<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD with OASIS Tables with MathML3 v1.1 20151215//EN" "JATS-journalpublishing-oasis-article1-mathml3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="1.1" xml:lang="es" xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn publication-format="print">0210-1963</issn>
			<issn publication-format="electronic">1988-303X</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2023.809007</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2023.809007</article-id>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Rese&#xf1;as</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
			<title-group>
				<article-title>Rese&#xf1;as de libros</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Book reviews</trans-title>
				</trans-title-group>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes">
					<name>
						<surname>Iglesias Carrillo</surname>
						<given-names>Oihana</given-names>
					</name>
					<email xlink:href="oihana.iglesias@ehu.eus">oihana.iglesias@ehu.eus</email>
					<aff id="aff1"><institution>Universidad del Pa&#xed;s Vasco (UPV/EHU)</institution></aff>
				</contrib>
			</contrib-group>
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>01</day>
				<month>09</month>
				<year>2023</year>
			</pub-date>
			<pub-date pub-type="collection">
				<month>09</month>
				<year>2023</year>
			</pub-date>
			<volume>199</volume>
			<issue>809</issue>
			<elocation-id>a718</elocation-id>
			<product product-type="book">
				<person-group person-group-type="author">
					<name>
						<surname>Illouz</surname>
						<given-names>Eva</given-names>
					</name>
				</person-group>
				<year>2020</year>
				<source>El fin del amor: una sociolog&#xed;a de las relaciones negativas</source>
				<publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
				<publisher-name>Katz Editores</publisher-name>
			</product>
			<permissions>
				<copyright-statement>&#xa9; 2023 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2023</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<self-uri xlink:href="http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/XXXX/XXXX"/>
			<counts>
				<fig-count count="0"/>
				<table-count count="0"/>
				<equation-count count="0"/>
				<ref-count count="10"/>
				<page-count count="6"/>
			</counts>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<sec id="sec1">
			<title>El orden del amor: retrospecci&#xf3;n contempor&#xe1;nea</title>
			<p>El orden del amor -qui&#xe9;n deba y no deba ser amada por qui&#xe9;n, qu&#xe9; deba y no deba ser deseado, c&#xf3;mo y c&#xf3;mo no se debe amar, con qu&#xe9; fin, cu&#xe1;ndo y cu&#xe1;ndo no, bajo qu&#xe9; mercanc&#xed;a o bajo qu&#xe9; ideolog&#xed;a- es situacional. Esto quiere decir que las particularidades pol&#xed;ticas, econ&#xf3;micas, culturales y t&#xe9;cnicas de cada momento y lugar hist&#xf3;rico organizan el modo en que los sujetos concilian las experiencias del amor en su vida. La cultura europea ha adoptado cuantiosos &#xf3;rdenes heterog&#xe9;neos en toda su tradici&#xf3;n hist&#xf3;rica: la sexualidad jer&#xe1;rquica y homoer&#xf3;tica de la antigua Grecia o el romance conveniente y caballeresco medieval son ejemplos que ilustran diferentes organizaciones contingentes, en este caso patriarcales, que incluyen y visibilizan ciertos actores -y excluyen y silencian otros-. La teor&#xed;a feminista del amor se ha caracterizado como la m&#xe1;s robusta, precisamente, por comprender y se&#xf1;alar esto mismo: por su insistencia a analizar las formas tradicionales de decir, hacer y sentir el amor; por su insistencia a criticar la condici&#xf3;n estructural de desigualdad de g&#xe9;nero. Una insistencia amplia, compleja y variada desde -al menos- Simone de Beauvoir hasta hoy. En los actuales <italic>Feminist Love Studies</italic>, el amor rom&#xe1;ntico es considerado, por un lado, como un orden occidental, patriarcal y capitalista, que promueve relaciones sexoafectivas de explotaci&#xf3;n y reificaci&#xf3;n; y, por otro, como una fuente de vitalidad, transgresi&#xf3;n, cooperaci&#xf3;n y autorealizaci&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Garc&#xed;a-Andrade <italic>et al.,</italic> 2018</xref>). Asumiendo esta tensi&#xf3;n antit&#xe9;tica -asimetr&#xed;a de poder <italic>vs</italic> empoderamiento-, el objetivo feminista reside no tanto en la abolici&#xf3;n del amor rom&#xe1;ntico en s&#xed; mismo, sino en su ampliaci&#xf3;n, riqueza y/o redotaci&#xf3;n de significado. A pesar de su cr&#xed;tica mordaz a la institucionalizaci&#xf3;n tecnol&#xf3;gica del amor, Eva Illouz es una de las autoras m&#xe1;s reconocidas de entre los resultados de esta <italic>apertura</italic> amatoria. </p>
