunami. La utilidad anal&#xed;tica de un concepto es casi siempre inversamente proporcional a su polivalencia. Si el colapso puede ser casi todo resulta que no nos ayuda a pensar casi nada. </p>
		<p>Con todo y con ello, los puentes se caen, las empresas quiebran, las civilizaciones fracasan y las especies se extinguen. El gran valor intelectual del colapsismo es recordar algo para lo que tenemos un inmenso talento amn&#xe9;sico. Un don para el olvido que adem&#xe1;s esta sociedad potencia: la historia no es solo evoluci&#xf3;n gradual, sino tambi&#xe9;n discontinuidades y rupturas. Y las discontinuidades y las rupturas no est&#xe1;n solo marcadas por la huella del progreso, tambi&#xe9;n por la marca del error. Lo que en un contexto de grave crisis ecol&#xf3;gica, que puede llegar a derivar en la extinci&#xf3;n de nuestra propia especie junto con muchas de las dem&#xe1;s, tiene implicaciones disruptivas evidentes. La mutaci&#xf3;n sin control que est&#xe1; sucediendo en nuestro r&#xe9;gimen clim&#xe1;tico y material no es solo potencialmente catastr&#xf3;fica. Es ya cat&#xe1;strofe en acto aunque distribuida de un modo desigual y combinado. El colapsismo, como pensamiento de los l&#xed;mites, cumple en nuestra esfera p&#xfa;blica un papel parecido al de aquel siervo que, en los desfiles militares romanos y para que los generales victoriosos no incurriesen en la soberbia, se encargaba de recordarles que solo eran hombres mortales. En un momento hist&#xf3;rico como el del Antropoceno, en el que apenas hay victorias de nuestras fuerzas productivas que no sean al mismo tiempo victorias de las fuerzas de la autodestrucci&#xf3;n, es normal y hasta sano que esta conciencia de los l&#xed;mites adquiera una gradaci&#xf3;n tremendista, como es la propia del colapsismo. </p>
		<p>En el ecosistema de las ideas transformadoras, este rol de alarma es necesario. En las p&#xe1;ginas de <italic>Antes del colapso</italic> Ugo Bardi lo ejercita con talento recurriendo a toda una serie de recursos propios de la psicolog&#xed;a social o del pensamiento estad&#xed;stico que son ocurrentes y tienen gancho divulgativo. Por ejemplo, no dejarnos llevar por un exceso de confianza sobre la base de una inferencia gratuita de nuestra experiencia emp&#xed;rica. Algo que Bardi ilustra con la <italic>falacia del pavo</italic>, por la cual el pobre pavo est&#xe1; convencido, con base en su experiencia hasta el d&#xed;a de antes de Navidad, de que los seres humanos son una raza absolutamente ben&#xe9;vola que vive para el cuidado generoso de los de su especie. Tambi&#xe9;n Bardi hace una defensa necesaria y potente de la modelizaci&#xf3;n como herramienta metodol&#xf3;gica sin la cual la mera agregaci&#xf3;n de datos emp&#xed;ricos carecer&#xed;a siempre de significado. Para ello se apoya en Pierre Wack y en su distinci&#xf3;n entre previsiones y escenarios. Y defiende que los modelos, como representaci&#xf3;n virtual y simplificada de lo real, aunque no sirven para predecir el futuro, &#xab;s&#xed; que sirven para estar preparados&#xbb;. Sin duda, su libro es una gu&#xed;a sugerente para prepararnos ante los peores escenarios de la crisis ecol&#xf3;gica. Este aporte necesario del colapsismo <italic>Antes del colapso</italic> lo cumple de manera notable. </p>
