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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn publication-format="print">0210-1963</issn>
			<issn publication-format="electronic">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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					<subject>Art&#xed;culos</subject>
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				<article-title>Estudios de sonido: otredades perceptivas para explorar nuevos mundos</article-title>
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					<trans-title>Sound studies: perceptual otherness to explore new worlds</trans-title>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-2440-3109</contrib-id>
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						<surname>Miranda Su&#xe1;rez</surname>
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					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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					<funding-source>Ministerio de Ciencia e Innovaci&#xf3;n</funding-source>
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				<funding-statement>Parte de este trabajo ha sido posible gracias al proyecto Culturas posnormales de la ciencia y la tecnolog&#xed;a (Pcs) (PID2021-123454NB-C41) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&#xf3;n.</funding-statement>
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		<p>Los estudios de sonido desempe&#xf1;an un papel fundamental en numerosos campos, que van desde la m&#xfa;sica y el arte hasta la ingenier&#xed;a. A lo largo de la historia, el sonido ha sido subestimado en comparaci&#xf3;n con la dimensi&#xf3;n visual, pero actualmente est&#xe1; ganando reconocimiento y aprecio por su capacidad para enriquecer nuestras vidas y mejorar nuestra relaci&#xf3;n con el mundo que nos rodea. Como se detallar&#xe1; a continuaci&#xf3;n, a pesar de contar con antecedentes interdisciplinares, los estudios de sonido se establecieron como una disciplina definida a principios del siglo XXI, con figuras destacadas como Trevor Pinch y Karin Bijsterveld. Con todo ello, este n&#xfa;mero no deja de explorar la interconexi&#xf3;n entre lo visual y lo sonoro, teniendo en cuenta las particularidades de cada &#xe1;mbito. En ese sentido, se profundizar&#xe1; en las dimensiones sonoras desde perspectivas multisituadas, a menudo relacionadas entre s&#xed;. Adem&#xe1;s, la inclusi&#xf3;n de enlaces multimedia en los textos que conforman este monogr&#xe1;fico facilitar&#xe1; la inmersi&#xf3;n en experiencias perceptivas alternativas proporcionando enfoques enriquecedores.</p>
		<sec id="sec1">
			<label>1.</label>
			<title>Trevor Pinch y los estudios de sonido</title>
			<p>Trevor Pinch fue uno de los principales representantes de los estudios sobre ciencia y tecnolog&#xed;a que escribi&#xf3;, junto con Harry Collins, una de las obras m&#xe1;s conocidas en este campo, <italic>The Golem</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Collins y Pinch, 1993</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B7">2005</xref>). Fue precisamente la banda <italic>The Electric Golem</italic> con la que dio conciertos posteriormente en Ithaca y Nueva York con su propio sintetizador (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bijker y Bijsterveld, 2022</xref>). Su inter&#xe9;s por el estudio de las tecnolog&#xed;as, junto a otros colegas como Wiebe Bijker o Nelly Oudshoorn, le llev&#xf3; a adentrarse en el mundo del sonido desde ellas. Uno de sus primeros trabajos est&#xe1; dedicado a la historia de la construcci&#xf3;n social del sintetizador Moog (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Pinch y Trocco, 2002</xref>), en la que el teclado juega el papel de <italic>objeto fronterizo</italic> (boundary object) (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Star &amp; Griesemer, 1989</xref>) al conectar el sonido del sintetizador con los patrones de la cultura <italic>rock</italic>. Algo que le permitir&#xed;a vincular el an&#xe1;lisis de las pr&#xe1;cticas culturales con sus materializaciones tecnol&#xf3;gicas (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Magaudda, 2013</xref>). Para Trevor Pinch el estudio de las tecnolog&#xed;as imbricadas en la m&#xfa;sica pod&#xed;a proveer una mejor comprensi&#xf3;n de los estudios sobre ciencia y tecnolog&#xed;a en general. </p>