			<p>En <italic>El fin del amor: una sociolog&#xed;a de las relaciones negativas</italic>, la autora deja en evidencia de qu&#xe9; manera los desplazamientos de orden influyen en los paradigmas del amor. Para explicitar de forma clara la transformaci&#xf3;n sociopol&#xed;tica que padecen la producci&#xf3;n y la distribuci&#xf3;n de las relaciones sexoafectivas, una estrategia epistemol&#xf3;gicamente v&#xe1;lida es el an&#xe1;lisis dial&#xe9;ctico con el pasado. En esta l&#xed;nea, Illouz comienza dando cuenta de la certidumbre del sistema-cortejo premoderno -datado aproximadamente desde el siglo XVII hasta el siglo XIX- para la posterior elucidaci&#xf3;n de los v&#xed;nculos contempor&#xe1;neos. El cortejo se nos presenta, m&#xe1;s all&#xe1; de una pr&#xe1;ctica de seducci&#xf3;n, como un &#xab;andamiaje semi&#xf3;tico&#xbb; denso y formal que, estructurado desde &#xab;la desigualdad de g&#xe9;nero, la equiparaci&#xf3;n de sexualidad y pecado, la heteronormatividad (...) y la centralidad del matrimonio&#xbb;, dotaba de sentido, coherencia y cronograma a las interacciones y decisiones emocionales y pragm&#xe1;ticas (p. 71). Un conjunto de gestos ritualizados que produc&#xed;a una suerte de certidumbre normativa, existencial, emocional y, as&#xed;, ontol&#xf3;gica: el objetivo del matrimonio y la vida dom&#xe9;stica marcaba las normas y los valores morales y pol&#xed;ticos; la distinci&#xf3;n por g&#xe9;nero y sus roles marcaban coherencia y adecuaci&#xf3;n existencial entre la experiencia subjetiva propia y la experiencia objetiva social; las acciones se organizaban de tal manera que habilitaban a los sujetos de comprensi&#xf3;n y predicci&#xf3;n de los sentimientos; y, as&#xed;, el mundo material de las interacciones -ej. intercambio de regalos simb&#xf3;licos- sellaba las intenciones de los involucrados y permit&#xed;a el reconocimiento subjetivo -propio y ajeno-. Prueba de tal claridad de prescripciones, y sincronizaci&#xf3;n de actos e intenciones, la podemos encontrar, por ejemplo, en el manuscrito del amor que Ninon de Lenclos recoge perspicazmente en la correspondencia epistolar -datada en el siglo XVII- con el marqu&#xe9;s de S&#xe9;vigne, interesado en aprender el arte del cortejo. Esta retrospecci&#xf3;n le permite a nuestra autora demostrar con claridad, a trav&#xe9;s de un an&#xe1;lisis sociol&#xf3;gico-filos&#xf3;fico, c&#xf3;mo la lucha por la liberaci&#xf3;n sexual, la lucha contra la normatividad y la desigualdad de g&#xe9;nero, c&#xf3;mo la determinaci&#xf3;n del derecho y la capacidad de elegir, corresponde, al mismo tiempo, con la p&#xe9;rdida de esta certidumbre. </p>
			<p>Con el pretexto de la liberaci&#xf3;n del amor, la sexualidad pas&#xf3; paulatinamente del tab&#xfa; a una expresi&#xf3;n espectacular constante y acelerada a ojos de cualquier <italic>flaneur</italic>. A partir de los a&#xf1;os sesenta, esta se separ&#xf3; por completo de las reglas de parentesco; comenz&#xf3; a basarse en la acumulaci&#xf3;n de experiencias; consigui&#xf3; su independencia para con las esferas de las emociones y el matrimonio; y se consagr&#xf3; en el libre albedr&#xed;o desde el presupuesto del consentimiento. Para Illouz, esta revoluci&#xf3;n, a pesar de sus promesas pol&#xed;ticas, termin&#xf3; por limitarse a un proyecto econ&#xf3;mico. Desplazamientos culturales, como la privacidad jur&#xed;dica de la esfera sexual, la ciencia sexual del siglo XIX y la liberaci&#xf3;n de su car&#xe1;cter pecaminoso, revistieron la sexualidad con una condici&#xf3;n individual, natural y hed&#xf3;nica. En consecuencia, el sexo devino en ocio y consumo. Por un lado, los encuentros afectivos se trasladaron a los escenarios de tiempo libre -ej. bares, salones de baile, discotecas, restaurantes etc.-. Y por el otro, las industrias de los servicios terap&#xe9;utico-farmacol&#xf3;gicos, del cine y la publicidad, de los juguetes sexuales, y la industria de la pornograf&#xed;a configuraron nuevas pautas para la compra multifac&#xe9;tica del sexo. Este complejo de fen&#xf3;menos, que se ha denominado tambi&#xe9;n como &#xab;neoliberalismo sexual&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B7">de Miguel, 2015</xref>), no s&#xf3;lo no se libera de los valores patriarcales, sino que tambi&#xe9;n enmarca las relaciones sexoafectivas en la gram&#xe1;tica del libre mercado y la autoafirmaci&#xf3;n. La libertad sexual se asume, as&#xed;, como libertad negativa de consumo. Los objetivos pol&#xed;ticos de la eliminaci&#xf3;n de las fronteras sociales, &#xe9;tnicas y religiosas tradicionales, as&#xed; como la promoci&#xf3;n de lo que parec&#xed;a una emancipaci&#xf3;n colectiva hacia la autoafirmaci&#xf3;n y la autonom&#xed;a, resultaron ser tan ilustrados como fallidos. Lejos de una &#xe9;tica sexoafectiva ciega al g&#xe9;nero, Illouz retrata el amor actual como un orden incierto: convocado al fin. &#xab;Follada de una noche&#xbb;, &#xab;polvo sin ataduras&#xbb;, &#xab;revolc&#xf3;n&#xbb;, &#xab;rollo&#xbb;, &#xab;amigovio&#xbb;, &#xab;amigos con derechos&#xbb; &#xab;sexo casual&#xbb; (p. 36) son algunos de los t&#xe9;rminos que designan los tipos de relaciones populares de la &#xfa;ltima d&#xe9;cada. Illouz apela a la negatividad para hacer referencia a la ausencia absoluta de manuscritos; a la dificultad para identificar categor&#xed;as conceptuales, para saber en qu&#xe9; marco nos desenvolvemos y para predecir un curso probable de acci&#xf3;n; a una gesti&#xf3;n emocional des-guionizada e confusa, en tanto que carece de teleolog&#xed;a, encadena relaciones a corto plazo, donde las personas acumulan y abandonan relaciones con frecuencia y celeridad; a la privaci&#xf3;n de ejes que suministren una receta para el comportamiento afectivo, tanto en la vinculaci&#xf3;n como en la desvinculaci&#xf3;n, y, por tanto, a la ausencia de penalidades. Incertidumbre normativa, existencial, emocional y, as&#xed;, ontol&#xf3;gica.</p>