		<p>Sin embargo, simult&#xe1;neamente, esta contribuci&#xf3;n viene irremediablemente entremezclada con toda una serie de adherencias ideol&#xf3;gicas y te&#xf3;ricas problem&#xe1;ticas, que son por otra parte comunes en el colapsismo. Si bien a diferencia de otros colegas colapsistas m&#xe1;s audaces Bardi es adecuadamente prudente respecto a aventurar lo que pasar&#xe1; en un futuro, su interpretaci&#xf3;n de los hechos pasados tiende a poner en juego un procedimiento en el que ciertas realidades de car&#xe1;cter biof&#xed;sico, que suelen ser infravaloradas en el debate p&#xfa;blico (por ejemplo las crecientes dificultades geol&#xf3;gicas de extracci&#xf3;n de petr&#xf3;leo convencional y su relaci&#xf3;n con el crack financiero de 2008), se exageran desenfocando acontecimientos m&#xe1;s complejos y multicausales. </p>
		<p>Estos deslices reduccionistas son el reflejo de cierta inconsistencia te&#xf3;rica en la que Bardi participa. Y que, si en algo se sintetiza, es en el modo excesivamente simplista en el que Bardi concibe la esfera pol&#xed;tica: &#xab;sin duda, a diferencia de la colonia de hormigas, la colonia humana (tambi&#xe9;n llamada Estado) tiene una especie de cerebro, que se llama gobierno o a veces &#x201c;nuestro amado l&#xed;der&#x201d;. Pero resulta dudoso que esta entidad pueda hacer mucho para dirigir la colonia humana hacia un comportamiento inteligente&#xbb; (Bardi, 2022: 66). &#xab;Los gobiernos tienen muchos prop&#xf3;sitos, pero la impresi&#xf3;n general es que existen principalmente para acosar a los ciudadanos con m&#xe1;s y m&#xe1;s impuestos para mantenerse&#xbb; (Bardi, 2022, p. 226). Probablemente, estas expresiones tan poco cuidadosas en t&#xe9;rminos politol&#xf3;gicos se explican porque Bardi es qu&#xed;mico. Pero reflexionar sobre los colapsos sociales exige aventurarse en campos que est&#xe1;n mucho m&#xe1;s all&#xe1; de su especialidad acad&#xe9;mica, como demuestran sus incursiones en asuntos econ&#xf3;micos, hist&#xf3;ricos, sociol&#xf3;gicos y filos&#xf3;ficos. En parte los problemas del colapsismo son un s&#xed;ntoma de un d&#xe9;ficit epist&#xe9;mico colectivo: lo lejos que a&#xfa;n estamos de la <italic>Tercera Cultura</italic> que propon&#xed;a Paco Fern&#xe1;ndez Buey. </p>
		<p>El trabajo de Ugo Bardi, tal y como se expresa en el libro<italic>,</italic> es un buen ejemplo de un enfoque que, iluminando bien aspectos peligrosamente ignorados de nuestra encrucijada socioecol&#xf3;gica, a la vez introduce distorsiones que nos desorientan. Por ello, frente a lo que afirmaba Alberto Garz&#xf3;n en su texto <italic>Por un socialismo dentro de los l&#xed;mites planetarios</italic>, la noci&#xf3;n de colapso, en la forma y el protagonismo que le est&#xe1;n dando las corrientes colapsistas, no solo es un error de discurso para el ecologismo transformador: es un error anal&#xed;tico para hacer buena ciencia social.</p>
		<p>El ejemplo m&#xe1;s obvio es el modo en que el colapsismo (como buena parte del ecologismo y no solo) est&#xe1; atravesado por una ontolog&#xed;a monista, eso que el ecologismo ha reivindicado con el nombre de <italic>holismo</italic>, que exagera los elementos de continuidad de los sistemas entendidos como totalidades compactas. Lo que provoca que los efectos de retroalimentaci&#xf3;n se piensen como una reacci&#xf3;n en cadena imparable. Y por tanto cualquier cosa pueda, en palabras de Bardi, ser &#xab;el guijarro que puede provocar un desprendimiento&#xbb;. Bardi