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            <alt-title>Cuesti&#x00F3;n de aterrizaje: de vuelta a la Tierra ante la crisis ecol&#x00F3;gica</alt-title>
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      <p>
         <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> recoge, ya de manera p&#x00F3;stuma, una serie de conversaciones entre Nicolas Truong, periodista del diario franc&#x00E9;s <italic toggle="yes">Le Monde</italic>, y Bruno Latour, quiz&#x00E1; uno de los fil&#x00F3;sofos m&#x00E1;s importantes en lo que va de siglo en relaci&#x00F3;n a los estudios sobre la ecolog&#x00ED;a transformadora y la sociolog&#x00ED;a de las ciencias. Para el que no conozca el legado que ha dejado Latour, este escrito supone una estupenda oportunidad para adentrarse en sus hip&#x00F3;tesis, pues a trav&#x00E9;s de la lectura se puede comprender -a groso modo- el trabajo al que el fil&#x00F3;sofo dedic&#x00F3; su vida, as&#x00ED; como sus principales aportes te&#x00F3;ricos, ya de por s&#x00ED; bastante complejos. De cualquier modo, el texto sirve para clarificar toda la metaf&#x00ED;sica latourniana y lo hace a trav&#x00E9;s de un lenguaje accesible a todos los p&#x00FA;blicos. La intenci&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica que impregna el libro hace de &#x00E9;l un manual de entrada al <italic toggle="yes">des-conocimiento</italic> de Latour, quien gran parte de su carrera la dedic&#x00F3; a desmoronar por completo los h&#x00E1;bitos epistemol&#x00F3;gicos y las creencias arraigadas sobre lo sagrado de las pr&#x00E1;cticas cient&#x00ED;fico-filos&#x00F3;ficas. Desde el parlamento de los mudos hasta la agencia propia de los objetos o los modos de existencia, <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> hace un repaso bastante &#x00E1;gil sobre las cuestiones que m&#x00E1;s interesaron al fil&#x00F3;sofo, dejando ver c&#x00F3;mo la incredulidad y quiz&#x00E1;s un escepticismo enraizado en sus h&#x00E1;bitos intelectuales hicieron de &#x00E9;l uno de los pensadores que m&#x00E1;s vuelcos han dado a lo establecido desde los tiempos de Kant o Marx. Tal y como bromea en el pr&#x00F3;logo: &#x00AB;A la Tierra que se mueve de Galileo hab&#x00ED;a que a&#x00F1;adir la Tierra que se conmueve de Lovelock&#x00BB; (p. 11-12), a lo que deber&#x00ED;amos apuntar: <italic toggle="yes">que no tendr&#x00ED;a sentido si no es en el pasmo de la Tierra que se activa de Latour</italic>. Y es que es precisamente en esa activaci&#x00F3;n de todo lo que puebla el planeta donde el autor ha destacado m&#x00E1;s a lo largo de su carrera.</p>
      <p>
         <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> se presenta desglosado en nada m&#x00E1;s y nada menos que doce cap&#x00ED;tulos; pero la cantidad de divisiones no debe enga&#x00F1;arnos: en realidad, el texto es producto de una conversaci&#x00F3;n fluida y guiada en la que diversas tem&#x00E1;ticas se entrelazan a lo largo de la lectura. As&#x00ED;, cada secci&#x00F3;n de contenido beber&#x00E1; de la anterior y servir&#x00E1; asimismo de punto de partida para la siguiente. En suma, el libro se presenta como una lectura f&#x00E1;cil, bien sintetizada y desarrollada, en la que Latour nos da muestra de sus quehaceres metodol&#x00F3;gicos y las l&#x00ED;neas que vehicularon su largo recorrido filos&#x00F3;fico. Si nos vamos al principio, el texto comienza dejando ver c&#x00F3;mo la situaci&#x00F3;n ecosocial actual dista mucho de lo que se pudiera arg&#x00FC;ir hace 50 o 70 a&#x00F1;os. Seg&#x00FA;n Latour, las grandes transformaciones de la primera revoluci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica tuvieron mucho sentido en su tiempo, pero, echando la vista al siglo pasado, no han dado tantos frutos como lo que se hace ver. De