			<p>En los <italic>Feminist Love Studies</italic> se ha analizado, con m&#xe1;s o menos profundidad marxista, la co-constituci&#xf3;n de la esfera econ&#xf3;mica capitalista y la esfera pol&#xed;tico-sexual del amor, con especial &#xe9;nfasis en la posici&#xf3;n silenciada de las mujeres. Sin embargo, el trabajo de Illouz es ciertamente disruptivo en la medida en que, para comprender los v&#xed;nculos contempor&#xe1;neos, la autora introduce en el an&#xe1;lisis la variable significativa del advenimiento de nuevas tecnolog&#xed;as, como la aplicacion de citas Tinder, y sus s&#xed;ntomas sociales. </p>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<title>El (des) amor en tinder y la posici&#xf3;n del g&#xe9;nero femenino</title>
			<p>As&#xed; como la p&#xed;ldora anticonceptiva o la reproducci&#xf3;n asistida son fen&#xf3;menos t&#xe9;cnicos fundamentales para comprender las transformaciones culturales en relaci&#xf3;n a la identidad de g&#xe9;nero y el amor; el texto, la comunicaci&#xf3;n el&#xe9;ctrica, los medios de entretenimiento, la tecnolog&#xed;a de la informaci&#xf3;n, el ciberespacio o la realidad virtual han contribuido, contribuyen y contribuir&#xe1;n en los mismos desplazamientos normativos, existenciales, emocionales y ontol&#xf3;gicos. La diferencia entre el entrelazamiento fenomenol&#xf3;gico de manos, la correspondencia epistolar a pluma y el <italic>chat</italic> a dedo de <italic>Whatssap</italic> es principalmente t&#xe9;cnica y altera de forma cada vez m&#xe1;s sofisticada la sem&#xe1;ntica y la performance rom&#xe1;ntica. <xref ref-type="bibr" rid="B4">Byung-Chul Han (2021)</xref>, a hombros de Heidegger, se&#xf1;ala esta diferencia entre la mano y el dedo: el orden terrenal y el orden digital, la presentaci&#xf3;n y la representaci&#xf3;n, la estabilidad del suelo y los flujos de informaci&#xf3;n, las cosas y las no-cosas. Ya en 2015 el fil&#xf3;sofo se&#xf1;alaba con el dedo la muerte de Eros: auguraba la merma absoluta de los lazos por raz&#xf3;n de la l&#xf3;gica capitalista <italic>pant&#xe1;llica</italic> que procura la desaparici&#xf3;n del otro, de la fantas&#xed;a, de la transgresi&#xf3;n; la desaparici&#xf3;n del reconocimiento (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Han, 2015</xref>). Incluso antes, <xref ref-type="bibr" rid="B6">Illouz (2007)</xref> utiliz&#xf3; sagazmente la palabra <italic>cold</italic> para designar la intimidad fr&#xed;a, gris, quieta y resfriada que se deriva de este tipo de tecnolog&#xed;as. Bien entendido, si queremos comprender el orden actual del amor, es menester atender fen&#xf3;menos como el de Tinder, que tanto Illouz como Han traen a coalici&#xf3;n en sus recientes advertencias. La aplicaci&#xf3;n de citas tiene un mensaje claro: </p>
			<disp-quote>
				<p>&#xab;Coincide. Chatea. Queda. Usar Tinder es f&#xe1;cil y divertido: simplemente desliza a la derecha si te gusta alguien, o a la izquierda si pasas. Cuando alguien te corresponde, &#xa1;es un match! Hemos inventado un sistema en el que solo se consigue un match cuando el inter&#xe9;s es mutuo. Sin estr&#xe9;s. Sin rechazo. Solo tienes que seleccionar los perfiles que te interesan, chatear online con tus matches, y luego dejar el m&#xf3;vil a un lado para conocerlos en persona y construir algo juntos.&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Tinder Inc., 2021</xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Una vez se es usuario, en la pantalla de tu <italic>smartphone</italic> aparecen los perfiles uno a uno -im&#xe1;genes y descripciones personales- de los posibles pretendientes cerca de tu ubicaci&#xf3;n en tiempo real; con la l&#xf3;gica de <italic>swipe</italic>, un simple deslizamiento de dedo a derecha o izquierda, se eval&#xfa;a el potencial atractivo de unos tras otros, cual productos salidos de una l&#xed;nea de montaje. <italic>Like</italic> o <italic>dislike</italic>, as&#xed; de sencillo. El motivo de uso de la aplicaci&#xf3;n se asocia a la b&#xfa;squeda de parejas rom&#xe1;nticas significativas o de ensue&#xf1;o mientras que su resultado se asocia, en una medida considerable, al sexo casual o a la monogamia en serie. Tinder es la expresi&#xf3;n contempor&#xe1;nea de la utop&#xed;a rom&#xe1;ntica y la libertad individual que convierte los encuentros en una mercanc&#xed;a que se adquiere y se descarta: un &#xab;comerciante de amigos&#xbb; que te ofrece la acumulaci&#xf3;n de <italic>matches</italic> con los que puedes iniciar (o no) un <italic>chat</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Han, 2021</xref>). Un actor que, bajo la influencia de mecanismos econ&#xf3;micos y simb&#xf3;licos del capitalismo y sociedad del espect&#xe1;culo, moldea las relaciones bajo los atributos de ubicuidad, inmediatez, aceleraci&#xf3;n, diversi&#xf3;n, instrumentalizaci&#xf3;n e informalidad y, as&#xed;, acarrea procesos espec&#xed;ficos de valoraci&#xf3;n, evaluaci&#xf3;n y devaluaci&#xf3;n. La evaluaci&#xf3;n a dedo que incentiva e institucionaliza la l&#xf3;gica del <italic>swipe</italic> es veloz, de car&#xe1;cter binario y tiende a privilegiar a las im&#xe1;genes m&#xe1;s cercanas a los c&#xf3;digos y modelos estandarizados