es consciente de que en la esfera social las cosas son m&#xe1;s complejas. No obstante hace profesi&#xf3;n de fe en el efecto unificador de alg&#xfa;n tipo de sustancia com&#xfa;n presocial que, en este caso, como en muchos autores colapsistas, es la termodin&#xe1;mica: &#xab;los seres humanos de un sistema socioecon&#xf3;mico no son lo mismo que los &#xe1;tomos de un s&#xf3;lido cristalino, pero parece existir cierto grado de unidad en el funcionamiento del universo, siempre regido por las f&#xe9;rreas leyes de la termodin&#xe1;mica&#xbb; (Bardi, 2022, p. 74). </p>
		<p>
			<italic>Antes del colapso</italic> es un intento de construir una suerte de teor&#xed;a social de la cat&#xe1;strofe enmarcada en una ciencia de los sistemas complejos. El gran problema es que una sociedad es, al mismo tiempo, un <italic>sistema</italic> y <italic>mucho m&#xe1;s</italic> que un sistema. Una obra como la de Bardi nos ayuda a estudiar aquello que nuestro mundo social comparte con otras realidades biof&#xed;sicas en las que se dan procesos emergentes de retroalimentaci&#xf3;n. Pero a la vez nos confunde a la hora de pensar aquello en lo que nuestro mundo social difiere de cualquier otra realidad biof&#xed;sica: relaciones de poder mediadas por significaciones irresolublemente polis&#xe9;micas, que dan lugar a estructuras institucionalizadas que est&#xe1;n adem&#xe1;s hist&#xf3;rica y culturalmente sedimentadas. </p>
		<p>&#xab;En general ninguno de estos modelos demuestra que el efecto de S&#xe9;neca deba producirse necesariamente en todos los sistemas complejos, pero est&#xe1; claro que es un fen&#xf3;meno com&#xfa;n&#xbb;. En esta apreciaci&#xf3;n de Bardi, bien ponderada adem&#xe1;s por su prudencia antideterminista, est&#xe1; contenida la tarea hist&#xf3;rica que el ecologismo m&#xe1;s colapsista se ha echado a la espalda, con mayor o menor fortuna epist&#xe9;mica o pol&#xed;tica, y que es sin duda valiosa: frente a las ilusiones de inmunidad antropoc&#xe9;ntrica de la cultura capitalista, asumir los da&#xf1;os ecol&#xf3;gicos en curso, as&#xed; como los riesgos potencialmente catastr&#xf3;ficos, que conlleva un modelo civilizatorio insostenible. Y responder reclamando en serio la institucionalizaci&#xf3;n de un principio de precauci&#xf3;n que nos haga estar m&#xed;nimamente preparados ante las disrupciones que vendr&#xe1;n. Sin embargo, el modo en que Bardi contin&#xfa;a el p&#xe1;rrafo es extremadamente revelador de los d&#xe9;ficits del colapsismo: &#xab;Parece que no importa si somos amebas o seres humanos, vivimos en un mundo en el que los colapsos no son un error, sino una caracter&#xed;stica&#xbb; (Bardi, 2022, p. 95). Pensar que los colapsos humanos comparten m&#xe1;s con los colapsos de las amebas en una placa de Petri que lo mucho que les diferencia es una pendiente te&#xf3;rica que puede llevar al error anal&#xed;tico. Y del error anal&#xed;tico al desastre pol&#xed;tico. Estas dos l&#xed;neas de tensi&#xf3;n, en las que el pensamiento colapsista concentra sus luces y sus sombras, sus aportes y sus contraindicaciones, est&#xe1;n muy bien trabajadas en este volumen de Bardi. Y su lectura cr&#xed;tica puede contribuir a orientar un poco las disputas estrat&#xe9;gicas en las que el ecologismo se debate a la hora de actuar en esta d&#xe9;cada clim&#xe1;ticamente decisiva.</p>
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