			<p>Acad&#xe9;micamente fue uno de los principales impulsores de los estudios de sonido, vincul&#xe1;ndolos al an&#xe1;lisis de las tecnolog&#xed;as. Organiz&#xf3; diferentes sesiones &#xab;STS Faces the Music&#xbb; en un congreso internacional en Alemania en 1996 (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Pinch y Bijsterveld, 2012</xref>), donde particip&#xf3; Karin Bijsterveld con quien organiz&#xf3; posteriormente el congreso &#xab;Sound Matters: New Technology in Music&#xbb; en la Universidad de Maastricht, y coordin&#xf3; despu&#xe9;s el n&#xfa;mero especial en la revista <italic>Social Studies of Science</italic>: Sound Studies: New Technologies and Music (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Bijsterveld y Pinch, 2004</xref>), adem&#xe1;s de la edici&#xf3;n del <italic>Oxford Handbook of Sound Studies</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Pinch y Bijsterveld, 2012</xref>). En esta &#xfa;ltima se preocup&#xf3; de abordar nuevas investigaciones en el campo, lo que le sirvi&#xf3; para ver la estrecha relaci&#xf3;n que guardaban con los estudios sobre ciencia y tecnolog&#xed;a (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Bijker y Bijsterveld, 2022</xref>). Ambos impartieron cursos en torno a la tem&#xe1;tica en 2004, Pinch en la Universidad de Cornell y Bijsterveld en la Universidad de Maastricht (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Pinch y Bijsterveld, 2012</xref>). Sin ser el &#xfa;nico acercamiento al estudio de las tecnolog&#xed;as musicales, el sonido, el ruido y el silencio, su propuesta facilit&#xf3; la interdisciplinaridad y la oportunidad de trabajar desde marcos te&#xf3;ricos diferentes, adem&#xe1;s de ofrecernos la posibilidad de ampliar nuestras vidas comprendi&#xe9;ndonos mejor a trav&#xe9;s del sonido.</p>
			<p>A ra&#xed;z de estos avances, se configuran los estudios de sonido como un &#xe1;rea interdisciplinar emergente en la que confluyen disciplinas que se superponen en el an&#xe1;lisis de las dimensiones sonoras de las sociedades y las conexiones entre tecnolog&#xed;a, sonido y cultura (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Magaudda, 2013</xref>) desbordando los marcos tradicionales desde los que hab&#xed;an sido investigadas. En ese sentido, la etnomusicolog&#xed;a, la historia de la m&#xfa;sica o la sociolog&#xed;a de la m&#xfa;sica comienzan a permear sus investigaciones con los estudios sociales de la ciencia, los estudios culturales, el interaccionismo simb&#xf3;lico, la neurolog&#xed;a o los desarrollos tecnol&#xf3;gicos, generando un nuevo campo de desarrollo y creaci&#xf3;n art&#xed;stica que ofrece importantes promesas no solo en el &#xe1;mbito de esta &#xfa;ltima, sino tambi&#xe9;n para nuestra concepci&#xf3;n del mundo y nuestros modos de habitarlo. A su vez, se unen los &#xe1;mbitos de la ecolog&#xed;a ac&#xfa;stica, los estudios urbanos, el dise&#xf1;o de sonido o los estudios sobre los sentidos, entre otros (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Pinch y Bijsterveld, 2012</xref>). </p>
			<p>Dada la dispersi&#xf3;n que supone tratar la genealog&#xed;a de esta &#xe1;rea, revisaremos la periodizaci&#xf3;n que realiza Holger Schulze en la edici&#xf3;n de Michael Bull, <italic>The Routledge Companion to Sound Studies</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B23">2019</xref>) donde traza los antecedentes a la cristalizaci&#xf3;n de los estudios de sonido. En su estudio, desarrolla tramos temporales no consecutivos, de los que destacamos su car&#xe1;cter abierto al seguir activos en la actualidad:</p>
			<list list-type="bullet">
				<list-item>