de la atracci&#xf3;n sexual; es unilateral y tiende interacciones superficiales; y, multiplicando el volumen de <italic>inputs,</italic> estas devienen fungibles y r&#xe1;pidamente obsoletas. Es en estos rasgos donde nuestra autora identifica como &#xab;capitalismo esc&#xf3;pico&#xbb; (p. 143), un capitalismo que crea valor econ&#xf3;mico formidable con la exhibici&#xf3;n de los cuerpos y la sexualidad -ahora a trav&#xe9;s de las pantallas-, donde la mirada es un instrumento esencial para la extracci&#xf3;n de la plusval&#xed;a est&#xe9;tica y visual. Un r&#xe9;gimen de im&#xe1;genes lleno de intercambios de datos y de miradas, en cuyo marco el capital er&#xf3;tico es un nuevo criterio de valor y la sexualizaci&#xf3;n un nuevo criterio de (d)evaluaci&#xf3;n. Ya contamos con resultados que advierten sobre la puntuaci&#xf3;n algor&#xed;tmica de deseabilidad que institucionaliza a&#xfa;n m&#xe1;s el mercado visual de los cuerpos atractivos: todos los usuarios de Tinder son evaluados en virtud de su nivel atractivo a trav&#xe9;s del procesamiento algor&#xed;tmico basado en la clasificaci&#xf3;n de tipo <italic>elo-score</italic>. Cuando se muestra tu perfil a una persona, &#xab;no se te empareja <italic>con</italic> ella, sino <italic>contra</italic> ella&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Duportail, 2019</xref>). En pocas palabras, si la persona en cuesti&#xf3;n tiene un nivel m&#xe1;s alto de popularidad y &#xe9;xito -esto es, tiene m&#xe1;s <italic>likes</italic> y <italic>matches</italic>- y le gustas, ganas puntos: tu posici&#xf3;n en el ranking sube. Al contrario, si tiene un nivel m&#xe1;s bajo y te desliza hacia la izquierda, es decir, no le gustas, los pierdes: tu posici&#xf3;n en el ranquin decae. En Tinder, con qui&#xe9;n coincides, y cu&#xe1;ndo, est&#xe1; determinado por el filtrado algor&#xed;tmico de tu nivel de deseabilidad. El capitalismo esc&#xf3;pico, basado en el espect&#xe1;culo y la competici&#xf3;n, en su dimensi&#xf3;n tanto social como t&#xe9;cnica, tambi&#xe9;n en Tinder, se concentra en la proliferaci&#xf3;n de la representaci&#xf3;n del cuerpo sexualizado, enfocado en mayor medida al cuerpo femenino. </p>
			<p>La sexualizaci&#xf3;n se define aqu&#xed; como la (auto)cosificaci&#xf3;n de un participante cuyo atractivo sexual es el &#xfa;nico factor que determina su valor personal y se basa en la belleza f&#xed;sica hegem&#xf3;nica con escaso margen. Cosificar es asumir un sujeto como objeto de mi poder y control, cuyo valor depende de mi mirada y aprobaci&#xf3;n. La teor&#xed;a feminista radical actual de la objetivizaci&#xf3;n recupera las nociones kantianas de dignidad, medios y fines, para apuntar que la sexualizaci&#xf3;n del cuerpo femenino -que es protag&#xf3;nico- es un proceso de intrumentalizaci&#xf3;n, reducci&#xf3;n y consumici&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Papadaki, 2021</xref>). Los procesos de desigualdad de g&#xe9;nero no s&#xf3;lo pueden ser activos, expl&#xed;citos, voluntarios y por fuerza, sino que tambi&#xe9;n pueden ser pasivos, involuntarios, resultados de la dificultad cognitiva -estructural- para atribuir valor y subjetividad a uno de los g&#xe9;neros. Este el mensaje tras la cr&#xed;tica de corte radical que hace <xref ref-type="bibr" rid="B7">Ana de Miguel (2015)</xref> a los pasajes er&#xf3;tico-sexuales, un tanto violentos, de Paul Preciado. Y con ella, Illouz coincide en que la dominaci&#xf3;n sexual contempor&#xe1;nea se manifiesta no s&#xf3;lo a trav&#xe9;s de la violencia masculina, sino tambi&#xe9;n en procesos difusos de la devaluaci&#xf3;n femenina, que, por cierto, los desarrollos de la tecnolog&#xed;a de la comunicaci&#xf3;n formalizan. Para Illouz, el sexo casual, hist&#xf3;ricamente asociado al poder masculino y alentado por tecnolog&#xed;as como Tinder, genera formas diferentes de valor social: &#xab;[l]as mujeres recurren al mercado de consumo para acicalar sus cuerpos con el fin de producir valor a la vez sexual y econ&#xf3;mico, mientras que los hombres consumen la producci&#xf3;n de valor sexual femenino para usarlo como indicador de estatus en palestras de competencia masculina&#xbb; (p. 308). A pesar de que no haya elemento intr&#xed;nseco a la sexualizaci&#xf3;n que sea degradante por s&#xed; mismo, &#xab;es m&#xe1;s bien el hecho de que la sexualidad est&#xe1; situada en un mercado [t&#xe9;cnico] controlado por [y para] hombres lo que hace de la sexualizaci&#xf3;n una experiencia de dominaci&#xf3;n para una parte y de humillaci&#xf3;n para la otra&#xbb; (p. 175). La libertad sexual conquistada en el orden del amor no es m&#xe1;s que la masculina, una marca de autonom&#xed;a, placer, poder y desapego, acelerada por el mercado y la tecnolog&#xed;a. Una pr&#xe1;ctica emergente resultante de la interacci&#xf3;n entre sexualidad, evaluaci&#xf3;n visual y tecnolog&#xed;a, y que sugiere esta condici&#xf3;n (auto)cosificadora, es el <italic>sexting</italic>. Illouz define el <italic>sexting</italic> como la pr&#xe1;ctica de comunicaci&#xf3;n extendida de enviar im&#xe1;genes sexuales a trav&#xe9;s del <italic>chat</italic>. El sexting no es otra cosa que una forma de autocosificiaci&#xf3;n que, para Illouz, deval&#xfa;a los encuentros y la sexualidad femenina -ya sea por la