hecho, argumenta que aquellos vuelcos al pensamiento tan solo sirvieron para desontologizar a los seres mismos, considerando <italic toggle="yes">objetos disponibles</italic> -para los quehaceres humanos- todo aquello que forma parte de la corteza terrestre. Sin embargo, el d&#x00ED;a de hoy es distinto al de ayer y, as&#x00ED;, las concepciones que tengamos de las relaciones en la Tierra -o mejor, dependencias- deben mutar para actualizarse a las necesidades de nuestro tiempo: &#x00AB;si nos encontramos rodeados por seres compuestos que se superponen, sin que nunca lleguemos a saber si son exactamente amigos o enemigos, y con los cuales va a ser necesario ponerse de acuerdo, ya no es el mismo mundo&#x00BB; (p. 36). Lo que m&#x00E1;s curioso resulta al fil&#x00F3;sofo sobre este malentendido que nos acucia hoy, sorprendentemente, es que negamos con creces la existencia del desacuerdo, ignorando la situaci&#x00F3;n en la cual nos encontramos: ese es &#x00AB;el gran enigma del siglo XX&#x00BB; que, tristemente, todav&#x00ED;a perdura (p. 42). As&#x00ED;, Latour insta a dejar de pensar en lo que nos rodea como objetos sin agencia y, en cambio, entrar en di&#x00E1;logo con el resto de seres para de este modo poder articular entre todos -y todo- las nuevas &#x00AB;condiciones de habitabilidad del planeta&#x00BB; (p. 51), que son las que componen la cosmovisi&#x00F3;n latournania y con las cuales el autor nos anima a re-orientarnos ante la crisis ecol&#x00F3;gica. Bacterias, animales, plantas, piedras, monta&#x00F1;as, oc&#x00E9;anos, la corteza terrestre&#x2026;, todos ellos son considerados agentes activos de un planeta que, seg&#x00FA;n Latour, se ha convertido en sistema pol&#x00ED;tico: ejerce presi&#x00F3;n, tiene control y gobernabilidad sobre los humanos.  </p>
      <p>Siendo esto as&#x00ED;, &#x00BF;c&#x00F3;mo es que no nos hemos levantado ya contra la hegemon&#x00ED;a de la resignaci&#x00F3;n&#x003F; Muy sencillo: estamos en ello. En medio de la fina capa de vida que es Gaia, seg&#x00FA;n explica, est&#x00E1; habiendo un resurgir de las conciencias con la nueva &#x00AB;clase ecol&#x00F3;gica&#x00BB;: una clase cultural formada por aquellos que por fin se han dado cuenta de que lo necesario para subsistir no es producir, sino extender los l&#x00ED;mites de la habitabilidad del planeta (p. 69). Esta clase geol&#x00F3;gica se encuentra inmersa en la tarea de ecologizar, que no es otra cosa sino un modo de &#x00AB;componer&#x00BB;, es decir, su labor principal consiste en reordenar las piezas de una realidad que ha permanecido sesgada y dividida desde los tiempos de los modernos. El horizonte &#x00AB;no es el progreso, pero aun as&#x00ED; es la prosperidad&#x00BB; (p. 73). Para Latour, as&#x00ED; ser&#x00E1; como debamos <italic toggle="yes">aterrizar</italic>, a trav&#x00E9;s de nuevos m&#x00E9;todos epistemol&#x00F3;gicos que den cuenta de la potencia de todas las agencias; una heterogeneidad transdisciplinar e interespecie que se materialice a trav&#x00E9;s de las actividades colectivas convertidas en &#x00AB;dispositivos pedag&#x00F3;gicos&#x00BB; (p. 84). &#x00C9;l mismo se reconoce como miembro de esta clase ecol&#x00F3;gica, y argumenta que aquello a lo que ha dedicado su vida no ha sido la Filosof&#x00ED;a o la sociolog&#x00ED;a de las ciencias, sino una especie de &#x00AB;filosof&#x00ED;a emp&#x00ED;rica&#x00BB; que no elucubra por s&#x00ED; sola, como de costumbre suele ocurrir, sino que <italic toggle="yes">depende</italic> de otras disciplinas, colectivos y agentes para formular sus hip&#x00F3;tesis (p. 83). En un ejercicio de humildad, explica: &#x00AB;La realidad es que el se&#x00F1;or Latour no sabe, pero siente que se tiene que pensar algo; necesita trabajar con otros para conseguirlo y lo que aprenda