					<p>Teor&#xed;as del sonido (1863-1954). Las primeras teor&#xed;as del siglo XIX estaban orientadas a cuantificar el sonido de modo que pudiese contribuir a procesos de industrializaci&#xf3;n. Entre ellas, encontramos los estudios de Hermann von Helmholtz, Leo J. Beranek o Harvey Fletcher. Son investigaciones que se centran en cuantificar la escucha por el o&#xed;do. Ejemplo de ello son los experimentos del primero focalizados en los procesos de transducci&#xf3;n del sonido en el cuerpo humano, el modo en que Beranek cuantificaba el sonido para el dise&#xf1;o de salas de conciertos o la relaci&#xf3;n de Fletcher con la <italic>AT&amp;T Bell Telephone Laboratories</italic>, a finales de los a&#xf1;os veinte y comienzos de los treinta, en torno al reconocimiento de voz. En ellos encontramos los inicios de las teor&#xed;as ac&#xfa;sticas y de la cognici&#xf3;n auditiva. </p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>Teor&#xed;as sobre el sonido (1977-1994). En este per&#xed;odo el sonido se convierte en objeto de estudio de la teor&#xed;a cultural. Toman especial relevancia los movimientos en defensa de la ecolog&#xed;a ambiental y los estudios sobre el paisaje sonoro de Raymond Murray Schafer. Fen&#xf3;meno que se da a la vez que la distribuci&#xf3;n de dispositivos para la grabaci&#xf3;n y reproducci&#xf3;n de sonido en el d&#xed;a a d&#xed;a. En estos contextos, cobra especial fuerza la obra de Jacques Attali durante el movimiento <italic>punk</italic>. En especial, su incorporaci&#xf3;n de la perspectiva auditiva conectando los imaginarios est&#xe9;ticos visuales y auditivos. Otro de los autores que destaca en este per&#xed;odo es el fil&#xf3;sofo de la ciencia y la tecnolog&#xed;a Don Ihde en su desarrollo de la fenomenolog&#xed;a de la voz. An&#xe1;lisis que seguir&#xe1; explorando Klaus Theweleit en la corporalidad del sonido y abriendo lo que ser&#xe1; m&#xe1;s adelante el materialismo sonoro.</p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>Sonido sobre teor&#xed;a (1967-2005). Es la &#xe9;poca de la ruptura con los moldes epist&#xe9;micos o institucionales que dirigen la investigaci&#xf3;n sobre el sonido y los modos en que se espera que se haga. Es el tiempo de la elaboraci&#xf3;n de piezas, representaciones esquem&#xe1;ticas o instalaciones sonoras dif&#xed;cilmente encasillables en un &#xe1;rea de investigaci&#xf3;n concreta. Por ello, nos encontramos con zonas de ampliaci&#xf3;n donde es posible otro modo de investigaci&#xf3;n, como es el caso de la est&#xe9;tica o la propia emergencia del &#xe1;rea interdisciplinar <italic>estudios de sonido</italic> como hemos se&#xf1;alado al inicio. Volviendo sobre la primera, es notoria la reconceptualizaci&#xf3;n de la idea de investigaci&#xf3;n que realiza Hildegard Westerkamp inspirando numerosos trabajos sobre la ubicuidad corporal del sonido. Destacan tambi&#xe9;n Maryanne Amacher, Pauline Oliverios o artistas y pensadores como Max Neuhaus, Alvin Lucier o John Cage que consiguieron incluso llegar a convertir el sonido en la teor&#xed;a misma.</p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>Sonido como teor&#xed;a (1998-2014). De la mano de Kodwo Eshun comienza un per&#xed;odo diferente donde se forma parte de la construcci&#xf3;n del artefacto sonoro, abriendo un nuevo mundo de ficciones sonoras en un sentido constructivista y radical, performativamente hablando. Encontramos m&#xe1;s enfoques similares en las instalaciones y <italic>performances</italic> de Sam Auingeer y Bruce Odland a trav&#xe9;s de las cuales se pretende desarrollar epistemolog&#xed;as sonoras. Enfoques a los que se unir&#xe1;n Jeremy Woodruff o Salom&#xe9; Voegelin, para quienes la experiencia sonora es el terreno emp&#xed;rico sobre el que avanzar. En la medida en que el sonido ha pasado a ser producido y mediado por las tecnolog&#xed;as, establecemos diversas relaciones con el mismo. Por lo tanto, en este tipo de enfoques se plantea como objetivo la escucha con atenci&#xf3;n para dar sentido a nuestro entorno, de modo que quiz&#xe1;s los ruidos pasen a ser sonidos &#xfa;tiles. En ese sentido, el sonido ya no es externo a la teor&#xed;a, sino que es el material en el que se investiga originando sonido como resultado de la propia investigaci&#xf3;n.</p>