facilidad de reemplazamiento como por la r&#xe1;pida obsolescencia del valor-. Los cuerpos son percibidos a priori como un conjunto de partes corporales: el cuerpo se fracciona en pechos, genitales, culos, piernas, u&#xf1;as de gel&#x2026; mientras que la noci&#xf3;n hol&#xed;stica del yo se ignora. En una &#xe9;poca y lugar donde la lucha por la igualdad de g&#xe9;nero es m&#xe1;s p&#xfa;blicamente aclamada que nunca y donde, parad&#xf3;jicamente, las representaciones extrapoladas del cuerpo son objeto de medici&#xf3;n y clasificaci&#xf3;n social, as&#xed; como existencias del mercado sexual, en una &#xe9;poca y lugar tal, la posici&#xf3;n de las mujeres es tremendamente delicada. En realidad, la autocosificaci&#xf3;n es empoderante porque permite a las mujeres generar valor econ&#xf3;mico y simb&#xf3;lico a partir del cuerpo, lo cual concede una sensaci&#xf3;n de placer. Se trata de una especie de autoinstrumentalizaci&#xf3;n que confiere la capacidad de instrumentalizar a otros. Para Illouz, sin embargo, esta autocosificaci&#xf3;n empoderante para con la mirada masculina, alentada por la libertad sexual y las tecnolog&#xed;as sexoafectivas, es el &#xab;moj&#xf3;n&#xbb; de la lucha feminista (p. 109). Mientras toda sensaci&#xf3;n de empoderamiento pase por la industrializada e institucionalizada mirada masculina, el valor simb&#xf3;lico y econ&#xf3;mico del sujeto masculino se incrementar&#xe1; en detrimento del sujeto femenino, cuyo propio reconocimiento y autoestima, su dignidad, que dir&#xed;a Kant, estar&#xe1; en una posici&#xf3;n de inestabilidad e inseguridad. Las mujeres est&#xe1;n sujetas en una posici&#xf3;n de (auto)cosificaci&#xf3;n que &#xab;empodera porque pone en marcha los mecanismos de la valuaci&#xf3;n&#xbb; y, al mismo tiempo, &#xab;crea incertidumbre ontol&#xf3;gica porque resulta dif&#xed;cil desenredar la subjetivaci&#xf3;n de la cosificaci&#xf3;n&#xbb; (p. 207). El fen&#xf3;meno del <italic>revenge porn</italic>, categorizado como ciber-violencia, es un indicio de c&#xf3;mo el valor del yo femenino es a&#xfa;n m&#xe1;s y m&#xe1;s r&#xe1;pida y masivamente demandado y desechado con la incursi&#xf3;n de las tecnolog&#xed;as. Esta pr&#xe1;ctica -mayormente masculina- de distribuir p&#xfa;blica y recreativamente, sin consentimiento e incluso con &#xe1;nimo de lucro, ya sea por plataformas de comunicaci&#xf3;n o p&#xe1;ginas web, im&#xe1;genes sexuales extra&#xed;das de un previo <italic>sexting</italic> consentido es s&#xed;ntoma evidente de la desigualdad de g&#xe9;nero, as&#xed; como del margen reducido para la confianza, la condici&#xf3;n confusa y superficial del consentimiento y la ausencia de certidumbre que amenaza la autoestima.</p>
			<p>Dado que la sexualizacion generalizada -que funciona como un anclaje inicial, como una epistemologia, como una manera de conocer personas y relaciones- se experimenta como empoderamiento y cosificacion, Illouz encuentra en este fen&#xf3;meno la justificaci&#xf3;n sociot&#xe9;cnica de la incertidumbre ontol&#xf3;gica en la que incurre parad&#xf3;jicamente la libertad neoliberal del deseo y la elecci&#xf3;n. La incertidumbre ontol&#xf3;gica se comprende ahora como la dificultad para mantener en pie un sentido de la estima y la identidad que se resista a la disponibilidad para la mirada de los otros y a la aprobaci&#xf3;n sexual de los dem&#xe1;s, as&#xed; como a la instrumentalizaci&#xf3;n a trav&#xe9;s del sexo. Los usuarios de Tinder son tanto evaluadores como evaluados, consumen im&#xe1;genes como constituyen im&#xe1;genes y, por tanto, no es certero qui&#xe9;n es objeto y qui&#xe9;n es sujeto en una relaci&#xf3;n en la cual las interacciones parten de la sexualizaci&#xf3;n. Los sujetos se sienten cosificados y, al mismo tiempo, en tanto que se autocosifican y cosifican a otros, se sienten empoderados. As&#xed;, el soporte tecnol&#xf3;gico del consumo sexual agudiza la condici&#xf3;n cosificante y cosificada del usuario. Incluso m&#xe1;s, recuperando los t&#xe9;rminos metaf&#xed;sicos de <xref ref-type="bibr" rid="B4">Han (2021)</xref>, esta (auto)cosificaci&#xf3;n agudizada tiene lugar en el terreno de las no-cosas, donde los datos son maleables, transferibles y propiedad de empresa, mientras que los usuarios est&#xe1;n desprovistos del mismo cuerpo con cuya representaci&#xf3;n adquieren valor social. La auto-no-cosificaci&#xf3;n -que no subjetivaci&#xf3;n- es un t&#xe9;rmino enrevesado que, sin embargo, nos permite constatar la p&#xe9;rdida de la dimensi&#xf3;n fenomenol&#xf3;gica. El dominio tecnol&#xf3;gico de la sexualizaci&#xf3;n confunde e incluso censura los intercambios y expresiones emocionales y el soporte tecnol&#xf3;gico del consumo sexual merma a&#xfa;n m&#xe1;s el reconocimiento subjetivo. Merma la confianza, la vulnerabilidad, la desnudez que arropa. La angustia del sujeto sumido en la incertidumbre no deriva aqu&#xed; de la sexualidad promiscua, como pod&#xed;a ser en el sistema-cortejo premoderno, sino de lo que el exceso de aquella no permite: deriva de las mismas emociones cuyos afectos vinculantes se perciben como una amenaza para el imperativo capitalista de la autonom&#xed;a. La vida interior del usuario se vuelve indeterminada, incapaz de reconocer sus sentimientos, en perpetua b&#xfa;squeda de