ser&#x00E1; el resultado de este trabajo conjunto y de las reacciones de los visitantes&#x00BB; (p. 84). Es por ello que tambi&#x00E9;n concede a las artes un papel especial a la hora de articular y reformular las cuestiones ecol&#x00F3;gicas, ya que a trav&#x00E9;s de las met&#x00E1;foras son capaces de materializar conceptos abstractos que interpelan al p&#x00FA;blico y las sociedades. Pero la clase ecol&#x00F3;gica no solo est&#x00E1; formada por una ciudadan&#x00ED;a eco-consciente, sino que a continuaci&#x00F3;n pasa a describir c&#x00F3;mo la religi&#x00F3;n tiene potencial para desarrollar tambi&#x00E9;n un papel protagonista. La instituci&#x00F3;n de la Iglesia, que antes luchaba contra la Modernidad, ahora que esta ha quedado desacreditada debe actualizarse ante los retos del Nuevo R&#x00E9;gimen Clim&#x00E1;tico, y as&#x00ED; lo empieza a hacer el Papa Francisco, tal y como se ha visto en su texto del <italic toggle="yes">Laudato&#x2019;Si</italic>, publicado en 2015, donde da cuenta de la emergencia planetaria y de la necesidad de sumarse al cambio (p. 94). Es m&#x00E1;s, Latour afirma que la religi&#x00F3;n, asociada a la idea de verdad a trav&#x00E9;s de la creaci&#x00F3;n de mitos, tiene hoy una estupenda oportunidad para rearticular el tejido de la devoci&#x00F3;n e incorporarse a la tarea de &#x00AB;recivilizar&#x00BB; (p. 96). </p>
      <p>Una vez explicada la situaci&#x00F3;n de negaci&#x00F3;n actual y el surgimiento de las conciencias &#x00E1;vidas por explorar y reparar, el autor vuelve de nuevo a lo que ha supuesto uno de los pilares fundamentales de su pensamiento: la des-composici&#x00F3;n del conocimiento. As&#x00ED;, entra en di&#x00E1;logo con las ciencias para sacarlas de su pedestal de objetividad y enredarlas en el mundo real: las trae de vuelta a la Tierra, las sit&#x00FA;a. Comienza por afirmar que &#x00AB;la objetividad es una cosa producida, fabricada&#x00BB; (p. 98), es decir, las verdades promulgadas por los descubrimientos cient&#x00ED;ficos no podr&#x00ED;an darse si no fuera por la peculiaridad de los laboratorios, que no son lugares comunes, sino entornos construidos al detalle capaces de favorecer ciertas condiciones de existencia para algunos agentes. De este modo, el conocimiento que generan las ciencias no es <italic toggle="yes">per se</italic> sobre lo que ocurre en el mundo, sino que es un saber fabricado, un conocimiento edificado cuidadosamente que, ante cualquier aspaviento de alguna de las dimensiones que se extienden en la vida terrestre, ya sea lo social, lo cultural, lo pol&#x00ED;tico, lo geol&#x00F3;gico&#x2026;, puede venirse abajo. Con esto Latour no defiende que no existan los hechos cient&#x00ED;ficos, ni mucho menos; de hecho, a lo largo de sus largos estudios sobre sociolog&#x00ED;a de las ciencias, ha sido un f&#x00E9;rreo defensor de la producci&#x00F3;n de objetividad cient&#x00ED;fica, eso s&#x00ED;, afirma que se debe reconocer la acci&#x00F3;n del cuerpo socio-ecol&#x00F3;gico que posibilita esos descubrimientos. Los avances cient&#x00ED;ficos no vienen de la nada: no <italic toggle="yes">se da</italic> el pensamiento aislado de una mente privilegiada que llega a unas conclusiones en un entorno controlado, sino que el cuerpo social y pol&#x00ED;tico que financia la investigaci&#x00F3;n interviene en esos procesos, como tambi&#x00E9;n lo har&#x00E1; la cultura, el ecosistema e, incluso, los propios protagonistas del citado avance -ya sean bacterias, virus, part&#x00ED;culas&#x2026;- que ser&#x00E1;n los principales actores de la revoluci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica en cuesti&#x00F3;n. As&#x00ED;, la &#x00AB;epistemolog&#x00ED;a todoterreno&#x00BB; no existe (p. 111), la ciencia est&#x00E1; inmersa en lo social, lo pol&#x00ED;tico y la opini&#x00F3;n, y es gracias a estas &#x00FA;ltimas que puede producir objetividad. La ciencia aislada, de bata blanca y sin ninguna infusi&#x00F3;n del afuera, como suspendida en ninguna parte, es un modo de existir que todav&#x00ED;a no ha <italic toggle="yes">aterrizado.</italic> Es por ello que Latour defiende la transdisciplinariedad de la que se hablaba hace unas l&#x00ED;neas, pues considera necesario no solo la participaci&#x00F3;n de los distintos agentes, sino el reconocimiento de todos aquellos que ya se encuentran involucrados. </p>