				</list-item>
			</list>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<label>2.</label>
			<title>Interconexiones visuales y sonoras</title>
			<p>El cerebro del ser humano, como animal diurno que es, dedica ingentes recursos neuronales al procesado de la informaci&#xf3;n visual: entre 4&#xb7;10<sup>9</sup> y 6&#xb7;10<sup>9</sup> neuronas en el c&#xf3;rtex visual (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Wandell, Dumoulin y Brewer, 2009</xref>), frente a 0,1&#xb7;10<sup>9</sup> en el c&#xf3;rtex auditivo<xref ref-type="fn" rid="fn1">
					<sup>1</sup>
				</xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Itoh <italic>et al</italic>., 2022</xref>). Por ello, no es de extra&#xf1;ar que el sentido de la vista sea, en pr&#xe1;cticamente todas las culturas, el principal canal de percepci&#xf3;n y acci&#xf3;n en el entorno, lo que ha generado un desarrollo cient&#xed;fico y tecnol&#xf3;gico sesgado hacia el mismo. Las ciencias y tecnolog&#xed;as del sonido solo han podido equipararse -o, en momentos hist&#xf3;ricos concretos, adelantar- a las visuales cuando las disponibilidades t&#xe9;cnicas as&#xed; lo impon&#xed;an (por ejemplo, con la temprana aparici&#xf3;n del tel&#xe9;fono o la radio frente a los sistemas de videoconferencia o la televisi&#xf3;n) (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Aitken, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Mitchell, 2014</xref>). Tambi&#xe9;n es muy reciente la conceptualizaci&#xf3;n y an&#xe1;lisis del mundo sonoro. <xref ref-type="bibr" rid="B25">Sterne (2003)</xref> ha denominado <italic>Ensoniment</italic> al proceso que tuvo lugar aproximadamente entre 1750 y 1925 y que inaugur&#xf3; &#xab;la edad de oro del o&#xed;do que nunca termina&#xbb;, aunque &#xab;contin&#xfa;e ocultada bajo la hegemon&#xed;a visual&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Burdick, 2001</xref>). </p>
			<p>El paradigma visual dominante en las humanidades y ciencias sociales ha tenido como consecuencia que los estudios sobre la ciencia y la tecnolog&#xed;a se hayan basado tradicionalmente en el an&#xe1;lisis visual de pr&#xe1;cticas y t&#xe9;cnicas de laboratorio (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Lynch y Woolgar, 1990</xref>), convirti&#xe9;ndolas en una especie de &#xab;retina externalizada&#xbb; para la investigaci&#xf3;n social (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Lynch, 1990</xref>). Sin embargo, estos dispositivos de inscripci&#xf3;n comienzan a ser actuados (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Mol, 2002</xref>) como materialidades sonoras que tambi&#xe9;n coproducen las realidades sociales y culturales en los estudios de sonido, mostrando nuevos campos perceptivos, creativos, anal&#xed;ticos y de desarrollo que explotan propiedades psicof&#xed;sicas hasta ahora infrautilizadas. Esta amplificaci&#xf3;n del an&#xe1;lisis encuentra dificultades para su publicaci&#xf3;n sonora en la producci&#xf3;n acad&#xe9;mica est&#xe1;ndar, debido a todas luces al <italic>complejo de inferioridad en los estudios del sonido</italic> que la citada dominaci&#xf3;n visual de nuestra cultura impone (<xref ref-type="bibr" rid="B18">Mitchell, 2023</xref>). Con la emergencia actual del inter&#xe9;s por el sonido desde coordenadas disciplinares muy diversas, surge la necesidad de codificar y poner en di&#xe1;logo lenguajes en torno al sonido especializados y diferentes entre s&#xed;, como vemos en las diferentes aportaciones que componen este monogr&#xe1;fico, desde el lenguaje musical, la ingenier&#xed;a del sonido, la neurociencia, la musicolog&#xed;a, la ecolog&#xed;a ambiental o la sociofilolog&#xed;a. </p>