satisfacci&#xf3;n, que, sin embargo, no alcanza. La libertad sexual entra en conflicto y compite con la libertad emocional. Esto explica la deriva de la norma sexoafectiva hacia el no-v&#xed;nculo. La caracter&#xed;stica clave de esta lectura es la ausencia de involucraci&#xf3;n -de reconocimiento, reciprocidad y respeto-: los sujetos no quieren o no son capaces de apegarse, de entablar relaciones significativas. En palabras de la autora, se trata de &#xab;procesos de desamor&#xbb; o de &#xab;elecci&#xf3;n de la des-elecci&#xf3;n&#xbb; (p. 44), motivados por los medios para el placer, la autoproyecci&#xf3;n y la autoexpresi&#xf3;n. Mientras que el divorcio es la categor&#xed;a m&#xe1;s p&#xfa;blica y m&#xe1;s institucionalizada de la no-elecci&#xf3;n, el <italic>ghosting</italic> es la categor&#xed;a m&#xe1;s com&#xfa;n, actual y agresiva. El fen&#xf3;meno del <italic>ghosting</italic> es la pr&#xe1;ctica de cesar toda comunicaci&#xf3;n e ignorar cualquier intento de acercamiento, sin ninguna advertencia o justificaci&#xf3;n aparente: la libertad de abandonar contratos sexuales y/o rom&#xe1;nticos en cualquier momento. Tal y como dice la autora, de forma po&#xe9;tica, se trata de &#xab;preferir la salida a la voz&#xbb; (p. 290). Este fen&#xf3;meno contempor&#xe1;neo es el s&#xed;ntoma de la irresponsabilidad emp&#xe1;tica generalizada de preferir la huida a la negociaci&#xf3;n emocional. Entablar estas complejas negociaciones, que exigen sinceridad y vulnerabilidad, amenaza las fronteras del yo y la estabilidad de la autonom&#xed;a. La cr&#xed;tica al contractualismo sexoafectivo que encontramos en este resultado pone en entredicho el optimismo de Anthony Giddens y se aproxima, a&#xfa;n con m&#xe1;s matices, el pesimismo de Zigmunt Bauman. El contrato es un protocolo moral capitalista que presupone la libre voluntad de entrar en una interacci&#xf3;n basada en preferencias propias. Sin embargo, mientras que el contrato social emancip&#xf3; a los hombres en la esfera pol&#xed;tica, como iguales, el contrato sexual ha sujetado a las mujeres a la esfera econ&#xf3;mica, como id&#xe9;nticas. La autora muestra c&#xf3;mo esta noci&#xf3;n del contrato consensual es inadecuada porque oculta el hecho de las mujeres y los hombres suscriben contratos sexuales en desigualdad de condiciones; las emociones y la atracci&#xf3;n sexual no se ajustan de forma equitativa; la rescisi&#xf3;n de los contratos emocionales-sexuales no acarrea penalidades de modo que la ruptura constituye una amenaza plausible y permanente para la autoestima; y, as&#xed;, los &#xab;participantes las abordan y monitorean tomando en cuenta la probabilidad de un final inminente, con estrategias para el c&#xe1;lculo y la evitaci&#xf3;n de riesgo que fomentan el abandono preventivo&#xbb; (p. 256). </p>
			<p>Sin negar, por supuesto, que la esperanza de la libertad sexoafectiva ha cumplido muchas de sus promesas para la igualdad de sexos -ej. el libre derecho al placer y la distribuci&#xf3;n equitativa del trabajo dom&#xe9;stico- Illouz ha demostrado c&#xf3;mo ciertas din&#xe1;micas moderadas por fuerzas econ&#xf3;micas y sociales determinan la proliferaci&#xf3;n de la no-formaci&#xf3;n de v&#xed;nculos y de la disoluci&#xf3;n de v&#xed;nculos establecidos. A trav&#xe9;s del an&#xe1;lisis dos casos paradigm&#xe1;ticos, a saber, el sexo casual como expresi&#xf3;n de la deselecci&#xf3;n antecedente -cuyo s&#xed;ntoma contempor&#xe1;neo es la pr&#xe1;ctica del <italic>sexting-</italic>, y el divorcio como deselecci&#xf3;n consiguiente -cuyo s&#xed;ntoma contempor&#xe1;neo es la pr&#xe1;ctica de <italic>ghosting</italic>-, este resultado concluye que la incertidumbre, lejos de ser la antesala del amor abierto, es el caldo de cultivo del desamor como orden. La devaluaci&#xf3;n y la incertidumbre emergen como precio a pagar por el incremento de la libertad de consumo. La autocosificaci&#xf3;n fomenta la incertidumbre ontol&#xf3;gica y opera como una injusticia epist&#xe9;mica que expropia de los sujetos, especialmente femeninos, la capacidad de reconocer y reconocerse, de confiar y confiarse. Este fen&#xf3;meno se suma a la lista de procesos <italic>auto</italic> -autotransparencia, autopublicidad, autoconsumo, autoexplotaci&#xf3;n- propios del usuario en la nueva cultura. </p>
		</sec>
		<sec id="sec3">
			<title>El futuro del amor: las tecnolog&#xed;as sexoafectivas</title>
			<p>Pese al t&#xed;tulo que encabeza el resultado de Illouz -el fin del amor-, la autora no se posiciona desde el puro pesimismo, ni postula un estado apocal&#xed;ptico del amor. Este libro no sustenta -con la cualificaci&#xf3;n de negatividad- la inadecuaci&#xf3;n moral del sexo casual comparada con una supuesta virtud de la monogamia a largo plazo. Nuestra autora se limita a demostrar que el consumo, la tecnolog&#xed;a y la sexualizaci&#xf3;n son los elementos organizadores del nuevo orden del amor y la abundancia y la intercambiabilidad de las mercanc&#xed;as sexuales son los modos operativos de los no-v&#xed;nculos. Este resultado da cuenta de una incertidumbre constitutiva que se alimenta por una cultura de consumo, as&#xed; como por las asimetr&#xed;as de g&#xe9;nero que conservan gran parte de su vigencia en la organizaci&#xf3;n competitiva de Tinder. Su lectura