      <p>Estas reflexiones epistemol&#x00F3;gicas lo llevan a estudiar el tema de lo colectivo en las siguientes p&#x00E1;ginas, del que afirma que &#x00AB;en sociolog&#x00ED;a de la asociaci&#x00F3;n, lo colectivo es algo que hay que producir. Es necesario un colector para colectarlo&#x00BB; (p. 117). De este modo y haciendo del activismo el principal encargado de la re-composici&#x00F3;n, invita al lector a sumarse a los distintos movimientos que la clase ecol&#x00F3;gica est&#x00E1; protagonizando: art&#x00ED;sticos, culturales, rurales, cient&#x00ED;ficos&#x2026; pero, ante todo, colectivos en un sentido amplio. Es m&#x00E1;s, aprovecha la coyuntura para abogar por un pensamiento transformador que no lo d&#x00E9; todo por perdido, como afirma que hacen los estudios colapsistas: &#x00AB;no creo que el papel de un fil&#x00F3;sofo sea el de sumarse a las innumerables l&#x00E1;grimas que derraman los colaps&#x00F3;logos y los catastrofistas, sino al contrario, el de trabajar para aumentar las capacidades de acci&#x00F3;n&#x00BB; (p. 125). En suma, Latour nos manda tarea: </p>
      <list id="lst-1-2781" list-type="simple">
         <list-item>
            <p>- Primero debemos <italic toggle="yes">aterrizar</italic>, darnos cuenta de la situaci&#x00F3;n en la que nos encontramos en el Nuevo R&#x00E9;gimen Clim&#x00E1;tico y reconocer que ya no estamos rodeados de <italic toggle="yes">objetos</italic> o, dicho en otras palabras, la <italic toggle="yes">agencia</italic> no es una capacidad humana, sino que nos encontramos en medio de un sinf&#x00ED;n de agentes operantes en el mundo, el primero de ellos la Tierra misma, convertida en sistema pol&#x00ED;tico. </p>
         </list-item>
         <list-item>
            <p>- En segundo lugar, debemos comenzar a re-componer desde lo colectivo. Articular una colectividad plural y diversa en la que participen todas las potencias y agentes que intervienen en la configuraci&#x00F3;n de nuestro <italic toggle="yes">mundo</italic>, el cual, sin embargo, tan solo es una fina capa geol&#x00F3;gica para la que se hace necesario recuperar sus condiciones de habitabilidad. </p>
         </list-item>
      </list>
      <p>Con estas orientaciones acaba Latour por despedirse, terminando el escrito con una peque&#x00F1;a carta a su nieto Lilo, al que le recomienda buscar medios terap&#x00E9;uticos para &#x00AB;resistir la ecoansiedad durante veinte a&#x00F1;os&#x00BB; (p. 138), asegur&#x00E1;ndole que ser&#x00E1; despu&#x00E9;s de ese par&#x00E9;ntesis cuando verdaderamente pueda embarcarse de lleno en el proceso de re-composici&#x00F3;n que tan bien ha relatado su abuelo a lo largo de este libro. Un proceso que, adem&#x00E1;s de ser transformador en su b&#x00FA;squeda de resultados, deber&#x00E1; serlo de igual manera en sus procedimientos, implicando tanto a los distintos modos de existencia como a las diversas agencias.</p>