			<p>Aunque desde un punto de vista f&#xed;sico sonidos e im&#xe1;genes tengan mucho en com&#xfa;n (ambas son ondas con amplitud, frecuencia y fase - aunque de distinta naturaleza - propag&#xe1;ndose en un medio -material en un caso, inmaterial en el otro - y que alcanzan transductores biol&#xf3;gicos que tenemos incorporados - sistema auditivo, sistema visual -), nuestra percepci&#xf3;n de ambos fen&#xf3;menos es bastante distinta, y se presta a una serie de diferencias relevantes, algunas de las cuales se recogen en la siguiente lista (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Sterne, 2003</xref>):</p>
			<list list-type="bullet">
				<list-item>
					<p>la audici&#xf3;n es esf&#xe9;rica, la visi&#xf3;n es direccional.</p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>la audici&#xf3;n sumerge al sujeto, la visi&#xf3;n ofrece una perspectiva.</p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>la audici&#xf3;n nos habla de interiores, la visi&#xf3;n de superficies.</p>
				</list-item>
				<list-item>
					<p>la audici&#xf3;n es, sobre todo, un sentido temporal. La visi&#xf3;n es espacial.</p>
				</list-item>
			</list>
			<p>A esta lista nos gustar&#xed;a a&#xf1;adir otro elemento de gran relevancia: el sonido sigue siendo un elemento con mucho menor ancho de banda que la visi&#xf3;n (100 Kbps frente a 10 Mbps) pero, para nuestra consciencia, apenas 40 bps de la visi&#xf3;n y 30 bps del sonido pueden ser procesados (<xref ref-type="bibr" rid="B27">William, 2006</xref>). En otras palabras: nuestra experiencia subjetiva es, en t&#xe9;rminos informacionales, muy similar en cuanto a sonidos e im&#xe1;genes se refiere. M&#xe1;s a&#xfa;n: el sonido, como se ver&#xe1; en algunos trabajos de este monogr&#xe1;fico, parece tener una v&#xed;a privilegiada para acceder a ciertos resortes cognitivos y emocionales. S&#xf3;lo estas diferencias, as&#xed; como otras que veremos desarrollarse en el monogr&#xe1;fico, explican c&#xf3;mo un canal 100 veces m&#xe1;s pobre en informaci&#xf3;n que la visi&#xf3;n, ha podido sobrevivir en nuestra especie y en parte configurar su consiguiente mundo tecnol&#xf3;gico. En virtud de estas diferencias f&#xed;sicas, pero tambi&#xe9;n neurol&#xf3;gicas, perceptivas y culturales, nos veremos en la obligaci&#xf3;n de abordar los estudios del sonido desde paradigmas distintos a los que utilizamos para los estudios del mundo visual, y as&#xed; se ver&#xe1; reflejado en este monogr&#xe1;fico, que incluye materiales sonoros para complementar los estudios presentados.</p>
			<p>La tecnolog&#xed;a ha estado intr&#xed;nsecamente unida a la producci&#xf3;n de sonidos desde el comienzo de la humanidad, aunque no fue hasta 1876 cuando Thomas Alva Edison consigui&#xf3; escuchar sus propias palabras diciendo &#xab;Mary had a little lamb&#xbb; reproducidas en su nuevo fon&#xf3;grafo (<xref ref-type="bibr" rid="B19">Morton, 2004</xref>), la primera tecnolog&#xed;a capaz de reproducir sonidos previamente grabados. Este hecho facilit&#xf3; que a lo largo de todo el siglo XX y del presente siglo XXI, hayamos asistido a una gran intensificaci&#xf3;n de las retroalimentaciones que ampl&#xed;an y reconfiguran disciplinas, tecnolog&#xed;as, culturas y h&#xe1;bitos cotidianos a trav&#xe9;s del sonido (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Jackson, 2003</xref>). Sin embargo, no es f&#xe1;cil encontrar apoyos hist&#xf3;ricos a esta tarea. Por ello, Alan Corbin clamaba que quienes construyen la historia no pod&#xed;an seguir permiti&#xe9;ndose ignorar los materiales relacionados con la percepci&#xf3;n auditiva (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Corbin, 1998</xref>). No obstante, la innegable fuerza emocional y espec&#xed;fica que puede transmitir el sonido y la m&#xfa;sica nos ha obligado, como sociedad, a hacer los deberes de recopilar, sistematizar y analizar lo que, desde hace mucho tiempo, venimos haciendo de facto con estos dispositivos culturales, desde lo m&#xe1;s excelso a lo m&#xe1;s manipulador (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Birdsall, 2012</xref>).</p>