deja en evidencia c&#xf3;mo los aleteos de mariposa, a saber, los fen&#xf3;menos pol&#xed;ticos, econ&#xf3;micos, culturales y t&#xe9;cnicos que parecen fugaces, pueden desembocar grandes cambios hasta en lo m&#xe1;s cotidiano. Es m&#xe1;s, si se me permite, se trata de un resultado que aletea. Sin embargo, para un lector cr&#xed;tico, no agota la v&#xed;a para el objetivo de la <italic>apertura</italic> amatoria. Hemos visto como con la incursi&#xf3;n de las tecnolog&#xed;as genera nuevos espacios para la violencia, sean sintom&#xe1;ticas y expl&#xed;citas como el <italic>porn revenge</italic> o estructurales e impl&#xed;citas como la reificaci&#xf3;n del g&#xe9;nero femenino. Empero, la posibilidad de que las tecnolog&#xed;as sexoafectivas tambi&#xe9;n puedan generar nuevos espacios para el bienestar sexoafectivo brilla por su ausencia. Es hora de dejar de sobreestimar, con nostalgia, la retrospecci&#xf3;n. </p>
			<p>La cr&#xed;tica del presente debe co-constituirse con preguntas abiertas hacia el futuro. <xref ref-type="bibr" rid="B10">Remedios Zafra (2021)</xref>, ante la angustia de la nueva cultura, proclama la recuperaci&#xf3;n de la voz colectiva, la intimidad compartida, el poder de la fragilidad y, a hombros de Ernst Bloch, postula la esperanza activa, la mirada cr&#xed;tica al futuro, como un m&#xe9;todo te&#xf3;rico-pol&#xed;tico adecuado. &#xbf;Acaso es posible una alianza entre la producci&#xf3;n feminista y tecnol&#xf3;gica? &#xbf;es plausible producir versiones menos problem&#xe1;ticas de las tecnolog&#xed;as sexoafectivas? &#xbf;c&#xf3;mo y en qu&#xe9; medida podr&#xed;a un desarrollo y un uso responsable generar un orden deseable del amor? &#xbf;podr&#xed;a dicha configuraci&#xf3;n reordenar y redistribuir el conocimiento y las responsabilidades socio-emocionales o est&#xe1; condenada a generar asimetr&#xed;as de poder epist&#xe9;micas y de g&#xe9;nero? En el debate actual de la filosof&#xed;a del amor, el an&#xe1;lisis cr&#xed;tico se ha extendido hasta su futuro tecnol&#xf3;gico e incentiva la discusi&#xf3;n en torno a los riesgos y beneficios de (el poder de) las tecnolog&#xed;as sexoafectivas (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Grahle <italic>et al.,</italic> 2022</xref>). Debemos recordar que el advenimiento de estas ha procurado una ampliaci&#xf3;n de las redes sociales -a pesar de constricciones f&#xed;sicas y geopol&#xed;ticas- y una especificidad de lo que cada usuario quiere encontrar -existen aplicaciones de citas <italic>gluten free</italic>, LGTBIQ+, feministas, para <italic>celebrities</italic> etc.-. La posici&#xf3;n optimista del futuro tecnol&#xf3;gico del amor apunta a la optimizaci&#xf3;n de las relaciones sexoafectivas: si el amor es practicar un arte, la comprensi&#xf3;n y el desarrollo tecnol&#xf3;gico podr&#xed;a capacitarnos de m&#xe1;s conocimiento y conciencia sobre lo que sentimos, pensamos y hacemos en el amor y, as&#xed;, de m&#xe1;s posibilidades, control, agencia y autonom&#xed;a emocional. Una promesa capaz de responder y responsabilizarse de la constataci&#xf3;n feminista que reconoce la tensi&#xf3;n entre la idea del amor como fuente vital de empoderamiento y la idea del amor como generador de asimetr&#xed;as de poder de g&#xe9;nero: el dominio tecnol&#xf3;gico puede aparecer aqu&#xed; como una posible alternativa futura al dominio patriarcal. Que las plataformas de citas tengan el potencial de asistir en el conocimiento y formaci&#xf3;n de relaciones sexoafectivas m&#xe1;s libres y satisfactorias es una promesa a considerar. Hay que ser conscientes de que se trata de una promesa muy ambiciosa que no est&#xe1; desprovista de fisuras y objeciones. Sin embargo, pensar el devenir tecnol&#xf3;gico es una forma de reconocer la contingencia de los productos actuales. Sin comprometer ninguna relaci&#xf3;n causal directa, la reificaci&#xf3;n de las mujeres y el detrimento de la dimensi&#xf3;n emocional no perecer&#xe1; mientras, como hace desafortunadamente Illouz, mantengamos la reificaci&#xf3;n de las tecnolog&#xed;as; es decir, mientras demos Tinder por hecho. </p>
			<p>No son pocas las personas que se han enamorado a trav&#xe9;s de Tinder; tampoco es nimia la cantidad de dinero que gener&#xf3; la aplicaci&#xf3;n en la pandemia del Covid-19; no fue casual su momento protag&#xf3;nico en la guerra de Ucrania; tampoco podemos ignorar el incremento de casos de estafa, extorsi&#xf3;n y asesinato por su medio. Tinder es constitutivo de nuestro tiempo y sociedades. Una suscribe la necesidad de un an&#xe1;lisis feminista del orden actual del amor que recoja como objeto de estudio exhaustivo el desarrollo de las tecnolog&#xed;as emergentes. Con la lectura de Illouz comprendemos la compleja afinidad entre el amor y el capitalismo, as&#xed; como su intr&#xed;nseca desigualdad de g&#xe9;nero. Ahora bien, por un lado, no podemos seguir sosteniendo que la integraci&#xf3;n de las tecnolog&#xed;as sexoafectivas no cambia el <italic>qu&#xe9;</italic> sino &#xfa;nicamente el <italic>c&#xf3;mo</italic> de la intimidad, la pasi&#xf3;n y el compromiso<italic>.</italic> Por el otro, junto con la comprensi&#xf3;n de las nuevas violencias que produce y reproduce Tinder, es menester comprender los beneficios que su soporte t&#xe9;cnico ofrece -y podria ofrecer- para intervenir en su futuro y, as&#xed;, salvar el fin del amor. </p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>Referencias</title>