      <p>As&#x00ED; culmina la conversaci&#x00F3;n con Truong, con una c&#x00E1;lida recomendaci&#x00F3;n para conservar la salud mental y, ante todo, un llamamiento a la conciencia colectiva. A lo largo del texto se pueden apreciar las distintas l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n que sigui&#x00F3; Latour durante su amplia carrera que, si bien a modo de rizoma, acaban por converger todas en un mismo punto: el desmoronamiento de la Modernidad. Sin embargo, los resultados de su exploraci&#x00F3;n no pueden enmarcarse en el mero papel de cr&#x00ED;tica, sino que lo m&#x00E1;s novedoso de sus articulaciones se sit&#x00FA;a, precisamente, en la prospectiva que plantea. Adem&#x00E1;s de sacar a la luz los sinsentidos del pensamiento moderno que vehiculan la epistemolog&#x00ED;a actual en Occidente, Latour se pre-ocupa tambi&#x00E9;n de reontologizar, de ofrecer nuevos caminos para la mejora y, lo m&#x00E1;s importante, despertar las ganas de componer en una sociedad que se presenta descorazonada ante los retos que plantea la emergencia planetaria. </p>
      <p>
         <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> se sit&#x00FA;a as&#x00ED; como lectura fundamental si uno desea introducirse de lleno en el estudio de la ecolog&#x00ED;a transformadora partiendo desde perspectivas h&#x00ED;bridas. No obstante, quiz&#x00E1;s se haya echado de menos algo m&#x00E1;s de &#x00E9;nfasis en la destituci&#x00F3;n del conocimiento como separado del mundo de las cosas; argumento que, en cambio, sirve de nexo de conexi&#x00F3;n entre muchas de las obras m&#x00E1;s importantes del fil&#x00F3;sofo y que, a su vez, es la premisa que fundamenta su embate contra la epistemolog&#x00ED;a moderna. As&#x00ED;, no se ha llegado a apreciar del todo la idea de que el pensamiento no se da en una dimensi&#x00F3;n de la mente, paralela a la realidad material de las cosas -como situado en ninguna parte-, sino que se encuentra vertido en el mundo y se a&#x00F1;ade a la ontolog&#x00ED;a de los objetos/sujetos que son pensados. De cualquier modo, esto puede que se deba a la complejidad que encarna el giro ontol&#x00F3;gico latourniano y, dado que la obra exhibe un lenguaje accesible a todos los p&#x00FA;blicos, era previsible que de lo m&#x00E1;s complicado -aun as&#x00ED; fundamental- se hiciera algo anecd&#x00F3;tico. </p>
      <p>Para concluir, se debe destacar el papel educativo del texto, constituy&#x00E9;ndose como dispositivo pedag&#x00F3;gico de la misma forma que Latour hac&#x00ED;a con sus intervenciones transdisciplinares en museos y universidades, acompa&#x00F1;ado siempre de numerosos pensadores de diversos tipos: soci&#x00F3;logos, periodistas, artistas&#x2026; En definitiva, <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> se presenta como cap&#x00ED;tulo de cierre al pensamiento latourniano, recogiendo y concluyendo con su labor investigadora, aunque, tal y como el mismo fil&#x00F3;sofo argumenta: este no es m&#x00E1;s que el principio. Con esta obra Latour deja constancia de su legado para el razonamiento contempor&#x00E1;neo y venidero, animando a las nuevas mentes &#x00E1;vidas por explorar a embarcarse en la tarea de recomponer un mundo que se encuentra despedazado. Un despiece que, sin embargo, no se concibe como cat&#x00E1;strofe, sino como oportunidad renovada para hacer posible nuestro <italic toggle="yes">aterrizaje</italic>. Latour, como de costumbre, nos trae de vuelta a la Tierra. Y es en este viaje donde debemos reorientarnos y aprender que no todo est&#x00E1; perdido, sino que si nos alejamos de la perspectiva moderna y de sus divisiones imposibles, nos daremos cuenta de que el cambio no ha hecho m&#x00E1;s que comenzar. As&#x00ED;, <italic toggle="yes">Habitar la Tierra</italic> -junto con el resto de su bibliograf&#x00ED;a- es una invitaci&#x00F3;n a la acci&#x00F3;n: partiendo de las preguntas que plantea el autor es como podemos comenzar a navegar por nuevos interrogantes que, sensible y colectivamente, nos acerquen al mundo que <italic toggle="yes">somos</italic>.</p>
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