			<p>Estos &#xfa;ltimos siglos XX y XXI tambi&#xe9;n nos han tra&#xed;do un desbordamiento de la dimensi&#xf3;n tecnol&#xf3;gica que ven&#xed;a ya extendiendo su influencia cada vez en m&#xe1;s &#xe1;mbitos de la vida. Las Tecnolog&#xed;as de la Relaci&#xf3;n, Informaci&#xf3;n y Comunicaci&#xf3;n<xref ref-type="fn" rid="fn2">
					<sup>2</sup>
				</xref> ofrecen nuevas herramientas y conexiones que han ampliado nuestros sentidos hasta desvanecer nociones cl&#xe1;sicas de distancia y tiempo (siguiendo el camino de la aniquilaci&#xf3;n del espacio por el tiempo teorizada por <xref ref-type="bibr" rid="B16">Marx (1858)</xref>) y, con ello, ha creado nuevas configuraciones de los procesos sociales, las pr&#xe1;cticas y los universos culturales. De c&#xf3;mo esos nuevos desarrollos puedan amoldarse a nuestra sensibilidad depender&#xe1; no solo su utilidad social, sino la salud mental y fisiol&#xf3;gica que podamos mantener en un mundo sobreestimulado, m&#xe1;xime cuando, desde la d&#xe9;cada de los 80 del pasado siglo XX, hemos entrado en la llamada <italic>loudness war</italic>, incrementando paulatinamente el volumen de la m&#xfa;sica popular (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Devine, 2013</xref>).</p>
			<p>En ese bombardeo de informaci&#xf3;n ac&#xfa;stica (estructurada y no estructurada) al que nos vemos sometidas la mayor&#xed;a de las personas del planeta nos centraremos en este n&#xfa;mero. Las dimensiones sonoras de las interacciones sociales y las redes de relaciones que se dan en la emergencia de artefactos tecnocient&#xed;ficos, art&#xed;sticos o culturales ofrecen un campo de estudio cada vez m&#xe1;s heterog&#xe9;neo, del que tambi&#xe9;n participan los estudios de g&#xe9;nero o la antropolog&#xed;a del consumo. </p>
			<p>Los art&#xed;culos que participan en este n&#xfa;mero comienzan con la contribuci&#xf3;n de Mar&#xed;a Jos&#xe9; Luc&#xed;a, &#xc1;lvaro Garc&#xed;a, Bel&#xe9;n Ruiz Mezcua y Jos&#xe9; M. S&#xe1;nchez Pena. Resulta una introducci&#xf3;n imprescindible, en la que se muestra c&#xf3;mo nuestro cerebro genera caminos sinest&#xe9;sicos que le permiten procesar, mediante &#xe1;reas evolutivamente separadas, est&#xed;mulos diversos, siempre y cuando estos se amolden a los requerimientos de forma que cada &#xe1;rea precisa para realizar correctamente su tarea. Es m&#xe1;s: la forma en la que el cerebro procesa informaciones directa o indirectamente relacionadas con el sonido parece ser prioritaria en la activaci&#xf3;n emocional, lo que explica por qu&#xe9; la m&#xfa;sica, siendo mucho m&#xe1;s sencilla que la imagen en t&#xe9;rminos informacionales (as&#xed; como m&#xe1;s sencillos son los respectivos &#xf3;rganos sensoriales), y en un mundo hipervisual, sigue manteniendo la preeminencia que tiene, desde el ocio hasta la generaci&#xf3;n de identidad grupal, desde la funci&#xf3;n de alertas hasta la capacidad de generar trastornos mentales.</p>
			<p>Este baile de sentidos y su &#xed;ntima relaci&#xf3;n con la experiencia subjetiva creada y vivida, as&#xed; como su capacidad para representar experiencias no conceptualizables, que nos presenta este primer trabajo encuentra su materializaci&#xf3;n, a trav&#xe9;s de la <italic>performance arpa de fricci&#xf3;n,</italic> en el art&#xed;culo de Ximena A. Gonz&#xe1;lez-Grand&#xf3;n, Ainhoa Su&#xe1;rez G&#xf3;mez, Mauricio Garc&#xed;a de la Torre, Evo&#xe9; Sotelo Monta&#xf1;o, Jes&#xfa;s M. Siqueiros Garc&#xed;a y Katia Casta&#xf1;eda Urz&#xfa;a. En esta instalaci&#xf3;n art&#xed;stica multisensorial se propone un an&#xe1;lisis epistemol&#xf3;gico basado en las <italic>affordances</italic>, esto es, la teor&#xed;a que entiende la experiencia como un encuentro entre el ambiente sonoro-vibratorio y lo que siente y act&#xfa;a un cuerpo encarnado, que tendr&#xe1; consecuencias no solo sobre c&#xf3;mo entendemos y habitamos el espacio, sino sobre nuestras sensibilidades est&#xe9;ticas y nuestras capacidades intencionales.</p>