			<ref id="B1">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Duportail</surname>
							<given-names>Judith</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2019</year>
					<source>El Algoritmo del Amor. Un viaje a las entra&#xf1;as de Tinder</source>
					<publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
					<publisher-name>Editorial Contra</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B2">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="editor">
						<string-name>
							<surname>Garc&#xed;a-Andrade</surname>
							<given-names>Adriana</given-names>
						</string-name>
						<string-name>
							<surname>Gunnarsson</surname>
							<given-names>Lena</given-names>
						</string-name>
						<string-name>
							<surname>J&#xf3;nasd&#xf3;ttir</surname>
							<given-names>Anna G.</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2018</year>
					<source>Feminism and the Power of Love: Interdisciplinary interventions</source>
					<publisher-loc>London</publisher-loc>
					<publisher-name>Routledge</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B3">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="editor">
						<string-name>
							<surname>Grahle</surname>
							<given-names>Andr&#xe9;</given-names>
						</string-name>
						<string-name>
							<surname>Mckeever</surname>
							<given-names>Natasha</given-names>
						</string-name>
						<string-name>
							<surname>Saunders</surname>
							<given-names>Joe</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2022</year>
					<source>Philosophy of Love in the Past, Present, and Future</source>
					<publisher-loc>New York</publisher-loc>
					<publisher-name>Routledge</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B4">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Han</surname>
							<given-names>Byung-Chul</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2021</year>
					<source>No-cosas. Quiebras del mundo de hoy</source>
					<publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
					<publisher-name>Taurus</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B5">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Han</surname>
							<given-names>Byung-Chul</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2015</year>
					<source>La agon&#xed;a de Eros</source>
					<publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
					<publisher-name>Herder</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B6">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Illouz</surname>
							<given-names>Eva</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2007</year>
					<source>Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo</source>
					<publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
					<publisher-name>Katz Editores</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B7">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>de Miguel</surname>
							<given-names>Ana</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2015</year>
					<source>Neoliberalismo sexual: el mito de la libre elecci&#xf3;n</source>
					<publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
					<publisher-name>C&#xe1;tedra</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B8">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Papadaki</surname>
							<given-names>Evangelia</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<comment>Lina</comment>
					<publisher-name>Spring</publisher-name>
					<year>2021</year>
					<chapter-title>Feminist Perspectives on Objectification</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<string-name>
							<surname>Zalta</surname>
							<given-names>Edward N.</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<source>The Stanford Encyclopedia of Philosophy</source>
					<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://plato.stanford.edu/archives/spr2021/entries/feminism-objectification/">https://plato.stanford.edu/archives/spr2021/entries/feminism-objectification/</ext-link>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B9">
				<mixed-citation publication-type="other">
					<person-group person-group-type="author">
						<collab>Tinder Inc.</collab>
					</person-group>
					<year>2021</year>
					<source>Tinder: Citas y Amigos</source>
					<comment>aplicaci&#xf3;n m&#xf3;vil</comment>
					<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://apps.apple.com/es/app/tinder-citas-y-amigos/id547702041">https://apps.apple.com/es/app/tinder-citas-y-amigos/id547702041</ext-link>
				</mixed-citation>
			</ref>
			<ref id="B10">
				<mixed-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<string-name>
							<surname>Zafra</surname>
							<given-names>Remedios</given-names>
						</string-name>
					</person-group>
					<year>2021</year>
					<source>Fr&#xe1;giles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura</source>
					<publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
					<publisher-name>Anagrama</publisher-name>
				</mixed-citation>
			</ref>
		</ref-list>
	</back>
</article>