			<p>Con ese bagaje a cuestas, y ya con una comprensi&#xf3;n firme de lo que es una atm&#xf3;sfera sonora y sus efectos sobre nuestra percepci&#xf3;n y acci&#xf3;n, nos lanzaremos a explorar el mundo ac&#xfa;stico que nos rodea. Primeramente, a trav&#xe9;s de los estudios de Cristina Palmese y Jos&#xe9; Luis Carles, que nos invitan a descubrir, siguiendo a <xref ref-type="bibr" rid="B10">Carlos Fern&#xe1;ndez Liria y Santiago Alba Rico (1989)</xref>, que cuando las personas callamos, las cosas hablan. Veremos la capacidad del sonido para describir y configurar el lugar que habitamos, pero tambi&#xe9;n el modo en que lo hacemos. En otras palabras: cuando las cosas hablan, hablan tambi&#xe9;n de nuestra propia existencia.</p>
			<p>Sin embargo, r&#xe1;pidamente nos daremos cuenta de que nuestra civilizaci&#xf3;n genera, entre otros muchos residuos, un ruido de fondo que, como el del <italic>Big Bang</italic>, parece estar presente y acosarnos desde cualquier direcci&#xf3;n a la que &#xbf;miremos?, convirtiendo el silencio, tan importante como la noche y su sue&#xf1;o para la regeneraci&#xf3;n neuronal, en un elemento en grave peligro de extinci&#xf3;n. Karin Bijsterveld y Harro van Lente aprovechan el vac&#xed;o sonoro provocado por la pandemia de la COVID-19 durante el a&#xf1;o 2020, y la consecuente reducci&#xf3;n del ruido del tr&#xe1;fico rodado, para analizar la aparente oportunidad perdida para reconfigurar ciertos aspectos clave de nuestra civilizaci&#xf3;n.</p>
			<p>Resulta dif&#xed;cil no asociar el incremento de ruido en nuestras ciudades masificadas con el incremento de la m&#xfa;sica comercial que suena en cada vez m&#xe1;s emisoras de radio, altavoces en comercios y anuncios televisivos. Quiz&#xe1;s para no o&#xed;r el estruendo mec&#xe1;nico en el que vivimos nos enchufamos a auriculares cada vez mejores en t&#xe9;rminos t&#xe9;cnicos. Sin embargo, en este ambiente cultural, tan aparentemente alejado de cualquier atisbo de cr&#xed;tica o intento de resignificaci&#xf3;n de debates que parec&#xed;an haber quedado atr&#xe1;s en el Fin de la Historia, encuentra Eduardo Vi&#xf1;uela Su&#xe1;rez elementos disruptivos que ponen en cuesti&#xf3;n constructos sociales bendecidos hace ya cuarenta a&#xf1;os por los <italic>economistas de agua dulce</italic> estadounidenses.</p>
			<p>Los trabajos de Jordi Claramonte y Ana Mateos y el de Bruce N. Walker cierran el compendio de art&#xed;culos que componen este monogr&#xe1;fico. El primero, abordando desde la investigaci&#xf3;n est&#xe9;tica las posibilidades que se abren al tratar los sonidos y las ondas como sistemas complejos autoorganizados, pero tambi&#xe9;n la interrelaci&#xf3;n que estos est&#xe1;n ejerciendo sobre la pr&#xe1;ctica art&#xed;stica. En el caso del segundo, se nos presenta una revisi&#xf3;n hist&#xf3;rica de una rama t&#xe9;cnica en acelerado desarrollo dedicada a la codificaci&#xf3;n de informaci&#xf3;n general en auditiva y explotando as&#xed; ciertas caracter&#xed;sticas propias del procesado ac&#xfa;stico en el cerebro, abriendo las posibilidades de percepci&#xf3;n, procesado y comprensi&#xf3;n de la informaci&#xf3;n mediante el <italic>hackeo</italic> de nuestros subsistemas neuronales. Con ello, cerramos el camino que abr&#xed;amos al principio con el art&#xed;culo sobre las bases neurol&#xf3;gicas de la percepci&#xf3;n sonora y emocional (pero tambi&#xe9;n de la sinestesia), para asomarnos al futuro del potencial comunicador, perceptivo y hermen&#xe9;utico del sonido.</p>
			<p>El monogr&#xe1;fico se cierra con algunos materiales extra que terminan de enriquecer la experiencia audiovisual que supone este n&#xfa;mero. Esta secci&#xf3;n comienza con las contribuciones de Pablo Revuelta Sanz y Armen Ra en torno al Theremin. El primero desarrolla el proceso cient&#xed;fico-tecnol&#xf3;gico que supuso su invenci&#xf3;n adem&#xe1;s de su funcionamiento, y subraya c&#xf3;mo a pesar de su complejidad a la hora de tocarlo, ofrece una experiencia &#xfa;nica y desafiante. El segundo relata en primera persona su experiencia con este instrumento que requiere una gran concentraci&#xf3;n y disciplina, pero con el que ha llegado a desarrollar un repertorio mel&#xf3;dico que conforma una especie de alquimia emocional que transforma la tristeza en belleza. El segundo de los materiales es de Ver&#xf3;nica Perales Blanco que destaca la complejidad y limitaciones de la inteligencia artificial (IA), especialmente en la transcripci&#xf3;n de textos literarios y la creaci&#xf3;n de contenidos significativos y creativos, cuestionando la capacidad de la IA para comprender el lenguaje po&#xe9;tico y las relaciones intertextuales, as&#xed; como su influencia en la repetici&#xf3;n y reduccionismo del lenguaje. A continuaci&#xf3;n, se desarrolla una entrevista de Ivana Casta&#xf1;&#xf3;n al artista al compositor Juanjo Palacios que combina la divulgaci&#xf3;n cient&#xed;fico-art&#xed;stica, la ecolog&#xed;a ac&#xfa;stica y la pr&#xe1;ctica tecno-art&#xed;stica para explorar c&#xf3;mo los sonidos se relacionan con materiales y espacios urbanos y rurales. Por su parte, Miguel &#xc1;lvarez-Fern&#xe1;ndez reflexiona sobre la relaci&#xf3;n entre la fonograf&#xed;a, la escritura y la memoria en el contexto del proyecto <italic>Cities and Memory</italic> en el que se recopilan grabaciones de campo y se reinterpretan, creando una nueva dimensi&#xf3;n sonora. Despu&#xe9;s, Margarita D&#xed;az-Andreu expone c&#xf3;mo desde la arqueolog&#xed;a tambi&#xe9;n se aborda el estudio del patrimonio inmaterial sonoro del pasado con el proyecto <italic>Artsoundscapes</italic> al poner en relaci&#xf3;n el sonido, el arte rupestre y el paisaje. Y finalmente, Bruno Bartra presenta el Mapa Sonoro de M&#xe9;xico, una iniciativa de la Fonoteca Nacional de M&#xe9;xico que consiste en una plataforma colaborativa que permite compartir, escuchar y descargar sonidos de diversos entornos sonoros geolocalizados en un mapa del pa&#xed;s. Todos estos materiales, acompa&#xf1;ados de sus enlaces sonoros, complejizan y profundizan en diferentes dimensiones del sonido convirtiendo esta secci&#xf3;n en una perspectiva multisituada que enriquece el n&#xfa;mero.</p>
			<p>Es intenci&#xf3;n de quienes hemos coordinado este n&#xfa;mero que, tras su lectura y el disfrute de los materiales multimedia que lo acompa&#xf1;an, se pueda tener una idea m&#xe1;s amplia y a la vez concreta no solo del estado de la cuesti&#xf3;n en los estudios del sonido, sino del enorme potencial cient&#xed;fico, psicol&#xf3;gico, art&#xed;stico y pol&#xed;tico que algo tan simple como una vibraci&#xf3;n puede tener en nuestro presente y nuestro futuro.</p>
		</sec>
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	<back>
		<ack>
			<title>Agradecimientos</title>
			<p>Parte de este trabajo ha sido posible gracias al proyecto Culturas posnormales de la ciencia y la tecnolog&#xed;a (Pcs) (PID2021-123454NB-C41) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&#xf3;n.</p>
		</ack>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>4&#xb7;10&#x2079; representa 4 billones, 4.000.000.000 neuronas en el c&#xf3;rtex visual, frente a 100.000.000 en el auditivo. Sirvan estos n&#xfa;meros no tanto para tener una idea absoluta de la complejidad neurol&#xf3;gica dedicada a cada &#xe1;rea como de la proporci&#xf3;n de recursos utilizados por nuestro cerebro a cada funci&#xf3;n.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>
					<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/educa/unicef-educa-Encuesta-TRIC.pdf">https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/educa/unicef-educa-Encuesta-TRIC.pdf</ext-link>
				</p>
			</fn>
		</fn-group>
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			<title>Referencias</title>
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					<publisher-name>Princeton University Press</publisher-name>
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					<article-title>Sound Studies: New Technologies and Music</article-title>
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